Europa sin amor

6 Jun
Proyecto de Tratado por el que se instituye una Constitución para Europa

Proyecto de Tratado por el que se instituye una Constitución para Europa

Los privilegiados acostumbran a menospreciar el valor de cuanto tienen.

Mañana, domingo 7 de junio, se celebran Elecciones al Parlamento Europeo en 27 Estados miembros de la Unión, si bien algunos de ellos ya han celebrado sus comicios. A muy pocos electores parce interesarle, será más importante ir a la playa, dar un paseo o ver un reality tumbado en el sofá. Una rarísima enfermedad que la OMS no detecta se propaga más veloz que todas las gripes, el euroescepticismo, incluso el euroescepticismo progre, que ya es la rehostia. Su culminación fue tumbar el Proyecto de Tratado por el que se pretendía instituir una Constitución para Europa, archivada en el limbo de los olvidos por las turbulencias de sus ratificaciones, vencida por desidia, egoísmo, ignorancia y hasta por capricho estético. Mientras los euroescépticos debaten árduamente sobre el modelo europeo que desean y anuncian cotidianamente que más bien no lo desean, otros van ganando batallas, como es el caso de la extrema derecha, éstos no se andan con chiquitas ni debates.

A quién le puede importar que un grupo de países que durante toda su vida ha estado matándose con crueldad y sin descanso quiera proyectar su futuro unido e incluso legislar juntos. Lo más increíble de esta nueva enfermedad no estudiada todavía de forma profunda es que, pese al desinterés, la desgana, la presunción de superioridad intelectual de unos, los arrebatos raciales y nacionalistas de otros y los encontrados intereses económicos de todos, Europa existe. Ocurre con la Unión Europe lo contrario que con la mayoría de entes que el ser humano genera, parece no exitir pero existe. Tiene vida propia y el engranaje de las instituciones públicas nacidas al amparo del Tratado de la Unión de 1993, sucesor de las primeras Comunidades Europeas de mediados del pasado siglo, es ágil, efectivo y ejemplar. Parlamento, Consejo, Comisión, Tribunal, Secretaría General, Oficinas Administrativas… el conjunto de sus órganos aprueban cada día normativas legales que nos afectan a todos y que marcan las directrices del resto de legislaciones estatales y autonómicas. Y además cuenta con un sistema enormemente democrático y novedoso en la elaboración legal que le compete, como son las diferentes configuraciones del propio Consejo en áreas de trabajo, los Departamentos de la Comisión, Servicios o la correspondencia de los votos y escaños con las cuotas mínimas de representatividad popular directa exigidas para determinadas votaciones. Ésto deberían explicarlo nuestros políticos si vieran un palmo más allá de sus propias narices y dejaran por un instante de sacarse los ojos unos a otros esperando a ver cuánto duele.

Amigo, vota a los rojos, a los verdes, a los azules, a los negros. Vota en blanco si quieres -como haré yo-, si estás harto de todo, pero dilo, participa, muévete, opina, actúa. Haz algo, otros lo están haciendo ya por ti.

Que un día alguien trate con amor, un poco de amor merecido, a esta Europa no deseada.

votar Ciudadano Iesu

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2 comentarios to “Europa sin amor”

  1. Neogeminis 6 junio, 2009 a 8:58 pm #

    perdón! jejje…te rebauticé! jajaja, quise poner Jesús, obvio!

  2. Neogeminis 6 junio, 2009 a 8:59 pm #

    Jesés, sin saberlo, hemos coincidido en el punto de vista. Como ya lo he dejado escrito en otros blogs que se detenían en cuestionar cuánto van a ganar los delegados electos, me detengo en valorar el hecho en sí de poder – y deber- votar. Quienes hemos sufrido las consecuencias de recientes dictaduras quizás valoremos aún más lo que, lamentablemente, muchos hoy desestimen: el invaluable recurso de votar y ser votado. Privilegio de pocos en este mundo de tiranos e injusticias, el sistema democrático, en sus distintos estratos, es hasta el momento, el más justo, el que mejor funciona, el que se puede corregir a sí mismo. Tendrá muchas deficiencias, habrá muy malos políticos, pero lo que no se puede es desechar. Para criticar el “hacer” hay que “participar”, de otro modo, se pierde el derecho y se termina dejando libre el camino para que lleguen los más peligrosos.
    A pesar de ver desde afuera este proceso en el que Europa está inmerso, creo que se debe votar, si se lo considera correcto, votar ne blanco, pero no hay que dejar de hacerlo.
    Hago mías cada una de las palabras de tu post, que me parece muy atinado.

    un abrazo!

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