Criptonita

24 May

Mi amigo me ha dejado al mando y yo estoy en otro mundo. Apenas hace una semana gozando de la dolce vita en sentido estricto y ahora de nuevo en lucha con la criptonita que me quita los poderes. Porque yo tengo poderes, por si alguien no lo sabe. Es la historia de Ceyalá. Existen las palabras mágicas. Aquí llegan buscando duendes y gaviotas. Y últimamente Espinete y sexo sucio. Vamos evolucionando. 

Hay un libro de psicología que se llama Pienso, luego no existo. Yo llevo unos meses intentando hablar, sobre asuntos que me invaden, relacionados con las personas que más quiero. Y creo que he cerrado ya el capítulo de las consultas. Ahora estoy tomando decisiones (uy, cómo suena ésto). Todos me dicen lo mismo, haz tu vida. Voy a ver si sé, pero creo que no. Tampoco sé si llego a tiempo, después de dedicar la mayor parte de ella a todos menos a mí. Además, es que no comparto la flosofía del haz tu vida, que han puesto de moda psicólogos y psiquiatras y que consiste en convertirte en un ser egoísta al que le importe un pito que al de al lado le parta un rayo. Que nada te inmute o perturbe tu paz, así serás feliz. Es lo mismo que dicen los orientales. No, yo no quiero ser así. Veré qué hago.

Mi misión era hacer de Celestino la semana pasada y se cambiaron los papeles. Alguien con mucho encanto se convirtió en Celestina por mí y me vi envuelto en momentos mágicos de ésos que tanto me gustan, los que anhelo, las tonterías que iluminan mi vida. Estuve ligando y me creí Superman por un rato.

Esa niña del bar es guapa. No, muy guapa. No, no, no. Está bueníiiiiiiiiiiiiiiiiiisima. Jajajaja. Oh, me ha mirado. Creo que sí. Me voy a hacer el duro. Que no estoy para roscas.

– Qué quieres tomar, Pina? Una Coca-Cola?

– Ok, sí

– Mira qué vasos tan chulos

(tenían grabados unas estampas de anuncios antiguos de Coca-Cola)

– Espera, le diré a la chica que te regale uno

– Ehhhhhhhhhhhhhhh, no, déjala, pobrecita. Además, es muy seria. Mira qué seria está. Igual es antipática

(la llamó)

La chispa de la vida (mejor no entender nada)

– Verás, es que a mi amigo le gusta el vaso de Coca-Cola, el grabado de la chica, le encanta, quisiera tener uno, le regalas uno?

(no, Pinaaaaaaaaaaaaaaaa, no quiero nadaaaaaaaaaaaaaaaa, susurré bajito y sudando)

(la chica se ruborizó y nos explicó que no podía, que le había reñido el jefe por romper miles de vasos, jajaja…)

– Ves, Pina, es muy seria, y no me metas en líos

– No es sería, es que le gustas, Jesu! Ya me fijéeeeeeeeeeeee. Le pones nerviosa cuando le hablas, no te has dado cuenta? Se lo explicaré…

(oh, dios mío)

(la volvió a llamar)

– De veras no puedes regalarle el vaso a mi amigo? Le gusta muchísimo y ya dentro de nada nos vamos, fíjate que yo me voy a Italia y quién sabe cuándo vuelva. Regálaselo. En realidad, más que el vaso le gustas tú!

(lo djo)

– Pina, por favor…

(voy a aclarar ésto defnitivamente, la llamaré de nuevo, dijo)

– Escucha, mi amigo está locamente enamorado de ti y desearía que le regalaras el vaso al menos…

Nos sonreímos los dos y comenzó una conversación surrealista sobre vasos de Coca-Cola, ligues y enamoramientos. Se me atragantó una patata brava, casi me ahogo.

– Está bien, está bien (le dije), tranquila, hoy no me llevo el vaso pero volveré otro día por él, de acuerdo? Convencerás a tu Jefe?

– Sí, lo haré! Lo haré! Vuelve esta semana…

(tiene una sonrisa preciosa)

Y por esa sola razón, voy a ir dentro de un rato a buscar mi vaso de Coca-Cola con la ilusión de que me vuelva a sonreír.

Qué montaña rusa más tonta la de mi vida. Subo y bajo y cada vez me da más vértigo.

No, no quiero convertirme en una piedra insensible. No sé hacer mi vida, sólo sé hacer tonterías.

– Hasta pronto, Pina!

– Serás feliz?

– Hummmmm, sí

(no sé)

– Sí!

 La criptonita existe

Couldinaman (Ciudadano Iesu)

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7 comentarios to “Criptonita”

  1. ferblazrom 25 mayo, 2008 a 1:25 pm #

    Pero qué fuerte… ¡y qué genial!, ¿no?

    Imagina que un vaso serigrafiado de Coca-Cola fuera el causante de la felicidad de toda una vida. Sería para escribir unas memorias. O, ahora, un cuento.

  2. Jorge 25 mayo, 2008 a 4:08 pm #

    Oh, ¡qué momentazo!

    Y hablando de cuentos, tengo uno aquí que…

  3. Saiph 28 mayo, 2008 a 4:34 pm #

    Jejejeje. Joer… mola un pescao grande. jajajajaja. ¿Por qué a mí no me pasarán cosas de esas con cosas tan estúpidas e inútiles como son los vasos?? No es tanto más fácil beber de las manos del ser amado…

    Bueno, no sé.

    ¡¡Un abrazo iesu!!

  4. Jesu 28 mayo, 2008 a 9:55 pm #

    Beber Coca-Cola de sus manos, hummmmmmm, qué bonito, se lo dire!

    (pero me mandará a algún sitio…)

  5. Jorge 29 mayo, 2008 a 9:02 am #

    SI hermanito, molas un pescao grande, grande, grande. Y a ver si reapareces en nuestras vidas (en la mía por lo menos, barriendo pa’ casa), que no hay quien te pille.

    Por cierto Jesu, lo de los iconos que salen porque sí me está empezando a enfadar, jajaja.

    Chispún.

  6. Mónica 4 junio, 2008 a 5:53 am #

    Para los buenos momentos no hacen falta excusas…o sí…nunca se sabe.
    Espero que estés mejor…
    Un abrazo!

Trackbacks/Pingbacks

  1. Criptonita « Ceyalá - 25 mayo, 2008

    […] Pequeña historia de un vaso de Coca-Cola con estampas grabadas, una sonrisa encantadora y un Jesu t… […]

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