Adiós Tomate, adiós!
mini debate sobre telebasura
El puto Tomate se fue a la mierda.
Fue el exponente máximo de una telebasura del corazón despiadada, inmisericorde, estúpida, sin escrúpulos, sin ideas, un periodismo sin periodismo, cuyo único objetivo es machacar los sentimietos ajenos, tratar a su audiencia como seres retrasados y querer hacernos creer al resto que las personas son sólo mercancía barata, para ellos tal vez sí. Es temible y terrible comprobar la bajeza moral a la que puede llegar el ser humano, ése mismo ser que cinco minutos más tarde presume de evolucionado.
La telebasura del corazón (y posteriormente los programas de tele-realidad) comenzó su andadura en España hace alrededor de diez años. De pronto desaparecieron los debates y entrevistas y se sustituyeron por un modelo nuevo, el debate-espectáculo, con programas de gran audiencia como Moros y Cristianos (1997), conducido en Telecinco durante una etapa por Xavier Sardà y otros tantos espacios que aparecieron como setas en otoño por las televisiones autonómicas y locales, del estilo de Parle vosté en Canal 9 - RTVV.
Había nacido un nuevo tipo de contertulio al que años más tarde se bautizaría como polemista, (hubo una verdadera legión de polemistas, uno de los más peculiares, controvertidos y populares fue -sin duda- el padre Apeles). Misión: gritar, gritar mucho, o decir barbaridades con voz bajita mientras otros gritan, soltar idioteces y dar la impresión de ser muy muy listo, más que el de enfrente. En ese caldo de cultivo emergieron los personajes rosa curiosísimos que durante este tiempo nos han estado dando la paliza cotidianamente, los cutre-famosos. Profesión: Ninguna. Objetivo: Arrimarse al hombro del que más gritaba.
Durante todo este tiempo se nos ha querido convencer de que la vida es así, que la audiencia quiere carnaza porque la gente es muyyyyy mala y ellos, unos pobres angelitos que se limitan a obedecer y entretener.
Son de destacar algunos intentos de modificar o modular el tono de dichos programas y alternarlos con momentos de interesante creatividad e incluso de un cierto compromiso político o iedológico, como ocurrió con el mítico Crónicas Marcianas, que seguía yo mismo cada noche intentando autoconvencerme de que aquéllo estaba bien. Sí, estaba muy bien, más que bien, estaba muy buena la bailarina principal (para mí era la principal) me enamoré de ella, (de ti, Marbelys, te esperaba cada noche aunque tuviera mucho sueño!) -ahora aparece como profe en Fama, Canal Cuatro-. Y estaban muy bien las arengas progresistas de Sardà incitando a la lucha, a las barricadas, contra no sé sabe bien qué, las parodias del genial Latre y las intervenciones de Boris Izaguirre, todo ello mientras un grupo de energúmenos -salvo alguna excepción- se dedicaba a insultarse dos horas seguidas. Resultaba muy conmovedor ver las explicaciones que el ideólogo del programa realizaba cada dos por tres para justificar que aquel circo era un buen circo. Cuando alguien acudía a él como al profe de la clase… oh, el de enfrente me ha llamado imbécil, ríñele, el conductor explicaba con paciencia extrema y sudor en la frente que podía patearle los hígados, abusar de él/ella moralmente, mancillar su honor con noticias no contrastadas sobre su vida privada, cualquier cosa menos llamarle imbécil, éso no lo permitía.
Bueno, a mí me encantaba, he de confesarlo. Soy un fan de Sardà. Él mismo explicó al cerrar el programa… o acabo con él o él acaba conmigo.
Los previsores de catastrofismos varios anuncian que ésto es sólo una tregua y que pronto llegarán a nuestro país adaptaciones de programas que en otros lugares del globo terráqueo existen, son la versión heavy de la tele-realidad, los que muestran escenas desagradables en directo, palizas, ejecuciones, muertes y toda clase de distracciones varias. Yo creo que no, la tele está en crisis. Desde hace un par de años se ha ido viendo cómo otra gente ha generado algo distinto, Buenafuente, Eva Hache, Sé lo que hicisteis… se puede entretener con dignidad.
Otros como Gran hermano y todos sus sucedáneos creo que pueden salvarse de la quema, a mí me resultan interesantes (es que me gusta mucho la tele, jaja, Gustavo Bueno -filósofo- apareció en un espacio de Mercedes Milá defendiendo dicho formato televisivo como experimento psicológico, aunque realmente… bueno, dejémoslo ahí, mejor).
En apenas unos meses han desaparcido de las parrillas la mayoría de programas del corazón, que han logrado aburrir a la audiencia que -al fin y al cabo- sólo quiere ver buenos programas o series o debates o lo que sea, algo que le haga sentir bien después de una larga jornada laboral. Los han ido sustituyendo por espacios multiuso que mezclan minireportajes, pseudonoticias de actualidad, sucesos (ésto es lo que mola ahora), recetas de cocina, deportes y noticias del tiempo, un pack aceptable, imprescindible (éstooooooooo, sí) para el hombre y la mujer de hoy como el que ofrece España directo en La Primera de TVE.
Están desorientados, se quedarán sin publicidad y sin audiencia en poco tiempo no se espabilen. Los hábitos sociales están cambiando, numerosos estudios revelan que cada vez un mayor número de gente prefiere leer un libro, fregar los platos, bajarse una película o -sobre todo- meterse en Internet por la noche. Allí está todo. El mundo está en Internet. Y en YouTube cada español hace su propia tele, como su propio equipo de fútbol.
Añoro las entrevistas, los reportajes, los debates de verdad. Desearía escuchar por la caja tonta las palabraa de un escritor, de un filósofo, o de un ama de casa, de un chaval que va al colegio, gente de verdad, saber qué piensa, que siente, qué le ilusiona, de qué tiene miedo y qué hace para ser valiente cuando se levanta por la mañana.
La despedida del Tomate saltando y brincando al son de la pólvora (nosotros la utilizamos para mejores fines) frente al portal de la casa de Isabel Pantoja es una imagen que debiera guardarse en un dvd y ser custodiado en una de esas primeras piedras que alguien coloca cuando se inaugura un edificio o hacerlo volar por los aires como testamento vital de una humanidad interesante y extraña. Con un papelito, que cuando lo recoja un alien pueda leer… Nene, caca, ésto no se hace!
Ciudadano Iesu
17 comments 2 Febrero, 2008


