Carta a un maltratador

5 Dic
Contra el maltrato, tolerancia cero

Contra el maltrato, tolerancia cero

Un chaval de 2º de Bachiller escribió ésto.

Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado… porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras… Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu ‘método de disciplina’ intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe… La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.

Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!-dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.

Me puse contento antes de tiempo.

Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…

Y sucedió.

Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.

Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.

Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.

Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.

Fernando Orden Rueda, 2º de Bachillerato, de Ciencias de la Salud. IES Bioclimático, de Badajoz. II Premio del II Concurso Nacional ‘Carta a un maltratador’, convocado por la Asociación ‘Juntos contra la violencia doméstica.’

Ciudadano Iesu

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6 comentarios to “Carta a un maltratador”

  1. Javier 5 diciembre, 2008 a 4:18 pm #

    La verdad, me habría gustado conocer al chaval que escribió esto; merece mucho la pena. Y, hasta cierto punto, te da esperanzas.

    Ya hemos opinado muchas veces sobre este tema, y creo que nunca dejaremos de opinar desde el mismo punto de vista: el maltrato doméstico es cruel, perverso y horrible. Sólo mediante una educación a nivel social se puede subsanar y olvidar esta peste bubónica de nuestra civilización…

    Por todos los que la apoyamos, por todos los que denunciamos, por todos los que despreciamos al torturador, por todos los que buscamos la desaparición de ese parásito que es el maltratador, por los hijos y familiares que sufren con ella, por ella misma:

    MALTRATO NO. DAOS DE OSTIAS VOSOTROS MISMOS.

  2. Penélope 5 diciembre, 2008 a 5:02 pm #

    😥
    A mi me ha hecho llorar.
    Si es terrible sufrirlo, es terrible verlo y no poder hacer nada.
    Ha sido como verlo y no poder hacer nada.
    Siempre me pone la carne de gallina imaginar que esas cosas son de verdad.

    Un besito

    P

  3. Jesu 6 diciembre, 2008 a 1:30 pm #

    A mí también me hace llorar este texto cada vez que lo leo. Pero también da fuerza y esperanza, como dice Javier, por ser valiente. Lo conocí a través de Lidia y no he querido desprenderme de él sin antes compartirlo.

    El maltrato, cualquiera que sea su tipo -que son muchos- es más frecuente de lo que creemos. Y está muchas veces a nuestro lado. Quien lo sufre lo hace silenciosamente, a menudo sin darse cuenta real de la situación, e incluso durante toda su vida. Se siente solo, se sabe solo porque muy pocas veces cuanta con alguien que de verdad comprenda su situación y tenga el acierto de aconsejarle y el valor de ayudarle.

    Saludos, amigos.

  4. neogeminis 6 diciembre, 2008 a 10:26 pm #

    Qué conmovedora etsa carta…con tanta imaginación este adolescente ha conseguido darle un giro, otra vuelta de tuerca al tema de la violencia conyugal. Terrible asunto que desata tragedias como la que ha narrado con tanta crudeza.
    Realmente muy emotivo, han acertado en premiarla.

  5. Brenda 10 diciembre, 2008 a 5:13 am #

    que gran y conmovedora carta la verdad hace refelexionar mucho y en cierta parte es tambien un gran orgullo leerla por que a muchos como este chavo han pasado por lo mismo y no se sienten solos pues la vida aveces no es como la deseamo.
    y gracias a esta carta se comparten tristezas que pueden ser de mucha ayuda para que no vuelvan a pasarnos

    solo me queda decir que ojala y los que lean esta carta queden convencidos de que el maltrato a la mujer es el más común en la familia y que esperemos se aga justicia..

  6. Valeria 8 junio, 2009 a 1:35 am #

    Qué fuerte!! lo peor del caso es que muchas vidas se perdieron por la violencia doméstica. No hay justificación que valga, abusar de una persona que por cualquier motivo está en inferioridad de condiciones (físicas por ejemplo) es decadente …

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