Acerca de la prostitución

11 Oct

El tema de la prostitución es complejo, difícil de analizar desde la perspectiva adecuada ya que una puede caer sin quererlo en los tópicos habituales, sean los moralistas o los extremadamente permisivos. Por un lado me gusta pensar que cada uno es libre de hacer lo que le plazca -aunque sólo hay libertad cuando existen varias opciones dentro de las cuales elegir, si tuviera una única opción, por ejemplo trabajar de prostituta para comer, entonces no estoy ejerciendo una libertad integral-, pero también pienso que el comercio sexual suele ser degradante para la mujer ya que la objetiviza, y bueno, éso le puede gustar a alguien como parte de un juego o una fantasía, pero que esté socialmente institucionalizado creo que ya no tiene ninguna gracia. Además la prostitución no es tan glamorosa como a veces se la pinta, no nos olvidemos de que muchas mujeres son forzadas a ejercerla, que hay mafias implicadas en el comercio sexual y que la mayoría de las trabajadoras sexuales suele ser explotadas por un regente que casi siempre es hombre.

Sin embargo, creo que el problema central de la prostitución no es individual, estigmatizar a las trabajadoras sexuales carece de sentido, pensar que por ejercer la prostitución una mujer es distinta a las demás -en cuanto a concepto- no tiene lógica. Tampoco creo que se pueda estigmatizar al consumidor, un tipo que le paga a una prostituta no es esencialmente un mal tipo. Lo criticable, para mí, es la actitud machista que implica la prostitución, no por nada se trata de un comercio cuyo “producto” mayoritario es el femenino. La justificación social que existe detrás de todo ésto es la de cierta idea colectiva donde “está bien” que el hombre posea de una manera u otra a la mujer, una idea de sociedad patriarcal cuyo concepto de mujer es el de objeto, una sociedad donde TODO puede convertirse en un bien negociable… Y dentro de esta concepción social de roles y funciones, creo que lo grave, es que estamos perdiendo de vista los conceptos de igualdad de derechos y de igualdad entre los sexos, no sé, al menos éso me parece hoy…

PD. Les comentaba a Neo y a Jesu lo difícil que me resulta encarar algunos temas en esta Agenda, debido a mi tendencia natural a cambiar de opinión a medida que recolecto datos o escucho otras opiniones, pero pensándolo bien ésa es la gracia de compartir ideas, no? Dudar y escuchar distintas campanas nos ayuda a hacer una construcción de la realidad más completa. Saludos a tod@s!!

votar Ciudadana Valeria

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8 comentarios to “Acerca de la prostitución”

  1. Jesu 11 octubre, 2009 a 12:23 pm #

    Como te comenté días atrás, Valeria, me resultan muy contradictorias las opiniones acerca de este asunto, cuando -según mi criterio- se trata de algo sencillo que debería estar resuelto. No entiendo que desde posiciones progresistas se aluda al derecho de la mujer o del hombre a decidir qué hacer con su cuerpo y su sexualidad para defender una actividad que denigra la propia esencia del ser humano.

    (hay otros temas aún más conflictivos en los que parece prevalecer el derecho a la libre elección, pero si los analizamos detenidamente, veremos que lo que de verdad se asume de ellos es la propia naturaleza y condición de la acción debatida y no simplemente la elección personal; prefiero dejar este camino abierto sin citar el asunto al que me refiero, que me vino por asociación de argumentos)

    Por supuesto, tampoco comparto ni de lejos las ideas conservadoras que pretenden convencernos de que se trata de un mal menor que en ocasiones es incluso necesario o beneficioso para la sociedad; algo así como los que opinan que una guerra de vez en cuando no viene mal para limpiar el planeta.

    Y ya, en el extremo, el rechazo absoluto a cuantos comercian, se enriquecen o dedican a la explotación en este ámbito social y a quienes lo consienten desde actitudes machistas.

    Haciendo un resumen, retomando mi primera aprecición, creo que se suele partir de un error argumental al tratar algunos temas delicados como éste: Pensar que la libertad personal lo justifica todo. Somos libres, sí, pero somos libres desde nuestra conciencia y también lo somos en sociedad, en una sociedad que queremos respetuosa, democrática, social, que pretende el bien propio y el bien colectivo y donde -respecto a algunas cosas- se decide, democráticamente, que no son correctas de foma legal.

    Por tanto, no se trata de prohibir nada, cuando estamos posicionándonos en contra de la prostitucón no atentamos contra la libertad individual, sólo estamos afirmando y exlicando cómo quisiéramos que fuera nuestro mundo, nuestro mundo cercano, y cómo queremos plasmarlo a través de las normas legales compartidas por una ciudadanía.

    Y en ese mundo mejor, cercano, ni siquiera utópico, sino real, cotidiano, creo que no debe incluirse la actividad de la prostición, porque denigra la propia esencia de las mujeres y de los hombres.

    Protección y apoyo, siempre, a nadie podemos dejar de ayudar y menos en situaciones de inferioridad o necesidad manifiesta.

    Me gustaría leer opiniones diferentes, quisiera contrastar lo que pienso.

    Un beso, Valeria!

    (creo que coincidimos en lo esencial)

    (sobre tu nota… tener la capacidad de cambiar de opinión es una de las mejores cosas que te pueden ocurrir en la vida)

    (puede que antes ya debatiéramos este tema, no lo recuerdo bien, bucearé por ahí)

  2. Jesu 11 octubre, 2009 a 12:30 pm #

    Sí, aquí traigo alguno archivado en EL MUNDO RELATIVO:

    Prostitución, el oficio más antiguo del mundo | Jueves, 31.07.2008

    (por cierto, algunos enlaces o debates en las páginas de la Agenda están pendientes de actualización, pero no tengo tiempo para más; iremos actualizándolo)

  3. Lala 11 octubre, 2009 a 1:29 pm #

    Yo vendo sexo y tú vienes y me lo pagas. Bien.
    Ejerzo mi libertad sin dañar a nadie. Negocio. Bien.
    No molesto en la calle sino que es privado dentro de mi casa. Bien.

    Alguien me obliga a vender sexo. MAL.
    Alguien se queda con el beneficio de mi venta. MAL.
    Molesto en la calle al resto de la sociedad. MAL.
    Acoso a los hombres en la calle con tal de conseguir dinero. MAL.

    Creo que el hecho de hacer negocio con el cuerpo es cosa de cada cual y siempre que no dañe o moleste a la comunidad puede hacerlo. Lo que está mal es la explotación de las personas. Y esto, salvo casos privados que nadie conoce pero los hay, es un gran negocio para terceras personas explotadoras. Así está montado e inexplicablemente “permitido”. Eso sin contar todo lo que rodea las circunstancias: drogas, manipulación, engaño, delincuencia, delitos!
    Creo que hay que perseguir el fin de eso.
    No pasaría nada si las mujeres que quieren ganarse la vida prostituyéndose lo hicieran particularmente y personalmente en privado, siendo ellas dueñas y señoras de sus decisiones y sus ganancias.

    Un besitooooooo

    Lala

  4. Neogeminis 11 octubre, 2009 a 4:48 pm #

    Qué temita Vale! jejejeje
    A ver…como principio, rechazo el concepto básico de vender sexo. El hecho de comercializar el cuerpo me parece algo degradante.
    Ahora bien, no puedo imponer mi concepto moral a quien piense diferente, pero, si así lo quisiera hacer, la sociedad deberá controlar supervisar y reglamentar la actividad para que no afecte tanto la integridad de quienes ejerzan el intercambio (sean hombres o mujeres) como del resto que no participan en él.
    La cuestión de las fantasías que se dan en torno a la prostitución y a lo glamoroso del asunto, creo que puede quedar para las películas o quizás para quienes la ejercen en los más altos niveles de sofisticación.
    La cruda realidad de millones de mujeres y niñas (y niños) es que son explotadas sin miramientos, sin que se le brinde opción ni protección, y encima, estigmatizados por una sociedad hipócrita que hace la vista gorda ante esa explotación y frente a quienes lucran con ello (ya sea directa como indirectamente).
    Creo que pensar que alguien elige la prostitución porque le gusta o porque elige libremente esa salida para ganar fácilmente el dinero es un absurdo. Una salida fácil para acallar conciencias y no asumir la responsabilidad que tiene una sociedad que genera marginación y no garantiza la igualdad de opciones.
    El otro extremo, el que proclama el exceso de permisividad apelando a la libertad absoluta que cualquier individuo tiene para hacer y deshacer en relación a su propio cuerpo creo que también es una falacia. Por ese camino se llegaría al extremo de aceptar como tolerable que cualquiera hiciera con su cuerpo lo que quisiera y a la vista de todos. (Me vienen a la cabeza unas imágenes espantosas que vi hace poco sobre ciertas “tribus urbanas” que compiten entre ellas para ver quien soporta más tiempo colgado de travesaños atravesando su propia carne -sí, como lo leen- con ganchos de carnicero) Creo que la convivencia en sociedad implica respetar normas básicas tanto de respeto hacia los demás como a nuestro propia integridad, y ese es el límite que nuestra propia libertad debe acatar.

    El de la prostitución es un tema que lamentablemente y dada la coyuntura mundial no deja de tener actualidad, más bien va in crescendo .

    Beso para tod@s!

  5. Mandeville 18 octubre, 2009 a 6:45 pm #

    Sin pretender entrar en el fondo del asunto, deseo hacer notar algo que, en mi opinión es un error de bulto en el tema de la prostitución. En efecto, no pocas personas mantienen que la prostitución es promovida por una sociedad patriarcal que considera a la mujer un objeto para el goce del varón y yo considero que es al contrario, que la prostitución es una de las primeras maneras que tuvo, y aun hoy día tiene la mujer, para liberarse del macho. Y me explico: En las sociedades patriarcales, y como ejemplo no tenemos si no releer los libros del Antiguo Testamento, los patriarcas tenían varias mujeres y concubinas a su total disposición. Las mujeres eran una propiedad del patriarca, como sus ovejas, asnos o camellos.

    Sin salirnos del Antiguo Testamento, podemos ver en el Libro de Josué el caso de los espías que éste envió a Jericó. Fueron acogidos en su casa por la prostituta Rajab y debido a ello no fue pasada a cuchillo cuando Jericó fue conquistada, como ocurrió con “todo lo que había en la ciudad: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas y los asnos”. Rajab fue respetada, junto con “su padre, su madre, sus hermanos y todo lo que era suyo.” Vemos por tanto que la prostituta era la dueña de la casa y de lo que ella contiene, la matriarca de la que dependen padres y hermanos, el ejercicio de la prostitución la había puesto al mismo nivel que a los dignos y barbudos patriarcas bíblicos. Ella no depende de nadie, su familia depende de ella. Si ella decide esconder a unos espías en su casa puede hacerlo. No pertenece a ningún patriarca, a ningún hombre debe dar cuenta de sus actos. Yo hago lo que quiero, puede decir Rajab, y el patriarca que quiera algo de mí deberá pagar la tarifa que yo le ponga.

    Evidentemente esta libertad tiene un precio. La sociedad patriarcal no podía consentir que una mujer fuera propietaria, que fuese la dueña de la casa, que sus padres y hermanos estuviesen sometidos a ella y bajo su dependencia. Y así, durante siglos, desde que el mundo es mundo, la sociedad patriarcal ha venido estigmatizando a las mujeres que se dedican a la prostitución consiguiendo que esta actividad se vea como algo denigrante en sí misma, como algo indigno, como algo inmoral y que las prostitutas sean consideradas mujeres viciosas, inmorales, “malas mujeres”

    Sorprendentemente, las feministas, en vez de reconocer la contribución histórica que el ejercicio de la prostitución ha tenido en la liberación de la mujer y denunciar el alto precio que la sociedad patriarcal ha hecho pagar a estas mujeres por no querer ser la propiedad de ningún patriarca, ha hecho suyas las viejas cantinelas con las que las sociedad patriarcal ha venio estigmatizando a estas mujeres. Ahora son unas “pobrecitas desgraciadas” que se dedican a la prostitución “obligadas por la necesidad” y a las que “hay que salvar”.

    Personalmente nunca me han gustado quienes van por el mundo salvando a los demás y mucho menos quienes pretenden salvarte en contra de tu propia voluntad. De ahí que me resulta francamente intolerable que todos tengamos derecho a opinar y a decidir sobre la prostitución menos las personas que se dedican a ella.

    ¡Que caro tienen que pagar algunas mujeres el ser libres!

    • Jesu 18 octubre, 2009 a 10:43 pm #

      Entender la prostitución como liberación es algo pintoresco (pretendía decir cutre). Debemos ser libres y lo somos; la mujer ha de continuar luchando por su libertad e independneica, si es posible, para causas más nobles.

      Tu discurso, muy bien realizado, es una vuelta de tuerca sobre argumentos heredados que, de una u otra manera, insisten en amparar el concepto y actividad de la prostitución como algo no necesariamente negativo, justificarlo con explicaciones de tipo social y convencernos -como siempre- de que es poco menos que necesario.

      Disculpa si me equivoco, pues al final no te posicionas claramente.

      Y sí, todos podemos y debemos opinar. Todos significa todos.

      Muchas gracias por tu aportación.

  6. Valeria 19 octubre, 2009 a 2:06 am #

    Hola gente!! casualmente ayer estaba viendo un programa por la tele acerca de cómo las nenas de 13 a 15 años llegan a la prostitución, y creo que no hay ni un mínimo sesgo de libertad en ello. A esa temprana edad las mujeres que no tienen familia, que viven en la calle o en zonas marginales son captadas por mafias que las explotan y las regentean, tal vez por el resto de sus vidas. Eso es a lo que yo llamo denigrante, no estoy diciendo que una mujer sea menos que otra al ejercer la prostitución -lo dije claramente en mi post- sino que señalé que la actitud social, empezando por las mafias que actuan libremente, es en sí denigrante para todos, no para la prostituta por favor!! la prostituta no explota sino que es explotada, no maltrata sino que muchas veces es maltratada, no le arruina la vida a nadie, es un mujer igual a otra mujer. Ahora, que la sociedad considere y decida que el cuerpo femenino se pueda comercializar sí es decadente. Ya dije que para mi quien quiera haga lo que pueda, pero no por eso dejo de ver que en la gran mayoría de los casos la prostitución no es una elección dentro de un marco de libertad porque no hay de dónde elegir. Tambien dije que todo esto es consecuencia de una sociedad patriarcal y machista porque lo es, hay toda una concepción de la mujer- objeto que aún hoy persiste, persiste en la mentalidad de los hombres golpeadores que ven a su esposa/pareja como propiedad, persiste en la mentalidad que festeja la prostitución como una merecida diversión masculina. Insisto en que el problema es social, no estigmatizo ni a la prostituta ni al consumidor particular. Si imagino una sociedad donde los bienes estuvieran distribuidos en forma igualitaria, donde el acceso a la educación y a las oportunidades fuera igual para absolutamente todos, entonces quisiera ver si en esa sociedad existiría la misma cantidad de prostitutas que hoy, o si las mujeres no optarian con LIBERTAD por otro tipo de profesiones … Para terminar, tal vez no todos hayan tenido la oportunidad de charlar con prostitutas, o al menos escuchar testimonios en algún programa, pero por suerte tuve esa experiencia -encuesté trabajadoras sexuales para una investigación de la UBA- y les puedo asegurar que las prostitutas no saltan en una pata por serlo, y que si pudieran elegir optarían por vivir de otra cosa, ellas sí opinan, será que a veces no se las escucha. Un beso a tod@s y gracias por participar de este post!!

  7. Neogeminis 19 octubre, 2009 a 5:05 am #

    Respeto todos los puntos de vista, sobre todo los expuestos tan claramente y bien argumentados, pero sinceramente no comparto que, para la mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución ésta sea una manera de sentirse libres. Muy por el contrario (y no creo que sea un engaño de la sociedad machista que insiste en denigrarlas) una gran cantidad de ellas son captadas por la fuerza e incluso son obligadas a vivir encerradas como verdaderas esclavas sexuales. Ni hablar cuando las pobres son menores.
    Ahora, también es cierto, que hay un sector de prostitutas “privilegiadas”, muy exclusivas, que ganan mucho dinero, pero generalmente no son independientes, trabajan bajo patrón y no todas pueden alejarse de esa actividad en el momento que lo desean.
    Considero muy valioso el aporte de Valeria sobre que tuvo la oportunidad de hablar directamente con algunas de ellas y pudo comprobar que no se sienten muy felices por serlo.
    Aunque pensemos distinto creo que es muy valioso que lo podamos discutir con respeto y fundadamente.
    Gracias Mandeville por visitarnos y opinar.

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