Libre albedrío (a puro título personal)

20 abr
Elección y libertad

Elección y libertad

Acción y consecuencias, dúo inefable que siempre acostumbra a andar junto.

Los seres humanos somos los únicos que elegimos de acuerdo con nuestra idiosincrasia, a diferencia de los animales, que responden a la programación de sus instintos.

Elegir es lo que hacemos siempre, aún en los casos extremos, donde parezca muy limitada la posibilidad de hacerlo. Elegir nos hace libres. Aún estando en prisión se puede elegir cómo vivir esa circunstancia. Esa posibilidad de optar nos hace especiales, y de esa condición nace la moral.

Las elecciones tienen consecuencias y somos responsables de las nuestras. Cuando elegimos actuar frente a una agresión, una injusticia, lo hacemos de acuerdo con las pautas que nos rigen, con nuestra moral. Según lo hagamos, queda manifiesta nuestra calidad humana: podemos huir o enfrentar, rechazar o aceptar, construir o destruir. Aún no actuar, es, obviamente, una elección…

Nuestra vida es la oportunidad que se nos da para desarrollar y ejercer esa cualidad a la que a veces no le damos la importancia que merece. En cualquier circunstancia que el destino o el azar nos hayan impuesto, siempre está en nuestras manos cómo respondemos frente a ello, y es ahí donde se encuentra el verdadero alcance de nuestro libre albedrío: si nacemos en África, por ejemplo, sin duda no tendremos las mismas condiciones de vida que si hubiésemos nacido, en cambio, en el centro de Paris pero, si nacidos en esas circunstancias, nuestra razón nos dice que en ese entorno nuestra vida no es lo que deseamos, nos queda siempre en nuestras manos el poder de tomar distintas decisiones para cambiar nuestra realidad.

Podemos optar por convertirnos en uno de los soldados que van masacrando a sus hermanos por enfrentamientos ancestrales, podemos elegir emigrar de aquellas tierras hacia un país limítrofe, podemos optar por abandonar lo poco que tenemos y arriesgarnos a subir a un barco que ni alcanzamos a entender hacia dónde nos puede llevar, o podemos en cambio sentarnos a esperar que nos coman los buitres cuando desfallezcamos de hambre.

Si por esas cuestiones que no manejamos nos faltan los brazos al nacer o los perdemos en un accidente, podemos optar entre que nos alimente para siempre otra persona o aprender a hacerlo con nuestros propios pies (afortunadamente sobran ejemplos de esta espectacular capacidad de adaptación y coraje).

Son muchas las elecciones que podemos hacer (y de hecho las hacemos cotidianamente) y será cada una de ellas las que imperceptible o bruscamente vayan trazando el camino que seguiremos.

El libre albedrío y la capacidad de razonamiento son aptitudes invalorables que nos diferencian de los animales en la medida en que nos dan el poder de dejar de ser pasivos y convertirnos, en cambio, en protagonistas de lo que a veces mal llamamos Destino (como si fuera éste totalmente generado por el azar y las circunstancias que determinaron nuestro nacimiento en un lugar y tiempo dado).

Sin duda no podremos cambiar todo lo que nos condiciona, pero sí lo que depende de nuestras múltiples elecciones.

En definitiva: no podemos modificar el dónde, el cuándo y el cómo nacemos, éso corresponde a un orden que está fuera de nuestro alcance y no comprendemos, pero sí está en nuestras manos decidir cómo respondemos a esas circunstancias y en ello está nuestra calidad y forma de ser que nos identifica y distingue.

Llevando este concepto hacia el plano social y atando el tema al de la ya incursionada Utopía, quizás sea atinado decir que podemos optar entre lamentarnos cuestionando las injusticias y corrupción de las sociedades en que vivimos, aislándonos en un mar de inacción que nada positivo aporta, o, en cambio, podemos elegir construir con cada una de nuestras pequeñas y grandes acciones, el camino práctico y moral que nos acerque a esa soñada Utopía.

Ciudadana Mónica

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4 comentarios hacia “Libre albedrío (a puro título personal)”

  1. Lala 20 abril, 2009 a 6:26 pm #

    Yo creo que todo es una elección en la vida. VAmos eligiendo en cada momento, a cada paso.
    Sin embargo, cada uno puede elegir en tanto en cuanto existe algo que poder elegir. Desgraciadamente hay casos en los que es imposible elegir, en los que la vida o las circunstancias no favorecen esa posibilidad.
    Sí, cuando alguien está preso puede elegir cómo sobrellevar eso. Pero no puede elegir salir a la calle.

    Cuando alguien no tiene qué dar de comer a su hijo, puede elegir sómo sobrellevar eso….¿?
    Cuando alguien no tiene medios para curar la enfermedad de su hijo, puede elegir cómo sobrellevar eso….¿?
    Mira, no estoy tan segura de que eso sea una elección libre y personal….Eso es una gran putada de la vida. Cuando tu hijo se muere porque la miseria es tanta que no existen medicinas, qué puedes elegir? Y cuando no hay comida y tu bebé se muere desnutrido, qué puedes elegir? Lo único que puedes elegir es la manera de morir con él.
    Y bueno, esto es un ejemplo…Para que se entienda mi modo de verlo.

    Dichosos nosotros, que dentro de nuestras muchísimas posibilidades, podemos elegir muchas cosas.

    Un besito

    Lala

  2. Jesu 21 abril, 2009 a 12:36 am #

    Son dos posiciones muy bien expuestas.

    Resulta difícil añadir nuevos argumentos. Creo que nos movemos diariamente entre ambas situaciones/actitudes: la actitud de que siempre hay elección, siempre podemos decidir cómo vivir, incluso en la adversidad; y la situación real, que en ocasiones puede ser… una gran putada, como se nos recuerda, y ese dolor no hay quien lo modifique, por optimista que se sea.

    Yo debería estar más cerca de Mónica, por mi forma de pensar, pero creo que esta vez me ha ganado la rotundidad de Lala.

    Quizá debamos combinar un espíritu positivo que intente cambiar las cosas con una cierta aquiescencia de la realidad, asumiéndola. Pero no es éso conformismo! Dónde quedarían las revoluciones sociales y personales!

    Muy, muy interesante.

  3. anto 21 abril, 2009 a 10:00 pm #

    Desde que nacemos no hacemos otra cosa que elegir. Las elecciones diarias son muchas, aunque algunas son tan monotonas que las tomamos inconscientemente. Nosotros elegimos cada día lo que ponernos, el asiento en el metro, los alimentos que vamos a comer, la temperatura de nuestra calefacción y miles de cosas más.Otros no tienen esa suerte y tienen que asumir lo que nosotros podemos elegir, muchos tendrán que ponerse los mismos arapos que todos los días, tendrán que asumir que no comerán,como mucho algunos podrán elegir entre los miles de alimentos de los basureros. Las circunstancias que no nos dan opción a elegir hay que asumirlas. La vida está compuesta también de sufrimiento y dolor y según la capacidad de cada uno podremos asumirlo de distintas maneras. Las personas tenemos la capacidad de sufrir pero también la de luchar.
    Por desgracia nos va a tocar vivir muchas cosas que no habremos elegido, habrá que asumirlas y luchar por cambiarlas en la medida que sea posible.
    Respecto a lo de estar preso no creo que se pueda elegir la forma de vivir esa circunstancia. El que está en prisión en algún momento eligio correr un riesgo cuya consecuencia habría sido terminar en prisión, no al revés.Después tendrá que asumir esa consecuencia, no tiene elección. Uno no elige tener enfermedades pero hay que asumir el hecho, elegir entre distintas opciones, si las hay y luchar por superarlo, si no las hay habrá que asumir que todo se acaba y que la muerte forma parte de la vida

  4. Nikté 26 abril, 2009 a 9:58 am #

    Totalmente de acuerdo contigo.
    No podría añadir nada más.

    Un saludo

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