Una apuesta a la esperanza

30 Ago

Como para renovar la fe en la humanidad, de vez en cuando nos topamos con alguna noticia que nos sacude el polvo de la desesperanza.

Suelen ser en apariencia anécdotas no muy trascendentes, pero en realidad son esos grandes gestos los que pueden ir cambiando el mundo en forma positiva. Ejemplo de esto es lo que sucede en la escuela de uno de los barrios más humildes de la ciudad de Rosario, Argentina.

En la Escuela Luisa Mora de Olguín, del barrio Ludueña, desde hace tres años se viene desarrollando un maravilloso proyecto a través del cual se utiliza el poder motivador de la música como incentivo para la transformación social.

En la escuela, muy carenciada, como todo el barrio, los profesores y directivos han implementado un sistema de enseñanza musical que abarca la formación de una orquesta. Violines, violoncelos y contrabajos se ensamblan mágicamente bajo la batuta de la profesora Derna Isla, quien ha conseguido que 150 chicos entre 3 y 15 años se interesen por la música, y a través de ella darles un nuevo sentido de integración a su comunidad.

Los pequeños músicos estudian desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde, de lunes a sábados, 11 meses en el año, se trata de una carga horaria que tiene que ver con un fin de contención y prevención  para que los chicos no estén tanto en al calle y pasen más tiempo en al escuela.

“Nunca me canso de decir que ellos sí la pelean de verdad – dice la profesora Isla – uno  a veces se queja de cuánto nos cuesta tal o cuál cosa, pero ellos hacen triple turno: a la mañana van a la escuela, después almuerzan en el comedor comunitario a la tarde van a la orquesta y a la tardecita salen a trabajar. Hacen “changuitas”: lavan autos, juntan cosas en la calle o en un carro, a veces tirado por un caballo o a veces tirado por ellos mismos durante 100 o 120 cuadras con un peso sumamente excesivo…y al día siguiente, se levantan para hacer otra vez la misma rutina” señala la autora del proyecto.

La puesta en marcha de este dispositivo pedagógico, artístico y social transforma la realidad directa o indirectamente: los padres comienzan a ahorrar para comprar un violín para el cumpleaños de quince de su hija; la familia se reúne con el objetivo del concierto, sus preocupaciones y temas de conversación comienzan a ser otros. Un ejemplo es la creación del “Club de Madres Colaboradoras de la Escuela Orquesta” que no tienen ningún problema en juntarse a planchar más de cien remeras para que los chicos las usen como distintivo.

Con el financiamiento de la Secretaría de Cultura y educación municipal, a través de la ejecución del Presupuesto Participativo gestionado por el departamento cultural del Centro Municipal de Distrito Noroeste, con el acompañamiento de la Institución Salesiana “Nuestra Señora del Rosario” y de la Fundación Allegro Argentina, la Escuela Orquesta consiguió una continuidad de casi tres años ininterrumpidos.

Como broche de oro de tan magnífico trabajo la orquesta suele hacer presentaciones donde obsequian con conciertos a sus familiares y amigos, pero quizás el más emotivo haya sido el que realizaron en el mes de julio pasado en el céntrico Teatro La Comedia, donde en el imponente escenario los pequeños músicos dejaron extasiado a un público que, en su mayoría, pisaba un teatro por primera vez.

f u e n t e s

Rosario Express / Agosto 2008

y

NEO | EL EXTRAÑO MUNDO

Ciudadana Mónica

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Una respuesta to “Una apuesta a la esperanza”

  1. Diego Fernández 30 agosto, 2008 a 12:40 pm #

    Un magnífico proyecto. Necesario y útil para todos.
    Saludos,
    Diego

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