Tag Archives: hambre

Morir de hambre

22 ago

En el mundo se produce comida para 12.000 millones de personas (somos 7.000)

La sequía se predijo científicamente con diez meses de antelación

Paliar la emergencia humanitaria (211 millones) cuesta diez veces menos que el rescate de cualquier entidad bancaria

No habrá encuentro

16 jul

Zapatero cancela a última hora su encuentro con el presunto genocida Paul Kagame | ELPAÍS.com | 15.07.2010

Un criminal como adalid contra el Hambre

8 jul

Aunque parezca una ironía, la ONU pone al frente de la promoción de la Lucha contra el Hambre (entre los Objetivos del Milenio) junto al presidente español Rodríguez Zapatero, a Paul Kagame, considerado uno de los mayores genocidas de la Historia reciente africana.

El próximo 16 de julio Paul Kagame visitará España invitado por José Luis Rodríguez Zapatero para preparar la cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que tendrá lugar en septiembre de 2010 en la sede de Naciones Unidas (ONU).

Zapatero ha sido designado por Ban Ki-moon -Secretario General de la ONU-, presidente del grupo internacional que impulsará el efectivo cumplimiento de los ODM y el copresidente, en representación de los países en desarrollo, será Paul Kagame, actual presidente de Ruanda y responsable de graves delitos de lesa humanidad.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio quedan así tan degradados que sólo aparecen ya como una mascarada, como un filantrópico lavado de imagen del enorme pillaje que una poderosa élite de nuestro mundo globalizado, utilizando a criminales como Kagame, está llevando a cabo en países como el Congo. [leer más]

Para repudiar dicha nominación y reclamar (individualmente o como grupo) que el presidente Zapatero no reciba a este oscuro personaje puedes hacer clic en el siguiente enlace.

Patrocina esta acción FEDERACIÓN DE COMITÉS DE SOLIDARIDAD CON ÁFRICA NEGRA | UMOYA

Objetivos del Milenio

27 jun

Cumbre Mundial sobre los Objetivos
de desarrollo del Milenio


20 al 22 de septiembre de 2010

Con sólo cinco años para 2015, la fecha límite para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, ha pedido a los líderes mundiales que asistan a una cumbre en Nueva York del 20 al 22 de septiembre de 2010 con el fin de acelerar el progreso hacia los Objetivos de desarrollo del Milenio.

1.000.000.000

24 jun

Los que apoyamos esta campaña consideramos inaceptable que casi mil millones de personas vivan en condiciones de hambre crónica. A través de las Naciones Unidas hacemos un llamamiento a los Gobiernos para que den la máxima prioridad a la eliminación del hambre hasta cumplir esta meta.

Presiona a los políticos para poner fin al hambre.

Firma la petición y promueve la acción donde quiera que estés.

Manifiesto por la Solidaridad | Primer Aniversario

30 ene

Mamá, tengo hambre

Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga

Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena

Gandhi

Se cumple el primer aniversario del Manifiesto por la Solidaridad, que aquí dejamos enlazado manteniendo vivo su espíritu y nuestras conciencias

Desde la Tierra que espera y cree firmemente en la Solidaridad que construya un mundo mejor y más justo, a 30 de enero de 2009

Y rubricado a 30 de enero de 2010

votar Ciudadan@s Mónica, Iesu & Amics

Texto original en diferentes idiomas | DIARIO DE CORNELIVS

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El fin de la pobreza y la muerte de los blogs

2 jun

El jurado de los Premios Rei Jaume I, compuesto entre otros por 21 premios Nobel, llamó ayer la atención sobre la pobreza y el hambre en el mundo, que afectan a más de 1.000 millones de personas. Es el grueso de la declaración institucional aprobada ayer en Valencia.

Santiago Grisolía, presidente de la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados leyó el manifiesto, en el que se señala que la crisis económica debería aprovecharse para que las sociedades más avanzadas ‘reforzaran su compromiso con los países pobres y ayudarles a vencer la pobreza y el hambre’.

Las Provincias | 02.06.2009

Me pregunté al leer el titular esta mañana a quién le importa el fin de la pobreza, salvo a alquimistas, truhanes, hijos de la alegría y de poetas. Y a un grupito de bloguers horteras que desean fundar no sé sabe qué nuevas utopías, vaya asunto, si no nos aclaramos con nuestras propias vidas.

Yo me entero de muchas cosas tarde, excepto de las importantes y de las que quisiera no enterarme. El caso es que estaba reflexionando, no sé si por cansancio o por subir y bajar de mi nube, sobre el futuro incierto de ésto que llaman blogs o espacios, cuando descubrí que se vienen publicando ya un tiempo teorías al respecto de la muerte de los mismos; un movimiento que tuvo su punta alrededor del año 2005 y que, según los expertos, desde 2007 ha ido decreciendo. Unos afirman que se trata sólo de una lógica desaceleración (peligroso término) en su crecimiento, otros creen que se diluirán en nuevas redes sociales y servicios de microbloguing. Ahora que, al parecer asistimos al nacimiento de la llamada Web 2.0 y hasta la 3.0 que priman el sentido finalista y la vertiente humana en las actividades informáticas, vemos desdibujarse uno de sus más personales elementos.

Qué somos. Si no fuera suficiente cuestionar el ser en la vida real, nos obligan ahora las circunstancias a debatirlo en la virtual. A quién le importamos salvo a nosotros mismos. Tal vez muramos como si nada hubiera ocurrido. Nadie lo sabrá. No habrá lágrimas. Qué extraño todo.

votar Ciudadano Iesu

Pánico

10 nov

Advertencia. El presente post puede herir tu sensibilidad. No es recomendable para entendidos, gente normal o políticamente correcta.

Yo no creo en la crisis. No es que no crea en ella. Es que creo que no existe. Que quede claro porque si no te enredan como lo de creer en dios. Los creyentes piensan que dios existe y que hay quien cree y quien no cree en él (los malos). No se percatan de que quien no cree no es que no quiera creer sino que cree que no existe. A todo ésto, yo no soy creyente pero es casi como si lo fuera, ya que por efecto del sentido religioso de la vida que nos acompaña a quienes hemos sido educados desde esa cultura, según mi siempre admirado Salvador Pániker, me envolverá forever el sentimiento extraño de querer algo que tu mente te niega.

Pues bien, no creo en la crisis. Me avergüenza oir hablar de crisis. Nunca entendí el pánico que dicen que algunos tienen -y del cual nos hablan diariamente los medios de comunicación, aterrados- cuando caen las bolsas de valores. Pánico, qué pánico! Cuando baja la bolsa los ricos recogen beneficios millonarios. Y cuando sube preparan su inversión para obtener más beneficios millonarios a la próxima aventura. Y mientras tanto tienen excusa para atormentar al resto de los mortales hablando de crisis y joderlos durante una década o un par de ellas, pisoteándoles en el cuello de su miseria e impidiendo todo progreso de la raza humana.

No me creo la teoría de las hipotecas subprime, hipotecas basura, difundida en Internet y a la que sólo falta otorgarle el premio Nobel a su creador por lograr convencer al mundo de una chorrada que se le ocurrió a alguien en fase de aburrimiento agudo.

No me creo que ningún banco esté pasando apuros. Ninguno. Están divertidísimos viendo el panorama que se les avecina. Los de los apuros somos el resto de la humanidad. Y aún en el caso remoto de que estuvieran en apuros me parecería genial que ellos estuvieran en apuros con el fin de que el resto de ciudadanos honrados puedan vivir dignamente, tener una casa y tal o no morirse de hambre. Pequeñeces.

No apruebo que el dinero público se inyecte a dichas instituciones porque sí, sin explicaciones y sin conocer los datos. Y con explicaciones tampoco.

No me creo éso de que estábamos en una burbuja. La burbuja la ponen y la quitan a su gusto. Más bien estamos sumidos en la burbuja de la ignorancia, la desinformación y el cutrerío. No aguanto a los expertos economistas y de todo tipo que proliferan como champiñones afirmando que ya lo sabían (ya lo sabía, ya lo sabía!), que ésto estaba cantado. Haberlo cantado antes. Los economistas hacen como los adivinadores o echadores de cartas (me encantan, yo voy a poner un chiringuito porque tengo poderes), que en lugar de profetizar el futuro te adivinan el pasado una vez ya se lo has contado. Éso, los más audaces.

También actúan como los obstaculistas generalizados. Sí, esa gente que ante cualquier reto planteado se dedica a animar al valiente iluso explicándole al oído que jamás conseguirá su objetivo; y cuando lo logra -que algunas cosas se logran- no reconoce su esfuerzo, sólo dice, lo sabía, tenía que ocurrir. Como si mañana cae un meteorito. No se inmutan.

Al calor hogareño de la supuesta crisis las empresas aligerarán personal, despedirán a media plantilla, porque siempre le viene bien a una empresa despedir a media plantilla, es el momento ideal. Los salarios se paralizarán, en especial los adscritos a la función pública, ya medio hibernados décadas atrás, hasta hacer realidad -que lo lograrán de nuevo- la frase que en mi tierra solían decir mis abuelos… passes més fam que un mestre d’escola.

Los precios de todas las cosas que se venden por ahí -parafraseando el nick de un buen amigo- subirán, porque es el momento adecuado para cambiar las etiquetas de las tiendas y meterle a todo un montón de euros más, es la crisis, se puede, no pasa nada. Además, es planetaria. Ahora en la tele dicen que esta situación no es global ni internacional, es planetaria. Quizá manaña sea extraterrestre. No se puede hacer nada, resignarse y rezar.

Por cierto, uno de los expertos a que me refiero explicó el otro día que no hay nada peor que la deflación, que los precios caigan. Vaya por dios. Ahora que ya habíamos entendido al fin que la inflación era mala, va y nos sale otro fantasma, la deflación. Éso no puede ser, es que tenemos que comprar y comprar y consumir y consumir, sin ganas, quelosepas, amable lector, compra compulsivamente veinte litros de leche cada día en lugar de cinco, no por si viene una guerra -que igual sí-, sobre todo porque aún es peor la deflación. Debe ser algo horrible. Seguro que es algo imponente. Algo imponente, sí, como anoche dijo Dionisio al rato de enseñárle las lucecitas del puerto a Paula.

Hubiera deseado decirle a Zapatero que cesara de suplicar al G-20 o como se llame para que le dejan entrar. Yo de él convocaría una reunión de pobres.

Porque los pobres son muchos, muchísimos. Con una mínima parte de la millonada que se inyectará a las entidades bancarias se erradicaría la pobreza en el mundo. Pero ésto es demagogia.

Y en qué creo yo, diréis. Yo, la verdad, creo en muchas cosas. Todavía.

Creo en la bondad de la gente, en el cariño de quienes me quieren y a los que quiero. En las ideas surgidas de la esperanza. Y en los duendes.

Y creo, creo firmemente que no hay crisis sino sólo una sinvergonzonería de los poderosos, los cuatro ricachones que gobiernan el mundo por encima y más allá de todos los gobiernos. Y que, cada cierto tiempo, redistribuyen su Monopoly, reparten su riqueza por placer, juegan a las cartas, se hacen notar y con sus caras hipócritas de analfabetos que aparentan saber muchísimo convencen al resto de humanoides de que algo horrible, muy horrible pasará si no continúan siendo pobres, que es su obligación. Su obligación para siempre para siempre.

No me hagáis ni puto caso, porque es que yo digo muchas tonterías.

I e s u

(ciudadano enajenado parcialmente total)

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