¿Qué está por venir?

27 Jul

Jacob Pintle comparte con nosotros un ensayo escrito hace aproximadamente un año

¿Qué está por venir?

El impacto de la crisis financiera, alimentaria y energética en la juventud

Por Pedro Jacob Castañeda Pintle
Universidad de Guadalajara

A través de los últimos meses del 2008 y los que primeros del 2009, he ido experimentado de manera directa las consecuencias de una crisis que ha sido originada muy lejos de aquí pero que ha tenido un impacto tangible en la vida diaria: una vida diaria mía, de mis familiares, de mis amigos, de mis compañeros de trabajo. Una crisis por demás expresada, criticada, analizada, adormecida por ratos con remedios que organizaciones económicas externas han aplicado en nuestro país (1) y tan voraz por el impacto generalizado.

Ha sido mi primera crisis económica vivida de manera real: palpada, resentida, temida y posiblemente asesina de sueños en una generación desatendida, mi generación. Crisis, que por ser la primera experimentada en esta vida, logró insertar en mí por momentos una incertidumbre- con matices de desasosiego interminable- que me cuestionaba: ¿qué está por venir?

Mi padre me había platicado desde niño de la crisis nacional de 1994, de la 1987, de la 1982 y la de 1976. Y para concluir siempre me dice: “estoy aquí, hemos podido salir adelante”. Vaya que sí hemos podido, logró educar y atender a seis hijos, dos de ellos ahora profesionistas. Y con ese ánimo de mi padre, sin miedo ante esta nueva crisis, decidí buscar la respuesta en este presente para ese futuro que no aseguraba más que retos y nuevos cambios que nos exigen estar preparados (*).

Durante los primeros meses de este 2009 observé como los precios de los productos básicos que con frecuencia consumo fueron aumentando de maneras sorprendentes: chocolate en polvo cuyo costo al principio del año era 28 pesos, logró llegar a 33 pesos en la última visita al supermercado (un 17.85 % de diferencia), caso similar un paquete de queso manchego de 360 gramos cuyo costo era de 25 pesos, y el actual es de 28 pesos (12%). En semejantes situaciones la leche, la tortilla, productos lácteos varios, cereales. Así fue mi primer acercamiento a la crisis, confirmando las palabras que por los meses previos se habían pronunciado en medios de comunicación (2).

Sin permitir entender cómo lo anterior me iría afectando, los comentarios no tardaron provenientes de amigos cercanos respecto a que habían sido parte de un recorte de personal en su trabajo. De un grupo de 10 amigos que puedo recordar ahora, tres de ellos enfrentaron esa situación (relacionados todos ellos en el área de las tecnologías de información y desarrollo de software) (3). Tan sólo la empresa en la que laboro actualmente, el número de empleados directos y de outsourcing que sufrieron esta situación fue preocupante debido a que los proyectos en los que se encontraban tuvieron que cerrarse. “No hay tiempo para arriesgarse”, pensaba yo dentro de mí al ver esa situación e intentar buscar posibilidades para desarrollarme profesionalmente.

Por si todos estos meses de “crisis” no fueran suficientes, la segunda semana del mes de julio el gobierno de la ciudad México anunció – por segunda ocasión en el año – junto con la Comisión Nacional del Agua un recorte en el suministro de ese líquido en determinadas secciones de esa ciudad. Creyendo en un principio que aquello sólo afectaba de manera directa a la población de ese territorio, vino a mí, después de un análisis más crítico y personal, la preocupación por el futuro de los recursos naturales. Entonces comprendí que estamos no sólo frente a una crisis económica, sino ante una crisis de recursos.

Y es así, como una crisis de recursos, como debemos las generaciones aun con vida entender el escenario actual con la intención de comprometernos para buscar soluciones a algo no lejano, algo muy nuestro. Una crisis de recursos ocasionada por un deterioro en nuestros sistemas financieros, políticos, sociales y ambientales.

Deterioro auspiciado por las décadas de irresponsabilidad hacia aspectos trascendentes para el funcionamiento de los mismos sistemas. Deterioro que necesita ser reversado (**)  o, al menos, controlado de manera más responsable.

La crisis económica, la mayor crisis económica que se ha experimentado en el siglo XXI, sólo ha permitido darnos cuenta de las necesidades que nuestro mundo actual requiere. Ya no se trata sólo de un país, o sólo de una región en el globo terráqueo, se trata del mundo entero. Esta crisis ha mostrado cuán interrelacionados estamos unos de otros, interrelación causada por la globalización, vista por los países en desarrollo y por grupos extremistas como un monstruo. Y es que hoy en día vemos las traiciones que este monstruoso mundo globalizado presenta.

Sin duda la crisis está y existe, y eso no lo podemos cambiar. La diferencia entre una nación y otra, entre una sociedad y otra, entre un individuo y otro ante esta crisis, es el cómo entienden y racionalizan esa crisis.

En meses pasados, los directivos de la empresa donde me encuentro como empleado han iniciado un periodo de recuperación a través de vislumbrar la crisis como un tiempo de oportunidad, ya que una crisis no es más que un periodo relativamente corto en el que las cosas que solían funcionar de determinada forma encuentran una interrupción en su orden y se ven obligadas a moverse hacia otro estado – mejor o peor – que les permita continuar con un equilibrio. Lo que determina, bajo mi perspectiva personal, la diferencia entre un estado mejor y uno peor después de ese periodo de crisis, es la capacidad para usar los recursos reales de formas eficientes y responsables.

Bajo ese precepto, buscar oportunidades, nuevos proyectos han estado iniciándose y realizándose. Proyectos que permiten que la crisis no exista de tal forma, sino como un imperativo para ser vencedores en tiempos de lucha.

La filosofía anterior, que no es nueva, me ha permitido entender que no hay cabida para los miedos, ya que ésos sólo entorpecen el entendimiento y provocan alucinaciones que no permiten ver la realidad desde perspectivas objetivas que generan ideas innovadoras. Podemos comprender entonces que “la verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia” (Albert Einstein).

La juventud actual, mi juventud, ha encontrado un enorme reto. Miles de egresados de carreras profesionales a nivel nacional con un panorama que alienta poco y que asesina los sueños de aquellos que se dejan vencer – y es que la derrota no es algo que nos debamos permitir, estamos llamados a triunfar.

El índice de desempleo coloca a los inexpertos egresados ante una situación desfavorable en la competencia por la búsqueda de un trabajo. Necesitamos programas educativos que permitan a las generaciones universitarias obtener competencias que puedan ser explotadas en el campo profesional. La cantidad de jóvenes que ingresan a una universidad es ciertamente bajo (4), es necesario ampliar la oportunidad de ingreso a las instituciones universitarias.

Y sí, necesitamos invertir ahí para superar la crisis: en la educación de las nuevas generaciones, el arma para una lucha llamada crisis, la de recursos.

Los jóvenes, por nuestra parte, necesitamos participar de manera activa en esta sociedad, no sólo en nuestro trabajo, en nuestra familia, o en nuestra escuela, sino en aspectos que impactan nuestra comunidad y nuestro país. Necesitamos desarrollar una actitud que permita ser portadores de una nueva ola de cambios, ser iniciadores de ellos y no esperar a que estos lleguen para hacerlos nuestros. No hay tiempo cuando éste ha sido llenado por nuevos retos que nos exigen enfrentarles, y enfrentarles de manera global, entendiendo que somos parte de una sociedad que poco a poco no conoce fronteras.

La sociedad civil ha permanecido perpleja ante la situación actual. Sólo se permite verse a si misma como una víctima de nuestros sistemas políticos y económicos, y exclama a gritos su inconformidad sin soluciones que permitan proponer nuevos cambios. Soy parte de esa sociedad aletargada que necesita ser despertada.

La sociedad civil tiene ahora un compromiso dual ante este periodo de oportunidad: alimentar y permitir los sueños de las nuevas generaciones a través de la búsqueda de talento y el desarrollo de esas habilidades natas a través de programas que les vayan incorporando de manera activa en la resolución de problemas; y, el tomar acciones para minimizar las consecuencias de los sucesos existentes en el contexto actual, acciones que permitan la participación de los jóvenes.

No hay forma de reversar el daño que una crisis provoca, pero si enfrentarlo y controlarlo. No existe escondite para protegernos de las consecuencias globales, pero si existe la fuerza e inteligencia para soportarles y superarles. No hay justificaciones para decirle a las generaciones futuras que la culpa no ha sido nuestra, pero si podemos tomar medidas planeadas y éticamente razonadas para dejar este planeta funcionando en las próximas décadas, en los próximos siglos. Lo que está por venir está exclusivamente en nuestras manos: las manos mías, las de mis familiares, las de mis amigos, las manos de todos nosotros.

Referencia

1 Arteaga, José Manuel. “Banco Mundial otorga otro préstamo a México”. En El Universal edición en línea. 21 de Abril de 2009. Enlace

* En un sentido amplio tanto en lo individual como lo social: educativamente, económicamente, personalmente.

2 CAMPOS SUÁREZ, Enrique. “La inflación en alimentos, la peor de todas”. En El Economista edición en línea. 20 de julio de 2009. Enlace

3 ARREDONDO, Ethel. “Se incrementa en un 75% solicitud de apoyo por desempleo”. En Diario Milenio edición línea. 19 de julio de 2009. Enlace

** En un sentido utópico

4 DEL CONDE, Teresa. “UNAM: aspirantes”. En La Jornada edición en línea. 29 de julio de 2008. Enlace

ESPINOSA, Javier. “UdeG rechaza a más de 50 mil aspirantes”. En El Informador edición en línea. 27 de Julio de 2009. Enlace

Bibliografía

En construcción: Un Mejor País, Un Mejor Mundo

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4 comentarios to “¿Qué está por venir?”

  1. Neogeminis 28 julio, 2010 a 7:18 pm #

    En épocas de crisis se ven las falencias estructurales de los distintos aspectos de un pais y de la sociedad que debe resolver con rapidez y eficiencia los nuevos requerimientos.
    Un artículo muy interesante que me hizo retrotraer a los planteamientos que por aquí debimos enfrentar por el 2001

    Saludos!

  2. Dolores Moreno 7 abril, 2011 a 6:51 pm #

    Un anìlisis de nuestra realidad, y es un placer leer lineas de personas profesionales en la vida y que saben hacia donde van y que quieren del mundo. Pedro te felicito por tu inteligencia es un honor conocerte y tenerte presente en mis recuerdos saludos a tu familia un beso.LOLA

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