Otra verdad que necesita ser desenterrada

28 Oct

El sacerdote católico Patrick Desbois es presidente y alma mater de la organización francesa Yahad-In Unum, vocablos que, en hebreo y en latín, significan “Juntos”.

Su labor es la ubicación de fosas comunes de millones de judíos y gitanos asesinados por el nazismo en la ex Unión Soviética (Rusia, Ucrania y Bielorrusia en especial) y Polonia durante la II Guerra Mundial.

Desbois, un francés fornido y de mirada enérgica, explica que cumple esta ardua tarea “Para que no se olvide y para que no se repita. Porque cada genocidio tiene quien lo niega”.

La organización Yahad-In Unum lleva adelante esta enorme misión con recursos exiguos: no son más de dos docenas de personas. Fue fundada en 2004 por iniciativa del arzobispo de París, Jean Marie Lustiger, y el rabino Israel Singer, titular del Congreso Judío Mundial. Dicha organización está integrada por personas de distintos credos.

“Somos católicos, evangelistas, judíos, y no creyentes”, aclara Desbois.

Desbois se interesa en el tema a raíz de la experiencia de sus abuelo, deportado en 1942 a Rawa Ruska, en Ucrania, un campo de concentración de prisioneros soviéticos. Desde allí fue testigo de las masacres a las que fueron sometidos miles de gitanos y judíos de aquellas tierras. Con el paso del tiempo aquellos recuerdos fueron compartidos con su nieto que al crecer y hacerse cura decide ir a investigar sobre ese aspecto poco conocido del accionar nazi.

Los trabajos de investigación del Yahad-In Unum se circunscriben en cuatro países: Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Polonia.

Einsatzgruppen eran las unidades especiales nazis, “unidades de ejecución”. No pertenecían a las fuerzas armadas alemanas, sino que venían luego del avance del ejército y su misión era matar a todos los judíos y gitanos y a los líderes comunistas. Esta modalidad comienza en Polonia y luego se extendió a toda la Unión Soviética.

Estas unidades trabajaron durante toda la II Guerra Mundial (1939-45). No todas las víctimas fueron asesinados por estas unidades; también intervinieron la policía y la gendarmería alemanas y también los SS.

Después de la liberación del nazismo, la URSS formó una comisión para entrevistar a los sobrevivientes, abrir las fosas comunes y tomar fotos. Los soviéticos Logran reunir 60 millones de páginas de documentos.

Antes de la caída del Muro de Berlín no se tenía acceso a los archivos rusos y la organización no podía acceder a los testigos sobrevivientes de aquellas masacres. A partir de los años 90 lentamente se accede a esa documentación y se va avanzando con la investigación.

En Yahad-In Unum se estudia primero todo ese material, recopilando, copiando y traduciendo estos archivos. A su vez, otras personas trabajan en Alemania, con los archivos de la Justicia alemana. Toda la información se compatibiliza en la sede de la organización en París.

Más tarde, parte del equipo se dirige a las aldeas y poblados donde se produjeron las matanzas y se comienza a buscar directamente testimonios fidedignos que guíen la búsqueda.

Algunos testimonios:

Con el material de la última campaña se ha realizado un libro ilustrado: ” The Holocaust by Bullets” con los testimonios de los sobrevivientes, los lugares y los restos que han podido hallar.

Una mujer en una típica iglesia ortodoxa cuenta: “ los alemanes quemaron el ghetto y luego llamaron a los bomberos, para que el fuego no se extendiera al resto del pueblo”. Señala a otro testigo y continúa narrando: “él vivía al lado de un campo pequeño de judíos. Recuerda lo que los alemanes hacían con los niños judíos: subían con ellos a un mirador y desde ahí los lanzaban al vacío y les disparaban mientras caían”.

Las fosas comunes siempre se encontraban “en el medio de la nada”, son como una cicatriz en la tierra.

A diferencia de lo que sucedía en los centros de detención y exterminio nazi de occidente, en los países del Este no era secreto.  Las matanzas se hacían en forma pública. El “modelo” usado allí era totalmente opuesto al de Auschwitz. Normalmente no movían a las víctimas, eran los asesinos los que se trasladaban de pueblo en pueblo.

Había ejecuciones oficiales y otras no oficiales. A modo de ejemplo se puede presentar el caso 34 niñas judías mantenidas como esclavas sexuales, las que, al final de la guerra quedaron todas embarazadas.Quienes venían sometiéndolas, no se animaron a matarlas, por lo que llamaron a otra unidad para que lo hiciera. De ese operativo no han quedado registros.

Los nazis usaban a los adolescentes de cada poblado para cavar las fosas, para llenarlas y para traer los bienes de los judíos y venderlos en remates. Las personas utilizadas en aquellos operativos, ya muy ancianas, se muestran hoy muy dispuestas a contar lo que allí sucedió, colaborando generosamente con quienes vienen llevando a delante la investigación. La mayoría de los testigos que quedan vivos no son judíos y en general se trata de gente muy pobre.

Dado que los testigos ya son muy ancianos y el tiempo apremia para rescatar sus recuerdos, la organización trata de acelerar la investigación, ya que, se estima, dentro de pocos años será imposible.

El desafío de Yahad-In Unum es reunir evidencia de cada una de estas ejecuciones buscando pruebas para contrarrestar las posturas negacionistas de quienes aún hoy intentan ocultar estos crímenes. Con la firme determinación de llegar a encontrar hasta la última fosa común se intenta que el día de mañana nadie pueda negar lo sucedido, sabiendo con fundamento que ante todo genocidio siempre hay quien tiene interés en ocultarlo. Así sucede con el genocidio armenio, el judío, o con el tutsi en Ruanda, entre otros.

A medida que se van sucediendo las distintas generaciones lamentablemente se percibe mayor grado de desentendimiento ante las viejas tragedias y los grandes holocaustos. Esa actitud es la que se debe combatir para que los autores de los grandes genocidios no queden impunes y la memoria colectiva retenga –con la finalidad de que nunca más se repitan- las atrocidades que fueron cometidas.

Hasta ahora Yahad-In Unum ha entrevistado a más de 1.500 testigos no judíos, y muchos de ellos ya han muerto. En cuanto a las víctimas comprobadas, sólo en Ucrania, son un millón y medio de judíos, en cuanto a gitanos, si bien no se ha podido precisar el número, sí se han hallado efectivamente 35 sitios de exterminio.

No podemos crear nuestro mundo sobre un suelo cubierto de fosas comunes. Esas víctimas fueron muertas y enterradas sin la mínima consideración, y el primer signo de humanidad es darles adecuada sepultura. Si existieron víctimas desaparecidas, sea cualquiera el territorio en el que hayan sido masacradas, la necesidad imperiosa de esclarecer su paradero debe afectar a todos quienes dicen defender los valores fundamentales de humanidad.

“Hay momentos en que buscar es inevitable, recordar es primordial y ser testigo, salva”

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2 comentarios to “Otra verdad que necesita ser desenterrada”

  1. Jesús V. Ferrer 28 octubre, 2010 a 3:04 pm #

    Recuérdalo tú, recuérdalo a otros

    Luis Cernuda

Trackbacks/Pingbacks

  1. Bitacoras.com - 28 octubre, 2010

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: El sacerdote católico Patrick Desbois es presidente y alma mater de la organización francesa Yahad-In Unum, vocablos que, en hebreo y en latín, significan “Juntos”. Su labor es la ubicación de fosas comunes de millones de jud…..

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