Espíritu de Utopía

28 Feb

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Nuestro mundo feliz

A Tomás Moro sí le entendieron, y quizás éso le costó la vida. En 1535, Enrique VIII, el rey glotón, exhibió su cabeza en una pica alzada sobre el río Támesis.

Veinte años antes, el decapitado había escrito un libro que contaba las costumbres de una isla llamada Utopía, donde la propiedad era común, el dinero no existía y no había pobreza ni riqueza.

Por boca de su personaje, un viajero regresado de América, Tomás Moro expresaba sus propias, peligrosas ideas:

  • Sobre las guerras: los ladrones son a veces galantes soldados, los soldados suelen ser valientes ladrones. Las dos profesiones tienen mucho en común.
  • Sobre el robo: Ningún castigo, por severo que sea, impedirá que la gente robe si ése es el único medio de conseguir comida.
  • Sobre la pena de muerte: Me parece muy injusto robar la vida de un hombre porque él ha robado algún dinero. Nada en el mundo tiene tanto valor como la vida humana. La justicia extrema es una extrema injuria. Ustedes fabrican a los ladrones y después les castigan.
  • Sobre el dinero: Tan fácil sería satisfacer las necesidades de la vida de todos, si esta sagrada cosa llamada dinero, que se supone inventada para remediarlas, no fuera realmente lo único que lo impide.
    Sobre la propiedad privada: Hasta que no desaparezca la propiedad, no habrá una justa ni igualitaria distribución de las cosas, ni el mundo podrá ser felizmente gobernado.

ERASMO

Erasmo de Rotterdam dedicó a su amigo Tomás Moro el Elogio de la Locura.

En esa obra, la Locura hablaba en primera persona. Ella decía que no habría alegría ni felicidad que no se debiera a sus favores, exhortaba a desarrugar el entrecejo, proponía la alianza de los niños y los viejos, y se burlaba de los arrogantes filósofos, los purpurados reyes, los sacerdotes piadosos, los pontífices tres veces santísimos, y toda esa turba de dioses.

Este hombre molesto, irreverente, predicó la comunión del evangelio cristiano con al tradición pagana.

– San Sócrates, ruega por nosotros.

Sus insolencias fueron censuradas por la Inquisición, incluidas en el Índex católico y mal vistas por la nueva iglesia protestante.

(Eduardo Galeno – Espejos)

Nota. Quizás hoy nos hagan falta nuevas utopías.

Ciudadana Mónica

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9 comentarios to “Espíritu de Utopía”

  1. Jesu 28 febrero, 2009 a 12:40 pm #

    😐

    ¿Era necesario describir el episodio de su muerte con tanta crudeza? Tengo un trauma con éso de las cabecitas cortadas.

    Por lo demás, bien.

    A quienes creen que no, debemos recordarles que Utopía sí existe. Es una isla, la inventó Tomás Moro.

    Tenemos pendiente la creación de nuestra República de Utopía desde esta Agenda de Ideas, a ver si a la tercera va la vencida.

    Besos.

    (es cierto, los filósofos parecemos arrogantes, quizá lo seamos, pero no es arrogancia, es la fuerza moral que te da el intentar obrar según un ideario, en la práctica es un ejercicio humilde, muy humilde, escuchar, aprender, corregir, mejorar, poner todo en cuestión…)

  2. Neogéminis 28 febrero, 2009 a 1:09 pm #

    Tenía entendido que la sentencia de cortar “sus partes” previas torturas aberrantes fue a último momento conmutado por el simple decapitamiento. Es que en le fondo, el rey era “muy humano” jeje

  3. Jesu 28 febrero, 2009 a 1:21 pm #

    Oh, nooooooooooo!

    😐

  4. Alanthos 1 marzo, 2009 a 6:41 pm #

    Jesu, en mi opinión lo de crear una “república de utopía” merece la pena, incluso aunque se quede en una idea… Por desgracia, dada la ordenación demográfica y económica mundial actual, lo que deberíamos conseguir en el día de hoy es un Mundo de Utopía. ¿O tal vez una Humanidad Utópica? No sé, no sé…

    Tomás Moro siempre ha sido santo de mi devoción (no literalmente, vaya, pero ya pilláis lo que quiero decir), pero su vida me parece perfectaente acorde con su obra y su pensamiento. Fue un hombre que, ya que tuvo la oportunidad de pensar y elaborar su pensamiento, pudo aprender y cultivarse lo suficiente como para alcanzar un estándar insuperable para su época (e igualado por pocos, como su lejano colega Erasmo), lo que, a la larga, le convertiría en el modelo del humanismo. Aún hoy, su Utopía es una obra de referencia para aquellos que soñamos con un mundo mejor.

    Por desgracia, quienes están al mando siguen pensado que no es más que eso; un sueño. Irrealizable.

    Tal vez si supieran ser más idealistas, se darían cuenta de que las cosas que podemos hacer son precisamente aquellas en las que creemos.

  5. Jesu 1 marzo, 2009 a 7:18 pm #

    Crearemos la República, pues.

    • alanthos 1 marzo, 2009 a 7:45 pm #

      ¡Miau! Hay mucho que pensar pues, Jesu. ¿Por dónde empezamos?

  6. ali 9 marzo, 2009 a 6:30 am #

    Jesu, solo para polemizar lo que dijiste arriba, cuando decís que Utopía sí existe y es una isla que inventó Tomás Moro. Solo para aclararnos, la Isla de Tomás Moro existe como idea, y la conocemos gracias a que nos dejó escrito de eso. Es diferente existir como idea que existir concretamente en la realidad.
    Pienso que una Utopía puede servirnos como guía de algo que queremos realizar en el mundo real, concreto.

    Y para aquellos que están al mando y siguen pensando que no es más que eso, un sueño irrealizable, diría que tienen una razón tan perezosa, y por eso reducen el ámbito de lo que es posible, y aquí le voy a robar una frase a Adela Cortina, que dice “lo que es necesario es posible y tiene que hacerse real”.
    Ampliando la idea de Alanthos cuando dice “las cosas que podemos hacer son precisamente aquellas en las que creemos”, quiero aportar que las cosas que DEBEMOS hacer, tienen que ser posibles. Y que es lo que debemos hacer?? Quien nos dice?? Eso que tanto cuesta a aquellos que dicen que no es posible y no lo hacen: pensar, usar la cabeza y el sentimiento para crear una sociedad justa para todos, en la que todos podamos vivir dignamente y buscar los mecanismos para llevarlo a cabo. Es por el momento una Utopía, pero que exige urgentemente hacerse realidad de manera completa.

  7. Neogéminis 9 marzo, 2009 a 12:48 pm #

    Las utopías deberían ser brújulas que indiquen hacia donde dirigirse, aunque sepamos de ante mano que llegar a destino suene a imposible. Me encantó al frase:
    “lo que es necesario es posible y tiene que hacerse real”

    Sigamos construyendo imposibles!

  8. Ogethics 7 abril, 2009 a 2:07 am #

    Nuestra vida es nuestra utopia demostrada en el libro de Moro. Quedarnos en el plano de la idea ha sido la interpretacion del concepto, desconociendo la realidad de vivir la vida misma en todo lo que se nos ofrece, como la utopia misma de todo lo que se desea -sin juicios de ninguna especie.

    Aislados en un mundo moderno que se juzga a si mismo como indigno y real, hemos desconocido el valor utopico de nuestras acciones en la cotidianidad – en aras del progreso, del dinero, del placer – y no hemos digerido y vivido (disfrutado) la realidad de la vida como nuestra verdadera utopia.

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