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La violación en la cultura de la violencia

19 ago

La violencia sólo genera más violencia y hace falta mucha voluntad y fortaleza para animarse a cortar el círculo vicioso que genera. Ésto es aplicable tanto al plano personal, como al social y global.

Dentro de muchas de las sociedades con pautas culturales machistas y retrógradas, donde la mujer es poco menos que un objeto, indefensa destinataria de la ignorancia y las frustraciones masculinas, este sistema perverso de retroalimentación de la violencia es más que evidente. Para romperlo es necesario comprender las profundas causas que lo generan, mucho más complejas quizás de lo que uno se imagina.

Transcribo a continuación un artículo en el que se muestra el caso particular de un hombre africano, quien, a consecuencia de la enorme culpa que debió afrontar por muchos años, encausó su arrepentimiento dentro de la militancia a favor de los derechos humanos.

votar Ciudadana Mónica

La cultura de la violencia

La cultura de la violencia

 

El estigma de la violación oprime a las africanas

Dumisani Rebombo no había sido circuncidado, hacía tareas hogareñas reservadas generalmente para las mujeres y estaba cansado de que se burlasen de él y le dijesen que eran un afeminado. Hizo entonces lo que en su pueblo se consideraba un acto muy viril: violó a una niña.

El tenía 15 años y la niña era menor que él. Veinte años después buscó a la mujer y le imploró que lo perdonase, algo bastante inusual en un país donde está muy arraigada la cultura de la violación sexual.

Rebombo aceptó relatar su historia a The Associated Press, coincidiendo con una conferencia en la que se presenta un informe según el cual más de una cuarta parte de los sudafricanos consultados admitieron haber violado a alguien.

Sudáfrica tiene uno de los índices de violaciones más altos del mundo. Los archivos policiales indican que en 2007 fueron violadas 36.000 mujeres, casi 100 por día y esa cifra puede quedarse corta, ya que muchas violaciones no son denunciadas.

Un “derecho”. “La violación es considerada como un verdadero derecho por los hombres”, afirmó Rachel Jewkes, la directora del estudio realizado por el respetado Consejo de Investigación Médica.

“Esta es la historia de muchos chicos, de muchos hombres”, expresó Rebombo, quien tiene hoy 48 años, está divorciado y es padre de tres hijos.

Su experiencia refleja las profundas raíces culturales del problema en un país plagado de violencia y con un devastador legado emocional, social y económico de la segregación racial.

Cuando era adolescente, a Rebombo lo atormentaban por no ser “macho”.

La circuncisión era considerada un momento clave en la vida de un menor, pero su padre casi muere cuando fue sometido a la intervención en condiciones poco sanitarias y juró que su hijo no padecería semejante abuso. Por ello, Rebombo era objeto de todo tipo de burlas. “Me decían que no era un hombre de verdad”, relató, un individuo corpulento de hablar suave.

La única forma de demostrar que era bien hombre era violando a una mujer.

Otros muchachos lo presionaron para que le “diese una lección” a una niña que no quería salir con ellos. Decidió hacerlo un sábado y se preparó consumiendo cerveza y marihuana.

“No podía respirar. Nunca había tenido una relación sexual. Estaba asustado”, manifestó.

Otros muchachos llevaron a la niña a un terreno aislado y la dejaron con Rebombo y un amigo.

“El (el amigo) empezó a violarla. Ella se resistió. Yo miraba, mareado por todo lo que había tomado. El se paró y me dijo ahora te toca a ti”, relató Rebombo.

Cuando terminaron, “ella salió corriendo”, agregó. Afirmó que después de la violación, no se acordaba si había tenido una erección o no.

Con culpa y temeroso de que ella lo denunciase, trató de evitarla y un año después se mudó a otro pueblo.

En 1996 vivía en Johannesburgo y colaboraba con una organización religiosa que ayuda a mujeres con hijos que no tienen trabajo. Lo conmovieron las historias de mujeres que relataban los abusos y la violencia a que habían sido sometidas y comenzó a trabajar con organismos que trataban de poner fin a esa violencia.

“Eso me obligó a analizar mi propia situación. Sentí la necesidad de ubicarla y disculparme”, expresó.

Fue entonces a su viejo pueblo y la buscó.

“Le dije que lo que había hecho años atrás había estado muy mal y le pedí que me perdonase”.

Entre sollozos, ella le contó que había sido violada por otros dos hombres. Estaba casada y tenía hijos, y nunca le había dicho a nadie sobre las violaciones, pero a veces temblaba cuando su esposo la tocaba, le dijo la mujer.

De todos modos, aceptó la disculpa de Rebombo. “Tal vez puedas enseñarle a otros hombres que no deben hacer eso”.

Hoy Rebombo trabaja con la Fundación Olive Leaf, que ayuda a padres e hijos a hacer frente al sida, los abusos y la violencia sexual.

Numerosos expertos dicen que el alto índice de violaciones refleja la violencia, la represión, la pobreza y la degradación psicológica del régimen de segregación racial.

“El apartheid hizo de la violencia un instrumento de control y la violencia pasó a ser la norma”, expresó la militante de la causa de los derechos humanos Mbuyiselo Botha. “Los hombres se sentían castrados” y descargaban sus frustraciones y sus humillaciones entre los más débiles, las mujeres y los niños.

Pese a los progresos logrados desde que se derrotó al apartheid hace 15 años, las actitudes tradicionales que rebajan a la mujer siguen siendo perpetuadas por figuras públicas como el presidente Jacob Zuma, un polígamo que tiene tres esposas y que en 2006 fue acusado de violación tras mantener relaciones sexuales sin protección con la hija de un amigo de la familia que era portadora del HIV.

Zuma fue absuelto.

Inventando tu autobiografía

16 may
Cada quien es dueño de escribir su propio destino (por lo menos en parte!)

Cada quien es dueño de escribir su propio destino (por lo menos en parte!)

Si tuvieras 80 años, o 90, y fueras a escribir tu autobiografía, ¿qué espacio le dedicarías a lo que pensaste o sentiste ante las candidaturas testimoniales pergeñadas allá lejos y hace tiempo por algún manipulador ebrio de poder y sus pequeños serviles? ¿Cuántas líneas le darías a la última crisis económica desatada por los mercados inmorales? ¿Qué cantidad de párrafos al mal humor terminal del desencajado que te tocó la bocina desde atrás porque no conducías a la velocidad de su ansiedad terminal? ¿Cuántos capítulos destinarías a la mala respuesta de alguien que nunca se amigó con la vida ni consigo mismo? ¿O a la lluvia que te impidió hacer el asado que soñaste durante toda la semana? ¿O a la rotura de la tetera que compraste en un shopping europeo? ¿O al corte de luz que te dejó sin ver el partido por la tele cuando ya te habías ubicado en tu sillón favorito? ¿O a la falla del servidor que te dejó sin Internet durante todo un día, boqueando como un pez fuera del agua? ¿O al avión que, una vez más, salió con dos horas de atraso? ¿O al vestido que se quemó al plancharlo? ¿O al mozo que tardaba una hora para traer cada cosa que le pedías? ¿O a la persona que te ilusionó con su labia y quedó en llamar y no llamó? ¿Dos líneas te parecen demasiado? ¿Una sola palabra dedicada a alguno de estos temas sería un exceso? ¿Por qué, entonces, ocupan ahora tanto espacio? Si querés que tu autobiografía hable del amor experimentado, del dado y recibido a través de hechos concretos, si querés que trate de los logros que le dieron sentido a tu vida, del capital afectivo que acumulaste, de las pequeñas acciones de las que fuiste testigo, receptor o actor y que mejoraron un poquito el mundo o la vida de alguien, ¿por qué no empezar a darles ya, desde hoy, en tu vida diaria, el espacio que unas cosas y las otras tendrán en ese texto que le dejarás al mundo?

 

Un artículo de Sergio Sinay, que nos brinda Ciudadana Mónica

El sitio de mi recreo

12 may

Morirse es un error. La gente no debe morirse. No aprenden. No deben obligarnos a decir… se ha ido, nos ha dejado, ya no está con nosotros. Y esas cosas tan tontas. Perdió la vida. Como el que extravía la cartera. Aún peor! Yo prefiero no decir nada.

Ciudadano Iesu

Lo que “nuestros líderes” dijeran

26 mar
Representación libre del debate crisis.soluciones

Representación libre del debate crisis.soluciones

Sólo una nota de prensa. redactada tras ver en Televisión Española el programa especial sobre la crisis y las soluciones que propondrían las fuerzas vivas implicadas, a saber: Gobierno, Oposición, Sindicatos (UGT y CCOO) y Empresarios (CEOE y CEPYME). Por cierto, hablo a título  estrictamente personal; la Agenda de Ideas y sus autores no tienen por qué estar de acuerdo con mis opiniones.

Ha sido vergonzoso, salvo en el caso de los representantes sindicales y del CEPYME (y, en menor medida, salvo el ministro Corbacho, que por algún motivo salva la cara al gobierno).

De entrada, los representantes de los partidos políticos se han estado lanzando puyas constantemente el uno al otro. Y sin complejos, oiga. Pero eso no es lo mejor. Lo mejor es que, mientras que Don Cristóbal Montoro decía que lo mejor era crear empleo (“a cualquier precio” era lo que le faltaba decir, creo yo), el Ministro Celestino Corbacho sugería que la crisis era de origen financiero e internacional (varias veces lo ha “sugerido”), y que la inversión pública es imprescindible para ayudar a la gente a salir de ella… y, cuando la pregunta “¿Hay posibilidades de acuerdo nacional contra la crisis?” salió de los labios de la presentadora, Montoro se rió felizmente de su contrincante y del Partido Socialista diciendo que los populares “han tendido la mano al Gobierno” desde el principio de la crisis, cosa que me hizo mucha gracia (y también que ya habían avisado desde el principio que iba a pasar lo que ha pasado, eso es cierto); pero Corbacho salió al trapo, muy agresivo y directo (a la yugular), dejando clara su posición al ofrecer al popular “que apoye, para variar, las medidas para reforzar el empleo que presentaremos mañana en el Congreso”. No, no quieren acuerdo, a no ser que sea bajo sus condiciones.

¿Por qué es vergonzoso? Bueno, porque aquí no ha habido diálogo. Ha sido un duelo al anochecer, con pistolas y con toda la audiencia de TVE como testigos. No querían llegar a ningún consenso ni compartir opiniones. Querían machacar al contrario en la medida de lo posible y dar (y perdón por la expresión) por saco a sus votantes. Crisis, sí, pero lo de las soluciones, como no sean unilaterales… Tampoco es, por cierto, ninguna novedad. Simplemente, me parece muy triste que no sepan cooperar, pero no es que me sienta especialmente sorprendido o indignado. Sólo algo frustrado.

De la CEOE, me faltan los epítetos para describir al individuo que les representaba; ¿indecentemente inmovilista, tal vez? Básicamente, se quejaba de que los empresarios tienen que terminar despidiendo a la gente porque tienen que pagar mucho más dinero en concepto de refuerzo para la Seguridad Social que las empresas del resto de la Unión Europea, con lo que no son competitivos; y, además, decía que lo que querían en realidad no era despedir gente, sino contratarla, pero que necesitaban tener facilidades para hacerlo. En otras palabras, y después de provocar respuestas airadas de todos los presentes en la mesa, por parte de la patronal se pedía facilitar la instauración de puestos de trabajo más “baratos” para los empresarios y reducir la carga económica que tienen que llevar los empresarios. ¿El motivo? Pues que crear empleos es la base del Estado del Bienestar, del tejido productivo y de la sociedad española en general, y los empresarios son los únicos capaces de hacerlo. O lo tomas o lo dejas.

De la CEPYME, por otro lado, la cosa me ha parecido más razonable; su representante, Bárcenas López, decía que, en justicia, a los autónomos y pequeños y medianos empresarios lo que les interesaba era el restablecimiento y la correcta función de las líneas de crédito del ICO (Instituto de Crédito Oficial), que siguen más muertas que Elvis, a pesar de que llevan meses anunciadas, y que muchos empresarios necesitan desesperadamente para sacar a flote sus empresas. Aparte de esto, ha mencionado en al menos dos ocasiones que era crucial la transformación del sistema educativo; a ver si empezamos a comprender que “un modelo productivo” basado en la “formación, el desarrollo tecnológico y la investigación” (Corbacho mentó ambos tres en sus intervenciones) exige, inextricablemente, un plan de estudios que abarque al menos toda una promoción, y no dos o tres planes a los que el alumno tenga que adaptarse conforme el gobierno cambia… aquí también metió baza el representante de la CEOE, que dejó bien claro que las empresas pretendían reforzar esta clase de formación… claro está, desde su punto de vista (capitalismo descarado, por cierto).

Los representantes de los sindicatos me han dejado positivamente sorprendido, en último lugar. Cándido Méndez ha hecho honor a su personaje, como de costumbre, y ha apoyado implícitamente al Gobierno en todo momento (ninguna sorpresa por este lado), pero ya ha dicho que le interesa particularmente el alcanzar el diálogo social y el evitar que se pierdan más empleos, incluso si esto pesa a los empresarios. Un pelín demasiado cerril a ratos, pero emanaba convicción… Me ha gustado más el mensaje y el discurso en general de Fernández Toxo, el nuevo representante de Comisiones Obreras, que ha dicho, grosso modo, que todo lo que se haga se debe hacer evitando los errores ya cometidos durante décadas en una economía basada en especulación, construcción y entelequias financieras varias, y desarrollando las empresas españolas en el sentido de la competitividad y de la correcta colaboración y cooperación entre todos los afectados, cosa que los demás presentes, ocupados como estaban en echarse la culpa de todo mutuamente, han olvidado mencionar. Quiero creer que lo han olvidado, en todo caso.

La crisis, según El Roto

La crisis, según El Roto

Me gustaría ir cerrando esta disertación considerando que, aparte de que no se ha llegado a ninguna conclusión a la que todos se adhieran, salvo que “la crisis pasará” (menos mal) los ponentes, exceptuando los casos de Fernández Toxo y Bárcenas López, han chocado varias veces con la presentadora y, en el peor de los casos, le han cortado atropelladamente, intentando ignorarla. Por suerte, la chica se ha hecho valer y, en más de una ocasión, ha puesto a Montoro (al que se le han escapado varias parrafadas algo incontroladas) en su sitio. También por desgracia, me daba la impresión de que, en esta entrevista, la presentadora estaba claramente predispuesta contra la Patronal y Don Cristóbal, aunque, para lo que tenían que decir, reconozco que no estaba de más.

Bueno, he aquí mi lectura de lo que es (o, mejor dicho, iba a ser) un debate sobre la crisis económica y sus consecuencias. ¿Qué, he sido demasiado tendencioso? Id a la página de RTVE a verlo “a la carta”… (¡¡publicidad subliminal!!), o a Youtube (¡¡¡más publicidad subliminal!!!), aunque en ambos sitios terminarán trucando  el debate, así que…

*Suspiro*

Espero no haber resultado demasiado vehemente. Me suele pasar. Y pido disculpas por ello. Repetidamente. En todo caso, a los que visteis el debate o a los que vayáis a verlo, ¿qué os pareció?

Ciudadano Alanthos

Lágrimas

3 feb
Nerea Camacho, Premio Goya a la mejor actriz revelación por Camino

Nerea Camacho, Premio Goya a la mejor actriz revelación por Camino

Federer, desolado

Federer, desolado

 

 

Me gusta la gente que llora. A mí me gusta llorar. Reír es muy bonito, sonreír aún más, pero es aprendido, es un artificio. A llorar no se aprende, nacemos llorando. Y no es que quiera defender la vida como un valle de lágrimas, no, qué va. Sé feliz, al máximo. Y cuando seas testigo de una lágrima, conmúevete, porque esa personita está sintiendo algo profundo, alegría, tristeza, rabia, placer, dolor, odio, amor, ilusión, desespranza o todo junto. Está viviendo y está luchando. Somos porque lloramos.

    

    

Ciudadano Iesu

Nadal abraza a Federer, tras ganar el Open de Australia

Nadal abraza a Federer, tras ganar el Open de Australia

 

Una de instituciones

10 ene

Últimamente, me ha estado asaltando una duda de manera despiadada y recurrente. La verdad, no sé si es una cuestión interesante, pero no puedo dejar de pensar en ello. Para entendernos:

¿Las instituciones públicas deben comportarse como servicios o como empresas?

Es decir… El usuario (ciudadanos de a pie, como nosotros) que acude a una institución, ¿quiere ser tratado como un cliente que ha pagado por un bien (sea material o un servicio por parte de profesionales, consista en lo que consista), o como una persona de infantería, un ciudadano, que tiene derecho a acceder a ese bien?

Lo pregunto porque, ya que tengo un contacto relativamente constante con el lado institucional de la Medicina Pública, cada vez me da más la impresión de que los pacientes quieren un trato por derecho, y los gerentes y políticos un trato por previo pago (léase, impuestos en la sanidad pública, seguros de salud en la sanidad privada… y misterios en las relaciones entre ambas). Al fin y al cabo, que estos últimos empiecen a exigir niveles de “calidad” en la relación médico-paciente no deja de ser una forma de valorar un producto que, ¡ojo!, no reside en la curación del paciente, sino en la satisfacción personal del paciente en relación con el gasto económico que se ha realizado para satisfacerle. Ya sé que estamos en crisis, pero… ¿no es pasarse esto un poquito?

Por cierto, me he dado cuenta mientras escribía, pero… ¿estoy viendo un patrón común con Bolonia, o es mi afán paranoico de ver conspiraciones privatizadoras donde no hay?

Jesu, tú que eres funcionario de otra rama del Estado, ¿a tí que te parece? Ciudadanos todos, sé que a mí se me ve el plumero, pero ¿a vosotros qué os parece?

Ciudadano Alanthos

Carta a un maltratador

5 dic
Contra el maltrato, tolerancia cero

Contra el maltrato, tolerancia cero

Un chaval de 2º de Bachiller escribió ésto.

Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado… porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras… Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu ‘método de disciplina’ intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe… La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.

Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!-dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.

Me puse contento antes de tiempo.

Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…

Y sucedió.

Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.

Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.

Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.

Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.

Fernando Orden Rueda, 2º de Bachillerato, de Ciencias de la Salud. IES Bioclimático, de Badajoz. II Premio del II Concurso Nacional ‘Carta a un maltratador’, convocado por la Asociación ‘Juntos contra la violencia doméstica.’

Ciudadano Iesu

Cuaderno de Filosofía (7) | Valores en danza

4 dic

Adela Cortina, catedrática de filosofía:

“Vivimos una crisis de liderazgo político, económico e intelectual”

La catedrática de Filosofía lamenta la ignorancia con que los alumnos llegan a la universidad y la desmotivación del profesorado

Adela Cortina se iniciaba en sus labores docentes cuando yo estudié filosofía. Fue profesora, después, de mi hermana Meme -indaga sobre su obra y guarda cada recorte suyo de prensa como un tesoro, habla maravilllas de su profesora de Ética, con independiencia de la coincidencia o no de sus opiniones teóricas- y ahora lo es de mi sobrino Javier.

¿Creéis que de verdad asistimos a una etapa de desorientacón de valores y liderazgo o esta tesis responde a determinadas ideologías?

Ciudadano Iesu

…Vint anys i encara tinc força!

4 oct

P e r   a   C a r l o s

Ara que tinc vint anys

ara que encara tinc força

que no tinc l’ànima morta

i em sento bollir la sanc

ara que em sento capaç

de cantar si un altre canta

avui, que encara tinc veu

i encara puc creure en deus…

Fa vint anys que tinc vint anys

vint anys i encara tinc força

i no tinc l’ànima morta

i em sento bollir la sanc

i encara em sento capaç

de cantar si un altre canta

avui que encara tinc veu

i encara puc creure en deus…

Fa vint anys que tinc vint anys

 i encara el cor se m’embala…

Ara sol dir Serrat…

Fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys

I encara tinc força!

Avui que encara tinc veu

quí sap si podré demà

Ciutadà Iesu

Los monos cambian de opinión

30 ago
El planeta de los simios

El planeta de los simios

¿Qué nos lleva a tomar una decisión?

Contesta Eduard Punset en su artículo XLSemanal nº 1.083 que, en todo caso, nunca lo hacemos al margen de lo que piensen los demás. Vaya, y parece algo tan personal e intransferible. De algunos ejemplos que cita podría deducirse que quizá existe una especie de moral innata (arriesgada teoría, tomen nota los estudiosos de la Ética) o algo así como normas del subconsciente colectivo que valoran la implicación personal en determinados asuntos sociales (esta interpretación mía resulta más discreta, aunque me la acabo de inventar; además, éso del subconsciente colectivo me suena demagógico y extraño). No somos tan malos como parecemos, dice el autor.

Y los monos Rhesus de Ranulfo, en México, lo que acaban de enseñarnos hace unos meses es que sólo pueden cambiar de opinión las formas cerebrales muy sofisticadas. Una rana no puede cambiar de opinión; un mono, sí, y nosotros podríamos, pero, lamentablemente, no queremos.

Impresiona la afirmación de Punset. Podríamos, pero no queremos.

Cita el caso de un alumno que se sentía orgulloso por no cambiar. Y cuántas veces decimos éso de… sé tú mismo, no cambies! Y por qué no, si es para bien! Aunque, como dice mi querido Jefe (oh, ya nos vemos), las personas no cambian, pasa el tiempo y nada les inmuta.

Yo quiero creer que sí es posible y que es positivo. Cuando corresponda, claro. Sólo entonces. No vaya a ser que la historia de El planeta de los simios esté a la vuelta de la esquina y nos llevemos un chasco.

Hoy no me ha dado el Sol, lo prometo (lo que pasa es que no tengo pistola de agua).

Ciudadano Iesu

:S

Debilidad y fortaleza

2 feb

Jumbo | Fotografía ~ Regalo de Ceci

 

Al abrigo mútuo vivimos todos

(proverbio irlandés)

Ciudadano Iesu

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