Estado de violencia emocional

20 Ene

Resolviendo asuntos laborales y algunos de otra índole, hecho una mierdecilla humana por la faringitis que puntualmente me visita en momentos cruciales de mi vida, presencié esta tarde una escena almodovariana desde el taxi que me debía llevar a mi destino. Mi conductor, enloquecido por momentos, con las venas del cuello igual que la Patiño, soltó el volante para insultar con desprecio y de manera agresiva y sexista a la mujer que un minuto antes acababa de ser invitada a detener su vehículo por agentes de la policía al haber huido tras tumbar presuntamente una motocicleta, realizando una peculiar maniobra de despegue desde la calzada. Pensé que la linchaban. O que iba a ser lapidada allí mismo. Mi taxista le aseguró a gritos que era fea y que jamás encontraría novio. También pensé rogarle a este hombre que me dejara bajar e irme andando. Déjeme bajar, por favor. Quiero ver crecer la hierba. O pedir socorro a la Guardia Civil. Me iba a explotar el cabolo, así que decidí sobrevivir a la batalla sin implicarme, por una vez; algo no común en mí, pues tengo el poder y el deseo de meterme donde no me llaman y llevarme tortas de todos lados, estoica y alegremente, pensando que es siempre por mi bien.

El umbral de la pobreza acecha a un mayor número de personas cada vez, peligrosamente. Lo que fue clase media ahora es una masa social sometida a imperativos económicos estrictos, que la esclavizan. Vivimos en estado de violencia sumergida, encubierta. Violencia emocional que, sumada al autodestructivo carácter de nuestro país, las diversidades nacionales que lo componen, desilusionados por no encontrar un proyecto colectivo capaz de unirnos como en ocasiones históricas recientes, constatando la ineptitud general de una clase política cansina, aburrida, decepcionante, y sabiendonos intervenidos por marcianos monetarios, dictadores del nuevo siglo, puede todo ello lograr que esto estalle y haga pum.

España es así, Mónica.

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7 comentarios to “Estado de violencia emocional”

  1. Neogeminis 20 enero, 2011 a 1:57 pm #

    Jesús, has logrado meterme en el peligroso clima de tu mañana. Lo he reconocido. Ha sido ése, tal cual, el que se padece aquí también en los momentos críticos, en esos donde cada quien se concentra sólo en lo que entiende es “su” supervivencia y pisotea al de al lado sin comprender que así se acelera la propia destrucción.

    Espero -por lo menos- se acabe tu faringitis.

    Un abrazote de contención… 🙂

    • Jesús V. Ferrer 20 enero, 2011 a 7:40 pm #

      Mi faringitis bien. Es como una amante peligrosa, de las que van y vienen y te dejan hecho polvo durante un tiempo. Le tengo cariño.

  2. Curro 20 enero, 2011 a 6:19 pm #

    Es, la violencia, parte de la historia de España. Otra de esas partes de la Historia de este país que, a pesar de que a muchos nos gustaría, parece que somos incapaces de superar y eliminar de nuestro día a día. Una violencia -y falta de educación y de modales- que incluso la clase política promueve con su vocabulario ultrajante.

    Mientras tanto, la sociedad hace ojos ciegos a ese tipo de violencia y no se implica en defender a nadie ante los abusos de poder. Así que, tal vez, lo que haría falta es más personas dispuestas “a tener el poder y el deseo de meterse donde no le llaman”, como tú dices.

    Y, procuraré estar preparado para cuando todo esto estalle, porque algún día lo hará.

    P.D.: Aunque no lo haya dicho, me ha gustado mucho esta entrada 🙂 Si no, no habría escrito tanto!

    • Jesús V. Ferrer 20 enero, 2011 a 7:45 pm #

      En realidad, yo soy optimista. No tanto como Leibniz, que creía que vivíamos en el mejor de los mundos posibles. Solamente es el único posible, al menos para nosotros. Así que, nunca hay que cruzarse de brazos; el mundo se transforma sólo con pensarlo. Ya que las cosas existen porque las pensamos, pensemos. Y sintamos.

      ¡Bienvenido, Curro! Esta es tu casa.
      Creo que coincidiremos más veces. Lo sé.

  3. cheshire55 21 enero, 2011 a 2:20 am #

    Hola, ola de mar…

    Sabes? A mí… este tipo de actitudes me entristecen pero no te puedes imaginar cuanto. Cada vez que veo esta violencia o bien comentarios que te dicen: que mentir es normal en algunos ámbitos, o que el machismo existe y hay que asumirlo, o que un político se saque un bando municipal del sombrero para llenarse los bolsillos… No se, ya no me indigna, me entristece porque tengo la sensción que que no va a parar nunca este camino a hacernos peores personas, pero además, queriendo que sintamos que hemos evolucionado…

    Un saludo, del Aire

    • Jesús V. Ferrer 21 enero, 2011 a 10:28 am #

      Me sorprendió mucho la actitud machista que persencié, unida a su carácter violento. Pensaba que habíamos evolucionado más.

      ¡Gracias por tu aportación!

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  1. Bitacoras.com - 20 enero, 2011

    Información Bitacoras.com…

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