Una niña rubia con resfriado

20 Nov

En la sala de espera del nuevo Centro de Salud, justo enfrente de los jardincitos de mis Torres, las de Quart, coincidí con una niña rubia con resfriado. Bueno, no era una niña exactamente, tampoco un extraterrestre, es que me gusta llamarla así. Y también me gustaba un poco ella. No estaba muy sexy con su enorme pañuelo desplegado junto a mí, pero lo que contaba era divertido. Se lo explicaba a su amiga, por el móvil. Cuarenta y cinco minutos estuvo hablándole a su amiguita con el cacharro en una mano (el móvil, he de decir) y el pañuelo en la otra, con breves interrupciones para toser, estornudar y asegurarle que no podía hablar. Planeó fiestas y fiestas para, por lo menos, tres o cuatro fines de semana. Y la convención de un partido político. A un paso estuve de decirle si me invitaba, creo que le gusté. A ambas cosas, o por lo menos a una de sus fiestas. Ya me daba envidia. Me dijo que no podía permitirse estar con gripe. Debía estar bien. Huummm, si estás leyendo ésto, no te enfades, invítame igual.

Se ahogan como en un vaso de agua sin su móvil los chicos y chicas de hoy y, además, tienen miedo, mucho miedo a estar enfermos. Estornudan y creen que el mundo se les derrumba, como a un ejecutivo aburrido de los de antes. Normal que mi médica, que es fantástica ella, la despachara en dos minutos, seguro le diría que apechugara con el resfriado, como mucho un paracetamol y arreando. A todo ésto, también es verdad que la clase médica piensa que la gripe es algo así como una prueba tribal, una cosa que has de sufrir por obligación y fastidiarte si quieres integrarte en el mundo real; no se han percatado todavía de que es una pandemia peligrosa que mata a millones de seres cotidianamente, cuando lo sepan, quizás la curen.

Creo que hay que ser un poquito más fuertes (y flexibles como el junco, sí) por dentro y por fuera. Yo estoy librando ahora (y siempre) batallas con el mundo, demasiadas. Dicen, me dicen, que porque quiero, porque soy así. No sé, puede ser. A mí me enseñaron a ser así. Pero, jolines, es que también he de pasar por cosas que, buahhhhhhhhhhhh, otros ni conocen.

Mi Conselleria de Sanitat va a promocionar a los médicos que receten menos y más barato. Acaso están repartiendo pastillas por ahí por distracción? Nos afectan de verdad los intereses de las grandes empresas de farmacia? Qué juego es éste!

Si no vuelve mi Secre, invítame, aunque sea con móvil, pañuelo, paracetamol y estornudando. Yo me aguantaré. Estoy vacunado, porque mi enfermera pincha de maravilla (no estoy obseso, Javier).

Ciudadano Iesu

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22 comentarios to “Una niña rubia con resfriado”

  1. Javier 20 noviembre, 2008 a 9:30 pm #

    No, Jesu. No lo estás. Sólo estás enfermo. La camisa de fuerza y el bozal impedirán que tu enfermedad se contagie a otros.

    *Ehem, ehem*

    Tengo que decir que me sorprende que digas que la gripe es una gran asesina. Es una asesina, sin duda; pero la gran mayoría de los que la padecen la pasan sin novedad. ¿Debería tratarse? Ese es un asunto con el que intentábamos llegar a conclusiones el otro día.

    Si tratamos enfermedades infecciosas (como la gripe, que, de hecho, es “incurable”; se pueden tratar los síntomas o evitar que de mucho por saco, pero no hay forma de erradicar el virus causante), corremos el riesgo de “acostumbrar” a sus causantes, en este caso el virus de marras, a los tratamientos que tenemos. Hay montones de virus de la gripe, y más de uno ya es resistente a los fármacos, pero los demás sobreviven mejor si no tratamos la gripe, con lo que los que son resistentes no son mayoría, y si la gripe va a peor, podemos tratarla con confianza en nuestro sistema inmunológico, que, a buen seguro, hará algo para parar y neutralizar al virus. Por eso mismo, el médico no receta o ingresa por una gripe a no ser que sea una gripe especialmente grave (pongamos, epidémica y letal, como la “teórica gripe aviar”, que, en mi opinión, es una entelequia para demasiada gente). Por eso mismo, hace falta tener cuidado con la posibilidad de que la selección “natural” haga que los virus más capaces sobrevivan. ¿Me sigues? Bueno, pues eso pasa con el virus de la gripe.

    Joé, lo que me sale cuando me pican en el orgullo.

    Claro está que la Sanidad pública está (no nos engañemos en este tema) yéndose a pique, porque las necesidades y exigencias de las Administraciones son cada vez más desproporcionadas al dinero que se vierte a los presupuestos de salud. La “demanda” crece casi multiplicándose cada año, y el presupuesto apenas sube. Sé que hay crisis, pero ¡por favor! ¡O hacemos medicina preventiva, como en Cuba, que les pone a la cabeza del mundo en muchas cosas, o gastamos dinero como buen país consumista que somos! Uy, qué cosas tan feas digo, ¿verdad?

    Bueno, con lo de las chiquillas que quieren ir de fiesta, tengo un dilema. No sé qué edad tendría la de tu experiencia, Jesu, pero hay momentos en los que uno se pregunta si merece la pena saberlo; ¿de qué era la fiesta? ¿Cuántos litros de qué se iban a echar por encima los invitados? ¿Cuántos invitados? ¿De qué edades? Etc, etc…

    Sí, no voy a ser padre para no atosigar a mis pobres hijos.

    En todo caso, sigo pensando que el problema de muchos jovencillos y jovencillas (younglings, en inglés), tienen un margen de tolerancia ridículo, no al dolor o al sufrimiento (que no creo que bastantes de ellos los conozcan, dicho sea de paso, aunque tampoco puedo exigir demasiado al respecto), sino a la frustración. Es algo que se suele decir y justificar para nuestra infancia, pataletas y demás, pero que cada vez se prolonga más hacia la adolescencia. Y, en cierta ocasión, escuché aquello de “la adolecencia ya ha alcanzado la barrera de los veinte años”. Es decir, que maduramos más tarde. No sé si soy adolescente o simplemente inmaduro, pero os reto infantilmente a que me rebatáis la siguiente afirmación:

    “CON TAL DE FIESTA, LOS CRÍOS, LO QUE SEA.” Más de una vez decíamos, cuando caminábamos por Huesca (Borja y Carlos lo afirmarán, sólo repito algo que oí de uno de ellos), que al salir se cruzaban con “críos de guardería”, es decir, gente de catorce o trece años que iban de marcha. Bebiendo. Y a saber qué más. ¿Paradójico? ¿Me contradigo con el párrafo anterior? No. No hablo de que maduren antes, digo que ACTÚAN COMO ADULTOS antes; en todo lo demás, aún son criaturillas sobreestimuladas por todas esas hormonas.

    En definitiva: que la chica esta debería ser más sensata y sobreponerse a fuerza de quedarse en casa, que no le matará. Lo juro. A no ser, claro está, que alguien haya puesto minas antipersona en su casa. O algo así. No sé.

    Caray. Debo estar quedando como un viejo neocon cascarrabias. No me odiéis por lo que digo y matizadlo con la suavidad del relativismo; no salgo de casa salvo para ir a clase. Estoy muy frustrado. Decid lo que queráis, pero no me peguéis. XD

    No, hablando en serio, muchos miembros de las generaciones más jóvenes no están desatados, están desbocados, sin rumbo. Pero bueno, lo estoy diciendo yo, ¿qué va a cambiar un simple estudiante como yo, que sabe que es lo mismo que ha ido sucediendo a lo largo de los siglos, durante gran parte de los períodos de paz y prosperidad más largos, entre las clases más desahogadas?

    Qué se le va a hacer. Supongo que la sociedad está recogiendo lo que sembró: educación mal financiada, desbarajuste en la relación profesor – alumno, catástrofe política educativa… ¿no podemos aprender de los países nórdicos, como Noruega? Si no tuvieran letras tan raras, me iría allí.

    *Ejem.*

    Pues eso, Jesu. Que estás muy malito. Acompáñame. Te enseñaré el lugar de donde te he estado hablando, donde encontraras a gente que tiene tus mismos problemas, con la que podrás hablar a tu gusto.

    O tal vez no.

  2. Penélope 21 noviembre, 2008 a 11:22 am #

    Hazle caso a Javier, que será doctor en un futuro y de estas cosas debe saber mucho.

    A ver, me pasa lo mismo que a él, que a Javier, que no sé de qué edad hablas….Y aunque no todos somos iguales, los jóvenes, sí que es verdad que hay mucha gente perdida que no sabe qué está haciendo con su vida y a veces ni se lo plantea.
    Yo también soy adolescente atípica. A mi no me gustan las fiestas, ni las discotecas, ni los botellones. No fumo y apenas pruebo el alcohol en alguna ocasión contada y en pequeña dosis.
    No estoy en contra de las fiestas, ni de las discotecas, ni de los botellones, pero maaaaaachooooooooo, no hagas de eso el centro de tu vida! Está claro que cada cual se divierte como más le gusta, pero después hay cosas de las que ocuparse: estudiar, trabajar, aprender,etc. Inlcuso hay muchas formas de divertirse que ayudan y aportan cosas a uno como persona. Acaso no saben cuales son? Pero si hay mil!!!
    En fin, que no quiero criticar la forma de divertirse de cada uno. Todo está bien en cierta medida. Lo malo es que esto de centrar la vida en esas cosas es cada vez más corriente, por eso lo de considerarme adolescente atípica.
    A mi me gustan otras cosas.

    Un besito de una adolescente que lleva una semana muy perra por las pocas clases…Pero, pero, pero, aprovecho y hago
    trabajo y estudio en casa, que lo sepassssssss!!!

    P

  3. Jesu 21 noviembre, 2008 a 2:06 pm #

    Jum. No puedo contestar ahora, pero volveré.

  4. Jesu 21 noviembre, 2008 a 9:00 pm #

    Querida P:

    Entonces, ¿debo hacer caso al doctor? ¿Nos ponemos en sus manos a ver si nos da un meneo, jajaja? ¿O nos meneamos nosotros mismos?

    Por lo demás, toy de acuerdo contigo, hay millones de fomas de divertirse, cada cual que busque las suyas.

    Querido J:

    Sobre la edad de la niña y la mía propia, rubrico tus palabras… hay momentos en los que uno se pregunta si merece la pena saberlo, jajaja…

    Sobre los younglings, has explicado mejor que yo lo que quería decir… tienen un margen de tolerancia ridículo (explicas las cosas muy bien).

    En cuanto a la lección de medicina, aún siendo muy interesante, me vas a permitir dejarte algún comentario. Como mi compañero medio desaparecido -entre otros- Jorge sabe, yo defiendo la tesis de que todos pueden opinar sobre cualquier cosa (con la lógica reserva y cautela en los temas muy técnicos y específicos, pero sin excluirlos en ningún caso).

    Verás, creo que hay mucho cuento con ésto de los virus de la gripe, hay determindas enfermedades sobre las que recae todavía el espíritu de la cultura judeo-cristiana (creo que me va a encerrar otra vez) consistente en sufrir porque estamos en un valle de lágrimas.

    Al parecer nadie sabe muy bien qué es un virus. Sólo cuando la cosa se pone chunga te dicen que se ha transformado en bacteria y te acribillan a antibióticos, tarde y mal.

    La gripe debería curarse. O debería intentarse. No es tan inocente como parece. Conlleva muchísimas complicaciones para determinados sectores de la población.

    Qué pasaría si con enfermedades tan difícilmente curables como el cáncer y el sida dijéramos que no es poisble actuar sobre ellas! Sí, es posible, hay que intentarlo, y de hecho se está haciendo.

    Sobre la entelequia de la gripe aviar, me pilla demasiado de cerca el tema, estoy rodeado de veterinarios durante todo el día (y de veterinarias, jajaja, en especial de unaaaaaaaaaaa, ohhhhhhh Pg, vuelve!). Muchísimas enfermedades tienen un origen animal y llegan a nosotros a través de la cadena alimentaria; es un tema cada vez más controlado, de manera exhaustiva, a través de la aplicación de las normativas europea, estatales y autonómicas.

    No son un riesgo real cotidiano, o quizá sí. Habría mucho que hablar sobre el tema y ni lo pretendo ni soy un experto. Sólo deseo realizar unas reflexionaes generales. Es curioso lo que se dice sobre la gripe aviar, que es imposible que se transmita al hombre (por cierto, suelen hablar del hombre como si estuviera en un estrato diferente al del mundo animal). Bien, pues aseguraban los medios cuando el tema estaba en el candelabro que era imposible su contagio al ser humano.

    Me pregunto qué le diría un médico a quienes ya se contagiaron (son poquitos pero los hay, igual que con el mal de las vacas locas). Qué le decimos… mire, usted tiene una enfermedad que es imposible que la tenga.

    No, no hay que dramatizar. No lo pretendo, antes al contrario, mi tesis es que nada debe considerarse fuera del alcance de nuestras posibilidades, al menos del intento de nuestras posiblidades, volviendo al tema inicial de la gripe, por ejemplo.

    Sin la decisión y la voluntad de vencer, no habrá victoria.
    (Ésta frase parece de Borsha)

    Y ya me callo, que seguro que he dicho muchas barbaridades, doctor.

    Me resulta muy interesante la medicina, así que confío en que me des buenas lecciones y no descarto que me recetes algo.

    De momento me automedico una salidita al cine con el propósito de iniciar mi anhelado casting.

    Guauuuuu y miauuuuu (¿puedo yo también?)

    😉

  5. Javier 21 noviembre, 2008 a 10:17 pm #

    Verás, no dudo de que exista la gripe aviar. De hecho, la frase era un sarcasmo. Dudo que la gente recuerde siquiera que existe, dado que, hasta donde sé, ha desaparecido de la tele y de los periódicos digitales salvo por esporádicas apariciones en dichos “medios” informativos (sólo dicen la mitad por la que les pagan, me parece… pero bueno).

    En todo caso, volviendo a lo de los virus de escasa importancia… mira, es cierto que los médicos cometen errores. De hecho, es una de las pocas profesiones en las que tienes la certeza de que vas a equivocarte a lo largo de tu carrera, con nefastas consecuencias, pero también da cierto margen de maniobra cuando tratas con enfermos: margen que empleamos para curar y devolver la salud, lo que no siempre es fácil, sino que implica poner toda la carne en el asador, aunque le cueste un porrón al erario público y una importante porción de neuronas al profesional sanitario. Yo ya sé esto, y mira que sólo soy un infeliz estudiante. ^^

    Sin embargo, hay ocasiones en las que todo lo que se hace es poco… porque no se puede hacer más, pero se debería hacer más. Una de esas ocasiones es la de la gripe anual. Si tratamos a todas las personas de gripe, los gastos se disparan, con lo que sólo se vacuna a ciertos segmentos de la población, y sólo algunos pacientes son debidamente tratados con medicamentos que sirvan para “parar” el virus. Por lo que he explicado, se reduce el uso de dichos fármacos, pero también es verdad que la Sanidad es pública, no privada; el paciente no paga por lo que gasta (por suerte), con lo que el Estado se hace cargo. Y el Estado puede ser mucho más agarrado de lo que creéis.

    Qué carajo. De lo que nadie cree, yo incluído.

    Vamos, que es caro y los gerentes quieren reducir el gasto. Sumado a una razón teórica de peso, los jefazos deben haber decidido que “demasiado” también es malo. El problema es definir “demasiado” e “insuficiente”. Nunca lo tienen claro, estos matasanos.

    Espera, ¿qué acabo de decir?

    PD: Miau. Guau. Y, si me apuras, Cuac. Búscate tus propias onomatopeyas, Jesu. ¬¬

    PPD: Procura tener cuidado a la hora de hacer el casting de secretarias, que algunas parecen más de lo que son. Y viceversa. Tienes que buscar a una chica ordenada, inteligente, amable, sensata y ducha en idiomas.

    Y, después, procurar no enamorarte de ella. Sé que es difícil, pero tienes que hacerlo, que el amor en el trabajo es muuuy chungo.

  6. Jesu 21 noviembre, 2008 a 11:31 pm #

    Lo sé. El amor en el trabajo es muy chungo. Si yo te contara. Buahhhhhhhhh, no me voy a poner sentimental, que ya estoy bastante.

    Humm, me has dejado pensativo. Creía que ibas a decirme que estaba en un error y me cuentas lo de los presupuestos del Estado.

    ¿Realmente se hace todo lo que se puede en materia de Sanidad, hablando de salud pura y dura?

    Vaya tema!

    No sé cómo despedirme, me hacía ilusión lo de miau.

    😐

  7. Javier 22 noviembre, 2008 a 9:09 pm #

    ¿De verdad vamos a discutir por los sonidos con los que queremos cerrar nuestros comentarios? Oh, haz lo que te venga en gana. Pero el Miau es mío. Prueba con Pío, por ejemplo. Es sonoro, y siempre cae bien.

    Y no, en mi opinión no se hace todo lo que se puede en materia de Sanidad, pero sí se hace en materia militar. Sigo creyendo que no van a invadirnos. Marruecos es el único país próximo con el que nuestros gobiernos no se ha llevado demasiado bien, y ellos pueden invadirnos de forma pacífica. Otra marcha verde, y adiós.

    ¿Cómo he pasado de hablar de el estado del Salud a invasiones de monarquías vecinas? Creo que tengo que dejar de estudiar Microbiología un ratito.

    O salir de casa, ya que estamos. ¿El color de piel gris es normal? No, ¿verdad?

  8. Jesu 22 noviembre, 2008 a 9:25 pm #

    Jajaja… ¿tienes color de piel gris? Te aguantas, es tu obligación estudiar para ser un hombre de provecho.

    Yo soy pacifista total y abogo por la abolición de los ejércitos, así que ese dinero que se emplee en otras cosas.

    Ah y justamente había pensado en lo de pío.

    He entrado en Tarantino pero el artículo es enormemente largo y me duele un poco el cabolo, así que mi comentario tendrá que esperar para después de una aspirina efervescente o para mañana.

    Si vols criar-te bo i sa, la faena de hui la deixes per a demà.

    Pío pío.

    (ahora tengo la duda de si pío lleva acento, creo que sí, yo es que soy muy pesao)

  9. Javier 22 noviembre, 2008 a 9:47 pm #

    … Pío. Creo que lleva tilde. Como Pío.

    En cuanto a lo de la longitud del artículo, hehe… hay una historia perfectamente creíble que, en realidad, es bastante divertida, que lo explica bastante bien… hehe…

    Bueeeeno…

    Te la contaré mañana. Cuando la… recuerde. Sí, eso es.

  10. Jorge 24 noviembre, 2008 a 8:20 am #

    No voy a meterme en el tema, que no tengo tiempo y no son horas. Además, no os voy a engañar (siempre soy así de sincero): no he leído los comentarios. No me lo tengáis en cuenta, es que mi vida es agitada y tengo el cerebro centrifugado.

    Sin embargo, al andar trasteando por aquí he visto algo que me ha llamado la atención: Javier se ríe con la ‘h’, al estilo anglosajón. ¿Por qué? ¿Acaso no ha renunciado a la noble lengua castellana, acaso no firmó el manifiesto, acaso no le gustan nuestros nombres Jjjavier y Jjjorge, pronunciados así, tan mesetariamente? ¿Odiará a los madrileños que nos distinguimos en el mundo gracias al ‘ej que’? ¿Es éste, de hecho, un ataque frontal a la cultura madrileña, a su identidad, su historia y su idiosincrasia -esta palabra, la digas donde la digas, siempre queda de puta madre-?

    En fin. Afligido me hallo, cual pañuelo moquero en meses de verano. Argh.

  11. Jorge 24 noviembre, 2008 a 8:22 am #

    Mierda. Encima me he puesto a leer los comentarios (no, mentira, es que al ir hacia arriba mi vista ha pasado por allí) y me he encontrado -además del debate médico- un ataque a la siempre noble y digna profesión periodística. Me pensaré si enfadarme o no. Es que siguen sin ser horas…

  12. Jorge 24 noviembre, 2008 a 8:33 am #

    Venga, va. Ya os he leído. No puedo resistirme. Y sin entrar en otros temas y derivando el debate… ¿es legítimo que una persona descalifique sin más una profesión entera, y a miles de profesionales que se dedican a ella en el mundo? Así, sin más, ala, dejándolo caer, como si fuese una cosa pequeñita, sin importancia.

    Os cito:

    “A todo ésto, también es verdad que la clase médica piensa que la gripe es algo así como una prueba tribal, una cosa que has de sufrir por obligación y fastidiarte si quieres integrarte en el mundo real; no se han percatado todavía de que es una pandemia peligrosa que mata a millones de seres cotidianamente, cuando lo sepan, quizás la curen”.

    “Dudo que la gente recuerde siquiera que existe, dado que, hasta donde sé, ha desaparecido de la tele y de los periódicos digitales salvo por esporádicas apariciones en dichos “medios” informativos (sólo dicen la mitad por la que les pagan, me parece… pero bueno)”.

    Reflexionad esas dos frases. Ambas contienen un explosivo peligroso que merece un minuto de atención.

  13. Jorge 24 noviembre, 2008 a 8:36 am #

    Y con esto me callo. Es para no parecer antipático: ¡¡ feliz lunes !! Ya, ya sé que no todos lo empezaréis con tanta energía como yo. Si queréis animaros tengo chocolatinas, de esas de Kinder Chocolate que saben como los Huevos (Kinder, obviamente) y que están tope de ricas. Además poner que ahora son con más leche y menos cacao; que ya ves tú, oye.

  14. Jesu 24 noviembre, 2008 a 11:02 am #

    A mi querido amigo y compañero Jorge, que tras mis palabras quedará gravemente ofendido o, en el mejor de los casos, nos dirá que no entendemos su sentido del humor.

    Jorge, que tu vida esté agitada y tu cerebro centrifugado no te exime de cuidar las formas y la educación de manera adecuada. Si no quieres comentar o no tienes tiempo de leer posts no lo hagas, pero no contestes con desdén o desprecio.

    Tienes un problema, Jorge. Cuando alguien expresa una opinión general crees que está descalificando a todo el mundo o a una parte de él, que un horrible complot se trama sobre no sé quién. Y no. Es sólo una opinión, una más. Que no te den miedo las palabras. Éso nos ha pasado en multitud de conversaciones mantenidas.

    Podría haber dicho lo mismo de tu post sobre la sonrisa inadecuada, que descalificas a la clase política, sin embargo te he comprendido y me ha parecido una buena reflexión sobre la que iba a hablar, pero se me han pasado las ganas.

    Sería estupendo que emplearas un poco de tu tiempo en contestar los comentraios pendientes o en particpar en debates activos en los que deseamos (sí, deseamos) que participes, en lugar de entrar y salir de esta manera.

    Sí, empezamos el día con energía, al menos yo lo intento. Me cuesta mucho, ¿sabes? Ahora mismo estoy intentando que un ogro psicópata no se apodere del mundo cercano y tal vez mañana tenga que largarme por haberme enfrentado a situaciones realmente injustas. Sobre todo, pues, intento empezar con ilusión. Y esa ilusión, no dejo que me la quiten.

    No pretendo dar lecciones de nada, pero tampoco que me las den. Así que reflexionaré de nuevo.

    Un abrazo.

  15. Jorge 24 noviembre, 2008 a 12:26 pm #

    O a lo mejor acabas de descubrir que…

    1 – Sí, efectivamente, tu sentido del humor es bastante escaso y…

    2 – El que acaba de dejar pasar un intento de colar un debate nuevo por alguien eres tú, viendo una vez más cosas donde no las hay, y mezclando tu situación personal con las palabras de una persona a la que o no quieres entender, o empiezas realmente a odiar.

    Asombrado me hallo, y ahora sí. Parece mentira a estas alturas…

    Si no te importa, de aquí en adelante, y se diga lo que se diga, me abstendré de contestar en este post. Bastante infantil ha quedado ya todo ésto.

  16. Javier 24 noviembre, 2008 a 8:43 pm #

    No quería ofenderte, Jorge, eso en primerísimo lugar. Conste que no me había fijado en que este post siguiera vivo hasta que he leído un correo de Jesu que ha reavivado mi necesidad por venir a leer algo.

    A todo esto, Jesu, el examen que tenía está hecho y olvidado. No la materia, sólo el examen. El hecho. Quiero olvidarme. He aprobado, y fuera.

    Ahora bien, me preocupa mucho que haya grandes disensiones en torno al post en cuestión y, sobre todo, nuestros comentarios. Creía que nuestra discusión era relativamente inofensiva.

    Con lo que decías sobre la profesión, Jorge… me temo que ni Jesu ni yo queríamos ofender. He salido al trapo, nada más. Y sí es cierto un problema grave que tengo con el periodismo, o, mejor dicho, con los mass media. De modo similar al de un político que quiera entrar en la alta política (aunque sin duda, no es equiparable, pues el político tiene que pisar unas cuantas cabezas), un periodista que muestra lo que se ve en el telediario, que escriba lo que se lee en los periódicos y que diga lo que se oye en la radio (a nivel nacional) ha de convenir ciertas cosas que no enfaden a ciertas personas.

    Eso es una verdad como un puño. Y es que cada televisión, por ejemplo, es una compañía que no puede ser defraudada, con directores y jefes potencialmente tendenciosos que querrán manipular la información en un sentido u otro sin que sean siempre especialmente perversos. En mi opinión, esto es evidente; compara las portadas de dos periódicos nacionales como son el País y el Mundo, y te darás cuenta.

    Narices, ¡tú mismo mencionabas en tu Cuaderno un artículo de un blog en el que hablaban de un número del ABC que tenía una cuestionable presentación de una encuesta! Es innegable que la profesión no es culpable de esto, sino que los que “llegan arriba” rara vez llegan diciendo todo lo que piensan, sino lo que les permite seguir en el puesto. Es innegable, al menos en mi opinión. Admito respuestas, claro, y estoy abierto a cualquier réplica.

    Porque (lo reconozco) me he pasado al decir “el periodismo”. Si creyera que todos los periodistas están en el ajo, lo siento, pero yo mismo no sería de fiar. Y tendríais que pasar de mi. No, hablando en serio es el hecho de que la información llegue distorsionada la que me preocupa. He hablado demasiado deprisa al acusar a los periodistas, porque la desinformación y la manipulación son los censores más poderosos, y rara vez un periodista hace autocensura; tal vez sea más una cuestión de oficina, en la que alguien tache, corrija y recorte, no lo sé. Pero, para mí, es evidente que las tendencias no son sanas en una democracia cuya ciudadanía construye opiniones en torno a OPINIONES que pasan, necesariamente, por los Medios de comunicación.

    Sea por sensacionalismo, por partidismo o por puro error, ciertas formas de periodismo deberían ser más objetivas. Y, como creo que ya la he cagado lo suficiente, me callo con un: “lo siento, no quería molestaros. Gracias por vuestra paciencia. Buenas noches”.

  17. Javier 24 noviembre, 2008 a 8:46 pm #

    PD: lo siento, Jorge, por lo de las “j” y las “h”. Siempre me río con la “h” porque suelo creer que mi risa suena más con H. Además, me suele resultar más leíble, no sé por qué.

    PPD: bueno, sí sé por qué. Leo webcomics canadienses y americanos. Y a Calvin y Hobbes en versión original. Y algun cómic francés he leído. Al final, algo se pega.

    PPPD: perdón otra vez.

  18. Jorge 24 noviembre, 2008 a 9:15 pm #

    Javier, de verdad, no te preocupes. Todos mis comentarios, del primero hasta el último, eran en tono jocoso, alegre, porque necesitaba empezar bien el lunes. Otros están a otras cosas y no distinguen a quién y cuándo hablan. No es mi problema. Ni el tuyo.

    Si no se entendió el tono irónico, o intento de “gracioso”, lo aclaro y pido disculpas. Llevaba toda la noche sin dormir, entiendo que no haya estado muy fino; pero es verdad que me ha costado ponerme a leerlo todo, porque hasta la cabeza me da vueltas. Pero en modo alguno había desprecio; mis amigos, los que me conocen y algo de mí saben, jamás habrían valorado esa posibilidad.

    Lo otro, lo de las profesiones, me parecía un debate interesante. Todos lo hacemos, yo también, por supuesto. ¡Lo he hecho hoy en un ‘post’ en este mismo blog! Y creo que a veces nos pasamos, y no valoramos lo suficientemente bien elementos tan importantes como los de los ejemplos de hoy: ¿qué han aportado la medicina o el periodismo a nuestra sociedad?, ¿calidad de vida, libertad? Cosas “superficiales” que muchas veces se nos escapan. Sólo quería decir eso. Lo demás, con colorines y fuegos artificiales, para el que los necesite.

    Un abrazo Javier.

  19. Javier 24 noviembre, 2008 a 9:35 pm #

    Habiendo leído tu respuesta (me levanta el ánimo, por cierto), sólo puedo decirte que vale. Aquí, todos somos amigos, que quede claro; el que no conociera tu situación personal (no haber dormido, por ejemplo) no me capacita para juzgarte en tus respuestas, y tampoco conozco tu forma de expresarte; por eso me chocó el lenguaje empleado.

    Seguidamente, quiero dejar claro que es mejor no discutir sobre algo así. Está claro que esta pequeña diatriba ha surgido a causa de la personalidad de unos y otros, las de los tres, que, por un motivo u otro, nos hemos puesto nerviosos.

    Lo mejor que podemos hacer, en todo caso, es reconocer que nos hemos puesto nerviosos, pedir disculpas a quienes se hayan ofendido y continuar escribiendo, opinando y razonando dichas opiniones, sea para justificarlas, para rebatirlas o para valorarlas. Por ello mismo, pido disculpas por ser tan plasta. (No hago más que disculparme. No sé si es inseguridad u otra cosa.)

    ¡Buenas noches!

  20. Jesu 25 noviembre, 2008 a 11:51 am #

    Javier, no debes disculparte por opinar.

  21. Javier 25 noviembre, 2008 a 2:54 pm #

    Sí por ofender… es algo que no puedo evitar, y que tiene que ser bueno. Es más que una fórmula de mera cortesía, creo yo.

    En fin… supongo que habréis seguido esta conversación por otros canales. Da lo mismo, sólo quiero que sepáis que mi intención no era causar problemas. Gracias por todo.

  22. Jesu 25 noviembre, 2008 a 5:53 pm #

    Javier, no has ofendido a nadie ni has causado ningún problema. Gracias a ti, por participar.

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