Los nietos del faraón

1 Dic

Egipto era un país civilizado cuando otros pueblos aún vivían en los bosques. Egipto enseñó a Grecia y Grecia enseñó a Europa. 

Sayyid Qutb, “Egipto en un mundo ingrato”.

Los jóvenes egipcios han vuelto a la carga. Fueron los protagonistas de la oleada árabe que pasó por El Cairo para terminar con la dictadura de Hosni Mubarak. Ahora, enfundados en banderas rojas, blancas y negras y armados de redes sociales, reactivaron su ejército sub 30 para acorralar a los militares.

Son miembros de la clase alta cariota, con estudios universitarios en Estados Unidos, o representantes de los barrios marginales cuya única pasión es el Al-Ahly, el equipo de fútbol más popular de Egipto. Pero todos ellos coinciden en la necesidad de impulsar un cambio. Son la vanguardia que empieza a conjugar el verbo votar y que está gestando el primer gobierno elegido por los egipcios en más de 2.500 años. Son los descendientes del faraón en un país que ya no soporta a los faraones.

Para ellos, Mubarak y la Junta Militar son sinónimos. Fueron a escuelas en las que leían textos que ofrecían una versión glorificada de los militares. No obstante, guardan una profunda desconfianza por los uniformados que no cumplieron la promesa de devolver(les) el poder.

Pero también son hombres y mujeres que, en su mayoría, son seducidos por los Hermanos Musulmanes, el partido islámico que buscará imponerse en las elecciones legislativas escalonadas que comienzan mañana y terminarán en junio en una campaña presidencial. Los Hermanos Musulmanes tienen antepasados comunes con Al Qaeda y el radicalismo islámico, aunque ahora se presentan como moderados.

En La torre elevada, el magistral trabajo publicado por Lawrence Wright que ganó el Premio Pulitzer, se demuestra la ascendencia que tuvieron los egipcios en el nacimiento de la red terrorista de Osama bin Laden. Desde Sayyid Qutb, uno de los primeros líderes de los Hermanos Musulmanes y principal teórico del fundamentalismo islámico, hasta Aymán al Zawahirí, mano derecha de Bin Laden y fundador de la Yihad Islámica.

Los jóvenes son mayoría en Egipto y decidirán el futuro gobierno entre los Hermanos Musulmanes y la propuesta de Mohamed El Baradei, Premio Nobel de la Paz por haber dirigido el organismo de energía atómica de la ONU que demostró que Irak no escondía armas de destrucción masiva. Baradei fue aclamado en El Cairo y su figura puede aniquilar el fantasma del “factor islamista”.

Hacia donde se mueva Egipto, se moverá la Primavera Arabe, por lo que los “soldados de Tahrir” tienen una gran responsabilidad en sus manos. En Siria, pero también en Libia y Arabia Saudita, están pendientes de sus movimientos. Egipto ya no pertenece al faraón, hijo del dios sol (Ra) y encarnación del dios halcón (Horus). Ahora es de sus nietos.

Artículo de Rodrigo Lloret para Perfil.com

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