Muertas bajo el sol

23 Jul

Cuando la sociedad genera exclusión e injusticia, cuando el individualismo y la falta de compromiso social ganan las batallas noticias como ésta no sorprenden, sólo arrojan sobre nosotros su momentáneo sabor amargo que duele como una cachetada.

Haciendo caso omiso al origen étnico de las niñas ahogadas, la falta total de sensibilidad de quienes no interrumpieron la amenidad de su descanso playero es lo que más asusta y nos muestra, como en un espejo, en la nada que podemos convertirnos cuando la vida (la nuestra, la del prójimo, la de todos) pierde su significado.

Ciudadana Mónica

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4 comentarios to “Muertas bajo el sol”

  1. Jorge 23 julio, 2008 a 5:33 pm #

    Supongo que a eso se refieren cuando hablan de “la basura que inunda Nápoles”. Lo peor, es que no es un patrimonio exclusivo, porque imágenes tan dantescas y asquerosas como ésta pueden recogerse en cualquier país del mundo de esos que llamamos “civilizados”.

    Pues ésta es nuestra civilización. Qué pena. Serán los mismos que contratan inmigrantes ilegales para trabajar por cuatro duros mientras gritan: ¡que se vayan, que se vayan!, ¡vienen a quitarnos lo nuestro!

    Me avergüenza la raza humana. Me avergüenza el “primer” mundo si es esto. Me avergüenza la Europa de las directivas fascistas y la ausencia de humanidad.

  2. Jesu 27 julio, 2008 a 1:51 pm #

    Me impresionó esta noticia el otro día cuando la dejaste, Mónica. Y me llamó la atención el impecable y rotundo comentario. Y el título, implacable.Tanto, que equivoqué el nombre del autor al publicártela, pero raudo y veloz arregló el entuerto mi compañero, el vengador justiciero.

    Quería dejar, no obstante, una pequeña reflexión. Leyendo la noticia completa y algunos comentarios en el peródico del enlace te vas dando cuenta de algo. Realmente, no sé si podemos aislar hechos que son sucesos lamentables y sacarlos de su contexto con frases grandilocuentes acerca de lo mala que es nuestra sociedad y condenando la actitud de quienes estaban cerca, pues realmente no podían hacer nada para socorrer a dos niñas ya fallecidas.

    No sé, quiero pensar que la gente es buena. Y que hemos de intentar evitar que ocurran estas cosas. No pensemos que el mundo está lleno de diablos. Hay más ángeles de los que creemos. También a nuestro lado.
    🙂

  3. neogeminis 27 julio, 2008 a 3:46 pm #

    Totalmente de a cuerdo, Iesu. yo sigo creyendo en la gente, a pesar de todo. Pero sí noto, lo he visto a mi alrededor, que la cotidianeidad de la miseria, la marginación y el horror termina por aceptarse como casi normal en lugar de sorprendernos y “shockearnos” como lo haría si no fuese porque nos vamos acostumbrarnos a ello. Te cuento algunos ejemplos locales. allá por los años de la dictadura, al comienzo, cada noticia de gente muerta, aparentemente en circunastancias no esclarecidas, golpeaba fuerte y se comentaba de boca en boca, tejiéndose distintas hipótesis. Al final de la dictadura, lo que trascendía o se daba a conocer muy ligeramente, en un apartado pequeñito de los diarios, ya casi ni asombraba. Con eso contaa la dictadura: con el adormecimiento social en que se había caido ante estos horrores cotidianos (fusilamientos ilegales y asesinatos anónimos). Cuando llegó la democracia, allá por los “ochentaytantos” las consecuencias económicas del crudo liberalismo económico aplicado dejó ver los primeros frutos: gente marginada revolviendo la basura para comer (literalmente). La primera vez que vi una escena como esa, me sentí sumamente impresionada y tardé mucho en poder apartarla de mi mente. Lamentablemente eso se hizo tan cotidiano que te diría que tiempo después se hizo “normal” ver a familias enteras en esos menesteres, revolviendo los contenedores y abriendo las bolsas de residuos. La clase media terminó quejándose de la mugre urbana que esa práctica generaba frente a sus casas, dejando en un plano muy distante el origen que la generaba.
    A eso apunto cuando recurro al título “contundente” de mi comentario sobre las chicas muertas. Sé que luego de muertas la gente nada podía hacer, pero no creo que fuera muy deseable seguir descansando como si nada al lado de los dos cadáveres. Creo que es una clara señal de insensibilidad social
    en la que se corre serio riesgo de caer y a eso apunto. Al miedo que me genera vivir en una sociedad de ese tipo.
    Pero por supuesto que tengo viva, a pesar de todo, la esperanza de mejorar. Si no fuera así, creo que ya no me conmoverían estas cosas.
    Un abrazo, Iesu, y muchas gracias por estar ahí.

  4. Jesu 27 julio, 2008 a 4:46 pm #

    De acuerdo en todo, Mónica.
    🙂

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