¡Hola ciudadanos! Vengo algo rápido, porque el estrés y las 55 contracturas de mi espalda me tienen un poco desviado -sumando esta desviación a la que ya venía de serie conmigo-. En fin, nada de nada.
Voy a plantear otro debate para que Jesús y yo entremos ya en materia de la que nos gusta discutir. Había dos o tres temas suculentos, y como los tres a la vez serían un lío voy a empezar por uno escogido al azar, que en realidad son varios. Parece muy trillado, pero sigue enfervorizando a mucha gente (ya veréis).
Ayer en el Congreso, durante la sesión de control al ejecutivo, el Presidente del Gobierno contestaba a una pregunta del BNG (Bloque Nacionalista Galego) sobre la conveniencia de otorgar licencias de televisión a cadenas portuguesas en Galicia, dada la relación económica, social y cultural que tienen ambos pueblos; para fomentar así el enriquecimiento y la diversidad ya existente y evitar también la pérdida creciente del gallego, una lengua que soporta un enorme peso histórico y cultural consigo, pero que ha sido enormemente maltratada por la propia historia y por el devenir político.
Justo después de un correcto debate entre el Presidente y el portavoz nacionalista, el líder de la oposición Mariano Rajoy, aprovechó -a pesar de que su pegunta versaba sobre economía- para hacer un repaso rápido por los temas estrella de la legislatura y acusar al Gobierno de preocuparse más por el portugués que por “garantizar la enseñanza en castellano”. Puedo -como descendiente gallego- y es necesario que lo haga, constatar que a día de hoy no existe ningún problema a la hora se acceder a una correcta educación bilingüe. Lo que no puedo es conocer la razón que lleva a algunos a querer prescindir de una de las lenguas.
Dicho ésto, y partiendo de la citada noticia de actualidad, el debate que planteo es muchísimo más general: ¿tiene que tender nuestra sociedad a una uniformización, o podemos estar juntos manteniendo nuestras diferencias?, ¿es ésto posible?, ¿qué idea de convivencia es mejor?, ¿cómo debe organizarse España en el futuro?
Y haciendo extensivo este debate a quienes nos visitan desde otros rincones del planeta: ¿a día de hoy, es aún necesario preservar y mantener como un derecho elemental la ‘autodeterminación de los pueblos’? Y siendo así, ¿quién debe decidirla: el pueblo autodeterminado, o este junto al pueblo del que se independizan?
Sé que es un debate amplísimo, profundo y del que se pueden escribir libros. Por eso, os animo a que cada uno escriba sobre lo que le apetezca, que lo oriente como quiera y que lo haga, eso sí, repetando a todos.
¡Un saludo sin fronteras!
Ciudadano Jorge, República de Suqua.
Documento: Vídeo de la sesión de control al Gobierno el miércoles 12 de diciembre de 2007.