Democracia sostenible (I)

5 may

Concebida desde antes de Cristo por los griegos y perfeccionada a través de los siglos por el imperio Romano, los pensadores Siglo de las Luces, y los gobiernos democráticos del siglo pasado, la democracia se ha extendido por todas las naciones de la Tierra y consiste en la forma de organización política, social y económica más avanzada que la humanidad ha desarrollado.

Soy un serio defensor de esta forma de organización ya que permite distribuir la toma de decisiones y el poder que esto representa no sólo en una persona o un pequeño grupo de éstas, sino a través de los representantes que el pueblo mismo ha considerado como aptos para los cargos que de esta organización se desprenden. Un avance importante que este sistema aportó en comparación con los sistemas que le han precedido fue la renovación de los cargos en los organismos o instituciones a través de procesos electorales definidos en periodos considerablemente sanos para el desarrollo de la sociedad.

La democracia ha evolucionado y se ha perfeccionado sobre todo en el siglo pasado. Ha conseguido formas dignas de análisis en distintos países que han procurado un equilibrio en el ejercicio de los procesos democráticos no sólo al comienzo de cada administración electa, sino en el transcurso de la gestión de ésta, lo cual ha permitido corregir huecos que la democracia en papel no contemplaba y ha permitido mejorar los principios que este sistema pregona.

Tenemos democracias desarrolladas con una madurez profunda en sus estructuras que le sostienen; de igual forma, también existen democracias en un proceso de crecimiento por la inmediatez de su existencia en determinados países; y otras sociedades, aún en este siglo, buscan la adopción de este sistema.

Cada país requiere un análisis individual para entender su proceso democrático y cómo la democracia se ha ido adaptando a su vida política. Si en un principio la democracia fue contemplada como un sistema que podría ser adaptado de manera homogénea con ligeras interpretaciones, actualmente ese precepto ha resultado distante y se ha confirmado que la cultura tiene una influencia decisiva en el desarrollo democrático. Pero no sólo la cultura ha demostrado influir, sino también los movimientos sociales que durante el siglo XX tuvieron lugar en distintas regiones que arrojaron sistemas híbridos que, si bien son democráticos, también contienen principios adaptados de otros sistemas. Ejemplos inmediatos tenemos la socialdemocracia, la democracia liberal, la democracia con monarquías constitucionales.

La democracia ha sido insertada a la cultura de los pueblos. Ser demócrata significa consenso, apertura, equilibrio del poder, tolerancia, análisis de todas las partes involucradas, y más que esto. La democracia revela que hemos evolucionado y que esta evolución ha permitido el desarrollo que otros sistemas no han proporcionado. Pero además, ha fecundado y criado otros problemas que impiden un desarrollo homogéneo en todos los individuos.

Históricamente, hemos desechado los sistemas añejos que no cubren nuestras expectativas y que no han mitigado los problemas sociales, económicos o políticos que impiden el desarrollo, y hemos adoptado, de manera muy consciente, lo que parece que al vecino le ha funcionado. Es decir, cuando México (como democracia en la que me desenvuelvo) se independizó, la democracia fue gestionada y defendida debido a nuestras mayores influencias de ese entonces: la casi inaugurada democracia del vecino del norte (EUA) y los efectos que la Revolución Francesa dejó en Europa. Fue un proceso doloroso de décadas con ligeros destellos de monarquías breves hasta llegar a la “moda” de finales del siglo XIX en América Latina: el apropiamiento del poder por un líder que democráticamente electo o que con un ejército supeditado a intereses, descuartizaba todos los principios democráticos a través de procesos corrompidos y engañosos. Cuando esto cansó a los mexicanos y la valentía se hizo de recursos, lo más cercano y “seguro” era adaptar lo que estaba en boga en el ambiente político internacional: la revolución Rusa, el marxismo y la Primera Guerra Mundial. Estos eventos ocasionaron que el comunismo entrará a nuestra cultura, pero debido a la influencia del norte y el riesgo de que el sistema volviera a entregar el poder a un solo individuo, se instituyó el proceso democrático que ahora, como país, nos sostiene en la actualidad y se mezcló con las ideas socialistas que del comunismo se heredaron. La mayoría de los mexicanos sabemos que esta democracia no era en verdad una democracia real, era el cumplimiento del riesgo de entregar el poder, no a un individuo, sino a un grupo que a través de reformas socialistas y la manipulación de las instituciones sostuvo el poder durante casi todo el siglo XX. El fin de la Guerra Fría (me atrevería a decir que marcó oficialmente el fin de la Segunda Guerra Mundial) acabo de golpe con los ideales socialistas que durante las dos décadas anteriores intentaron sumergir al país en esa ideología que fracasó. Y surgió globalmente el neoliberalismo que fue adoptado por nuestro gobierno con el afán de ocultar la corrupción como forma de vida que se había apoderado del país desde hacia  décadas, de hecho esta adopción al neoliberalismo dio la sensación de que México estaba a algunos años de ser nación desarrollado, de primer mundo. El neoliberalismo sostenido por la democracia instaurada en la segunda década del siglo XX en México, sigue con vida hasta el día de hoy. Existen movimientos sociales que intentan llevarnos a una democracia con fuertes principios socialistas pero la corrupción en los altos niveles del gobierno, los intereses económicos de las compañías trasnacionales y la somnolencia social, han reducido esos intentos a simples movimientos de grupos radicales que sólo están enfermos por adquirir el poder (he de reconocer que existen aportaciones de estos grupos bastante complejas y muy necesarias para el país).

A pesar de nuestra situación actual como país, sigo sosteniendo que soy un fuerte seguidor y defensor de la democracia. Nos falta madurar, pero más allá nos falta renovarnos en nuestra totalidad como individuos y como sociedad. Sí, la democracia ha sido insertada en nuestra cultura, pero también la corrupción ha dejado rastros en nuestra forma de vida: en como pensamos, en como actuamos, en como nos desarrollamos.

Platicaba el jueves pasado con una persona que quiero y estimo mucho acerca de este tema. Platicamos de manera breve que México, y sin duda muchas naciones, tiene un potencial tremendo en sus ciudadanos para poder desarrollar arte y lo que de ésta se sostiene, ciudadanos con un potencial fuerte para aportar tecnológicamente al desarrollo de este país. Pero, sí, pero la mayoría de los mexicanos ni creamos arte digno, ni aportes tecnológicos innovadores. Sin duda hay más aspectos en los que los mexicanos nos pudiéramos desarrollar de maneras excepcionales, no sólo el arte o la tecnología.

La democracia nos permite ser una sociedad abierta y libre. Tenemos de muchos colores para vestir, tenemos de muchos sabores para probar, tenemos de muchas sonidos para apreciar, y más, pero a pesar de eso aun en el hombre en lo individual refleja que carece de plenitud.

México en su sistema democrático ha evolucionado, se ha esforzado, ha logrado, ha imitado lo que otras naciones han desarrollado. Muchas naciones, la mayoría sobre esta Tierra, lo han hecho también. Pero todo vuelve a lo que hace ya un par de años me he cuestionado: cuánto tarda un sistema corrompido con principios muy honestos en la teoría en caer, en fracasar, en ser desechado. Toda radica en una falta de apego a principios lo que ha colocado a cada sistema que la humanidad ha desarrollado en el fracaso. Un apego firme, honesto y, he decirlo en estas palabras, de todo corazón. Lo que ha demostrado, y sigue demostrando, cada uno de estos fracasos es lo que en el corazón del hombre hay.

Aunque el texto originalmente fue escrito con otro título en mi espacio personal y con ciertas variaciones, me animé a cambiarlo debido a una recomendación. Además de que una segunda parte nos proveerá un espacio para un análisis de propuestas.

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2 comentarios hacia “Democracia sostenible (I)”

  1. Mónica Frau 6 mayo, 2011 a 4:34 am #

    Quedo esperando la continuación.
    Saludos.

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  1. Bitacoras.com - 5 mayo, 2011

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Concebida desde antes de Cristo por los griegos y perfeccionada a través de los siglos por el imperio Romano, los pensadores Siglo de las Luces, y los gobiernos democráticos del siglo pasado, la democracia se ha extendido por…..

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