A raíz del debate sobre la niña somalí

6 Nov

 

Derechos de la mujer

Derechos de la mujer

Desde la antigüedad la mujer ha sido, en distintas culturas, considerada menos que nada. Un objeto, un bien de intercambio, botín de guerra, fuente de humillación para el vencido, origen del pecado, tentación potencial, perdición de los hombres, etc, etc. En la mayor parte del mundo, aunque cueste creerlo, aún hoy la mujer no cuenta con los derechos humanos básicos. No se trata de excepciones. Es la cruda realidad de la mayoría. Sometidas, vendidas, esclavizadas, torturadas, lapidadas…

Hace poco leí que para el Islam, la mujer resulta ser sexualmente muy difícil de satisfacer. Según entendí, nuestro género está en continua búsqueda del placer, la seducción permanente actuaría sobre los hombres en forma descontrolada y peligrosa, de allí la necesidad de la imposición del burca, la extirpación del clítoris, la prohibición de concurrir sin al compañía de un hombre de la familia a lugares públicos y tantas otras cuestiones, que para la cultura occidental son limitaciones, pero para aquella mentalidad, al contrario, buscan protegerlas de los excesos que su simple presencia produce. Siguiendo esta postura, se considera que la mujer debe casarse a temprana edad y ser “regularmente” atendida por su esposo, quien debe esforzarse para dejarla satisfecha e impedir que “busque satisfacción por otro lado”.

Según este criterio, una violación no sería un delito según nosotros lo vemos, al contrario la “provocación” deviene de parte de la mujer que “tienta” al hombre y lo saca del “camino correcto”. De esta manera, la niña somalí, dentro a esta idiosincrasia tan especial (exaltada aún más, por los extremismos religiosos de quienes dominan la región) no sería una víctima, sino una mera “criminal” que “provocó” el descontrol de los tres hombres que se vieron “agredidos” por su sola presencia y por lo tanto es lógico que deba ser ajusticiada! Según esta mentalidad de retrógrados (y hago énfasis en el término) la niña es culpable por haber estado sola exhibiéndose impúdicamente frente a quienes sucumbieron irremediablemente. Mientras esta postura religiosa y cultural, azuzada por la barbarie extremista de los que ocupan el poder, continúe firme, seguirá habiendo violaciones y posteriores lapidaciones en el mundo musulmán, porque lamentablemente ésa es su interpretación de la naturaleza femenina. El resto del mundo (el que llamamos en teoría por lo menos, “civilizado”) tiene, según interpreto, el DEBER de hacer cambiar estas concepciones tan aberrantes. Dar a conocer que estas cosas aún pasan es un primer paso. Concientizar para que no se toleren más, es el segundo.

Ciudadana Mónica

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9 comentarios to “A raíz del debate sobre la niña somalí”

  1. Penélope 6 noviembre, 2008 a 3:45 pm #

    A ver, las mujeres no van a buscar al macho, no hacen nada.
    Son ellos los que desde su mente calenturienta y asquerosa ven en las mujeres ese “agujero negro” que los atrae…
    Ellos son los culpables de su comportamiento de cerdo-humano.
    Y si los machotes de allá caen tan fácilmente en el “pecado”, por qué en lugar de tapar a las mujeres no les cortamos la polla a los hombres? Así no pecan más! Y se acabó el problema!

    Voto por eso!
    GGGRrrrrrrrrrrrrrrrrrrr……

    (sí, cuando me cabreo suelo usar el lenguaje más cochino, pasa algo?)

    P

  2. Javier López 6 noviembre, 2008 a 3:55 pm #

    Es como pedirles que renieguen de su religión. Cosa que, dicho sea de paso, estaría dispuesto a hacer, aunque no me harían ni caso.

    No es que todas las naciones de origen árabe sean tan crueles con las mujeres (supongo que por el qué dirán), pero todas tienen ese trasfondo… y me preocupa que se lo podamos extirpar. Dios y ayuda hizo falta (o, mejor dicho, sólo mucho trabajo) para que las mujeres llegara a su nivel actual en la sociedad occidental, ¡y aún queda tanto por hacer! Me preocupa que ninguno de nosotros vea al mundo libre de la tiranía fanática de ciertos maltratadores e hipócritas que se escudan tras el Corán.

    El problema es que son hombres los que tienen el poder en el Islam, y son poderosos de veras. Mientras eso sea así, nada cambiará de veras. Es necesario elevar a la sociedad musulmana de su estado feudal a un nivel más similar al de la occidental, pero, ¡oh, polémica!, volvemos de nuevo a la cuestión del relativismo moral, de la compleja interacción entre culturas y el choque diplomático entre civilizaciones claramente diferentes.

    El Islam mira a los derechos del ser humano en general con bastante condescencia; en el caso de los derechos de las mujeres (que, como tales, deberían ser los derechos del ser humano, ni uno más ni uno menos), el Islam se muestra cruel e irrespetuoso con todas las mujeres. Las más “afortunadas” serán las creyentes convencidas, que vivirán con disfrute el desarrollo de sus vidas de esclavas y juguetes de su marido. Las que no se inclinen ante este orden claramente corrupto serán repudiadas o ejecutadas.

    ¿Es justo? Si somos capaces de preguntárnoslo, somos crueles con esas mujeres, con esas jóvenes y niñas que sufren, casi con el mismo destino que quien juega a la Ruleta Rusa, riesgos enormes de ser violadas en la calle, mientras los culpables de semejante acto la acusan (LA ACUSAN) de tentarles; paradoja que sólo podría argüírse en un país islámico y que no conociera detalles como el que se refiere a los hombres: por naturaleza (y demostrado de manera estadística, el hombre tiende a ser polígamo (promiscuo) y la mujer, a comprometerse. A la hora de la verdad, eso no tiene que funcionar así, es cierto; la madurez de una sociedad podría medirse también por la incomodidad que causan episodios de adulterio y semejantes, y, por esa regla de tres, la musulmana es una civilización salvaje y brutalmente joven… y tan insensata, que acusa a una NIÑA de tentar a hombres ADULTOS. Y la condena. Esto, damas y caballeros, tiene muchos nombres, pero yo le llamo “despropósito” (y “asesinato”, su apellido).

    Si podemos cuestionarnos el interferir con los “asuntos locales” cuando se trata de niñas violadas, arguyendo que “son otra cultura” y “no nos corresponde juzgarles”, los derechos humanos y la Convención de Ginebra pueden irse a la mierda, entre otras cosas.

    Sí. Los hombres del Islam (espero que no todos) merecen mil años de esclavitud a manos de sus mujeres. A ver cómo sienta.

  3. Javier López 6 noviembre, 2008 a 3:59 pm #

    CITO: A ver, las mujeres no van a buscar al macho, no hacen nada.
    Son ellos los que desde su mente calenturienta y asquerosa ven en las mujeres ese “agujero negro” que los atrae…
    Ellos son los culpables de su comportamiento de cerdo-humano.
    Y si los machotes de allá caen tan fácilmente en el “pecado”, por qué en lugar de tapar a las mujeres no les cortamos la polla a los hombres? Así no pecan más! Y se acabó el problema!

    Voto por eso!
    GGGRrrrrrrrrrrrrrrrrrrr……

    (sí, cuando me cabreo suelo usar el lenguaje más cochino, pasa algo?)

    P”

    Oo

    Yo no lo habría explicado mejor, pero conste que espero que no estés hablando de todos los hombres. No tengo intención de comportarme como un indeseable de esos, y mi anatomía está muy bien donde está, con todos sus defectos y virtudes, y muchas gracias. ^^

    Sigo pensando que la idea de ponerles durante mil años a servir a sus mujeres está mejor; es como cambiar los papeles. Muy terapéutico.

    La otra posibilidad es extinguir al género masculino, claro. Las mujeres podrían heredar el mundo y mantenerlo a base de fecundación in vitro.

    ¿Supondría una mejora? Tal y como están las cosas, creo que sí.

  4. Jesu 6 noviembre, 2008 a 6:58 pm #

    Cortarle qué a quién!

    Oh dios mío, sí espero que la dulce y fierecilla P no esté hablando de todos los hombres.

    Estáis diciendo cosas muy interesantes, así que os dejo dialogando. Volveré cuando tenga un poco de tiempo.

    Besos y abrazos a todos y gracias por opinar.

  5. Penélope 6 noviembre, 2008 a 7:03 pm #

    Por supuesto que no me refería a todos los hombres, mi viejo amigo Javier…
    Es más, ni siquiera me gusta diferenciar entre hombres y mujeres. Me gusta más decir personas, en general.
    Pero en este caso sí me refiero al hombre como macho. A ese hombre que se ha acomodado el corán a su gusto y que cree que es una persona de mayor calidad que otra, o sea, mejor que una mujer. Y sólo por el hecho de tener los genitales colgando! Es que hay que joderse!

    Y claro, eso de meterse a aniquilar culturas es muy delicado…
    Pero cuando las culturas aniquilan personas, creo que es nuestro deber (y salvación?) hacer lo posible por evitarlo.
    Otra cosa es que cada uno le rece al dios de turno, o que baile y cante su folklore, joo, que eso es inofensivo!

    Bueno, un besito Javier, me alegro de verte por estos lares.

    P

  6. Javier López 6 noviembre, 2008 a 9:12 pm #

    Realmente, e insisto, creo que lo que intentamos hacer es salvar personas, pero se interpretará como aniquilar culturas. ¿Me explicaría alguien cómo se convence de cambiar a gentes capaces de un pensamiento tan lateral y absurdo como estos fanáticos? No creo que se pueda. De hecho (y como estudiante de medicina) creo sinceramente que podríamos hablar de “pensamiento enquistado”, de “tumores del pensamiento”, de “pensamiento incurable”. Sé que suena cruel y clínico como una sala de disección sin Gas Natural, pero ellos son peores.

    Ahora. Quiero comentar una cosa. No soy viejo. Tengo veinte años. Dejad de hacerme sentir como si tuviera noventa y me creyera viejo.

    Y, bueno, macho, macho… qué quieres que te diga. Sé que empleo el género masculino por costumbre y biología. De ahí en adelante, creo que no soy demasiado macho. ¿Se salvan mis genitales?

    Por cierto, que toda esta conversación me recuerda a una serie… “…y porque mis órganos reproductores estén en mi interior y no en el exterior, no tengo por qué no saber hacer mi trabajo. – ¿Qué quiere decir con eso, capitana? – Quiere decir que podrá hacer mejor su trabajo que usted, coronel.”

  7. Saiph 7 noviembre, 2008 a 12:24 pm #

    En fin… qué se puede decir de tanta inteligencia. Y yo que creía que la religión venía de la espiritualidad humana y la contemplación. De todos modos dicen que todo en grandes dosis puede ser perjudicial.

  8. Javier López 7 noviembre, 2008 a 12:37 pm #

    Saiph acaba de comparar la religión con un veneno. Y lo ha hecho correctamente, dicho sea de paso. XD

  9. Jesu 10 noviembre, 2008 a 8:23 pm #

    Un veneno que adormece dulce y lentamente.

    Interesantísimo tema el que abriste, Javier. Cómo cambiar a las personas (evolucionar su mente) sin que nos acusen de cambiar a las culturas. Es una trampa argumental afirmar que algo tiene derecho a exsistir por gozar de entidad cultural y/o religiosa.

    La lucha por los derechos humanos no ha de tener ningún límite. Sin más.

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