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Si Dios Fuera Mujer, el Cielo Sería Rosa…

23 Jul

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¿Y qué esperamos para tener sacerdotisas?

Las Mujeres no Pueden Ser Sacerdotisas, porque Cristo sólo eligió a hombres como sus discípulos, es lo que decía un comunicado del Vaticano el día 8 de julio al proclamarse en contra de la iglesia anglicana que llevaba a cado las ordenaciones de mujeres.

El día 20 del mismo mes en la ciudad de Boston en Estados Unidos un grupo llamado Roman Catholic Womenpriests llevo a cabo la ordenación de tres mujeres: Gloria Carpeneto de Baltimore, Judy Lee de Fort Myers, Florida, y Gabriella Velardi Ward de Nueva York y la iglesia automáticamente las excomulgo.

¿Qué hay de malo en que una mujer pueda formar parte del clero católico?

¿Es posible que esto pueda efectuarse?

No puedo autoproclamarme católica, digamos que soy creyente, pero el vaticano al hacer automática la excomunión de estas mujeres sin dar oportunidad de ejercer la labor de sacerdotisas, que es una de las tantas cosas más que no puedo entender, me hacen dudar.

Hoy en día el papel de la mujer es más claro más fuerte y más conciso, ya las vemos trabajando en labores que antes sólo los hombres hacían, la ingeniería por ejemplo, ya no sólo nos dedicamos al hogar, ahora ejercemos cargos de mando en las oficinas privadas y de gobierno, y en la política donde se creía que éramos de carácter débil y dócil y jamás podríamos desempeñar cargos como estos hemos comprobado que es un error, y ahora, ¿por que sería un error una mujer sacerdotisa?

Haya la iglesia y su machismo, acá las mujeres fuertes que seguimos luchando por encontrar nuestro espacio en un mundo que cada vez nos exige más y al que cada día hay que demostrarle que si podemos.

Pd: No soy feminista, sólo defiendo mis derechos.

Ciudadana Ccy

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Vacaciones sin humo

23 Jul

Techo pintado

en un área de fumadores

en Berlín…

 

Techo en Berlin

Techo en Berlin

Muertas bajo el sol

23 Jul

Cuando la sociedad genera exclusión e injusticia, cuando el individualismo y la falta de compromiso social ganan las batallas noticias como ésta no sorprenden, sólo arrojan sobre nosotros su momentáneo sabor amargo que duele como una cachetada.

Haciendo caso omiso al origen étnico de las niñas ahogadas, la falta total de sensibilidad de quienes no interrumpieron la amenidad de su descanso playero es lo que más asusta y nos muestra, como en un espejo, en la nada que podemos convertirnos cuando la vida (la nuestra, la del prójimo, la de todos) pierde su significado.

Ciudadana Mónica