Seguimos vivos, a pesar de la DGT
Ya estoy aquí. Sano y salvo. He llegado hace unas dos o tres horas desde el norte, al que dejo teñido de blanco. Por suerte en el viaje de vuelta la Dirección General de Tráfico se ha ahorrado el contador luminoso de muertos, que en el de ida nos amenizaba con un contundente “ya van 30 muertos”. Ya van 30, como si fuesen piezas de una cadena de montaje. Si era por tener mal gusto podían haber añadido un “y sólo puede quedar uno”.
Me alegra mucho que la DGT al menos haya modificado el tono de sus mensajes institucionales, que ahora tienen cierto buen rollo (el talante y eso). No sé quién fue el lumbreras que decidió que acojonar (perdón) al conductor era la mejor forma de hacer descender el número de víctimas, pero lo lamentable es que encima funciona. Yo que soy de los prudentes, de los que se aprendieron las normas, de los que no hace nada fuera de lo civilizado y cívico, de los que respeta a los demás y no piensa que la carretera es suya… los traía (perdón otra vez) en la misma garganta cuando salía de mi pueblo, recorría 55 kilómetros por carreteras comarcales y nacionales viendo verdaderas barbaridades y tomaba la Autovía del Noroeste (A6) dirección Madrid con un cartel enorme que decía “76 muertos mismo fin de semana 2007″ (un suponer), encendía la radio y escuchaba lentamente “¿de verdad quieres morir con tu cabeza aplastada contra el asfalto?”, miraba a mi izquierda y veía pasar una ambulancia del SERGAS con las luces encendidas a todo trapo, y justo en ese momento un coche invadía violentamente mi carril obligándome a frenar con el sonido del anuncio de fondo “para que tu madre no tenga que llevar flores al kilómetro 30 de ninguna carretera”, levantaba la vista y miraba otro cartel luminoso en que te mostraban aumentando en tiempo real los muertos del día, las líneas de la carretara pasan rápido, mi madre empieza a decir no sé qué de los locos, las líneas pasan más rápido, sudor frío baja por mi frente, la radio sigue chillando “No podemos conducir por ti”, y venga líneas y líneas, y venga coches pasando, “Dirección General de Tráfico”, un muerto más en el cartel, “Ministerio del Interior”, el coche se balancea por un bache, mi madre pega un bote, mi padre protesta, pasa otra ambulancia, la Guardia Civil hace gestos incomprensibles… ¡DEJADME EN PAAAAAZZZ!!!!! Silencio. Silencio. Silencio… Sudor frío. “Gobierno de España”. ¡Joder! ¿¡Y para concienciarme es de verdad necesario que me conviertan en protagonista de una película de terror esquizofrénico!? A veces me da por pensar lo felices que tienen que ser los motoristas, que por lo menos la radio no la pueden escuchar. Luego piensas en por donde se pasan sus reivindicaciones en el Consejo de Ministros, atinas a poner un CD con Olivia Newton-John y se te va pasando. Es horrible, sí. ¡Pero ha funcionado!… y hasta tendremos que felicitarles.
Según un estudio que leí hace tiempo los mejores conductores y los que menos accidentes registran son aquellos que conducen contentos. Y si es con música y cantando, mejor que mejor. ¿Se puede saber por qué la DGT no se une a “defender la alegría”? Es que yo lo voté para estas cosas. Repartid caramelitos, o algo… Cuando era pequeño y nos marchábamos el 24 de diciembre al pueblo por la mañana, en el peaje de Villacastín (unos kilómetros más allá terminaba toda idea de autovía y comenzaban 500 km de odisea espacial) había unas mozas disfrazadas de Papa Noel que repartían chuches. ¿Ves? Eso es un detalle (y que frío tenían que pasar las pobres). Pero te ibas contento, comiendo caramelos, peleando con tu hermanita, con las mantas, los bocadillos, los termos, las 16 horas que te esperaban por delante por nacionales odiosas con los camiones todo el día por delante, cantando, puerto para arriba, puerto para abajo, una cabezadita de vez en cuando (¡papá, tú no!)… ¡pero qué felices éramos! Ahora no, ahora todo el día acojonando al personal. Sales, y te tienes que despedir con el corazón en un puño, y no te atreves a decir “hasta la próxima” porque aparece el duende Rubalcaba en el hombro y te dice ¿y si no llegas?. Y lo empujas y lo mandas a la mierda… pero ya te ha cortado el rollo.
A mí viajar me gusta. Si es con amigos más. Creo que son de las cosas que más se recuerdan de la juventud, y yo estoy en ella. Así que os animo a coger el coche, llegar a lugares insospechados… y a la antigua, ¡sin GPS! Es más divertido. Y cantar esa canción que nos mola, y reirnos de un chiste, y bajar las ventanas… Y CUMPLIR SIEMPRE LAS NORMAS. CONDUCIR CON CABEZA Y RESPONSABILIDAD. LLEGAR VIVOS. LLEGAR VIVOS CON ALEGRÍA, Y A PESAR DE LA DGT.
P.D. para el Sr. Ministro del Interior de España, Don Alfredo Pérez Rubalcaba (me encanta el tono de sorna que le estoy poniendo):
Me alegra mucho que cuando suben las cifras de víctimas mortales en carretera con respecto a similares periodos de años anteriores usted haga llamamientos a la responsabilidad de los conductores, pidiéndoles prudencia y el máximo cumplimiento de las normas legales. También me alegra mucho que cuando ocurre lo contrario usted se llene de autocomplacencia y felicidad, porque las medidas tomadas por el departamento del que está al cargo han tenido los efectos deseados, además está en su derecho. ¿Pero no nota usted que en ambos casos falta algo? Véase: autocrítica en lo primero, agradecimiento a los contribuyentes (más que ciudadanos, llamémosles contribuyentes) por su cívica actitud en lo segundo.
Es un suponer, ¿eh? No se me enfade usted. Y a ver si se ve más con la Ministra de Fomento, que no vendría mal un poco de colaboración en esta materia. Pero sin enfadarse. O dígaselo a su sucesor, si es que lo hay.
Muchas gracias, y de nada, de nada.
1 comment 24 Marzo, 2008




