REPÚBLICA DE UTOPÍA

Utopia

La historia de la Revolución de los Duendes

La mujer y el hombre surgieron como fruto del azar que reina sobre un universo aparentemente infinito. Sin embargo, desde que eran una insignificante porción del planeta que les creó desarrollaron sorprendentes cualidades de la naturaleza, tales como una poderosa inteligencia y una profunda capacidad para sentir y guardar las emociones más diversas. Con el tiempo, esas cualidades heredadas del caos les llevaron a querer organizar a su modo aquello que estaba dentro de su alcance. Hombre y mujer se vieron capaces de utilizar a su favor cada elemento conocido, pero también aprendieron a admirar y temer todo lo desconocido. Así, fueron sometiendo primero a los básicos elementos y después a cada uno de los seres que hallaron en la senda de un crecimiento imparable.

Ese crecimiento fue también en sentido propio, siendo mayor en número y fuerza con el transcurso de su historia. Con la ayuda de su ingenio mujer y hombre llegaron a dominar hasta el último rincón y secreto de la Tierra -o así lo creyeron pensar- empeñados en convertirla en un hogar a su medida. Durante miles de años demostraron su habilidad con portentosos inventos técnicos y grandes descubrimientos que traspasaron las fronteras de la más fértil imaginación.

La inteligencia humana creció sin embargo al mismo ritmo que sus ambiciones e intereses, que acabaron desembocando en luchas fratricidas. Los humanos levantaron barreras donde sólo había ríos y mares, establecieron odios cuando existían diferencias, alimentaron colores de banderas sobre arco iris naturales, entonaron himnos de guerra que ocultaban cantos libres, silenciaron cartas de amor con el fervor de la incomprensión, sometieron a sus iguales y utilizaron la diversidad como arma mortal. Así, los que hicieron caminos, los que dieron nombre al día y a la noche, los que inventaron la rueda y las artes, los mismos que dividieron el tiempo acorde a su criterio y consideraron primavera y verano a los principios como otoño e invierno a los finales, los mismos que revolucionaron y contrarrevolucionaron a su antojo… fueron incapaces de gobernarse y entenderse a sí mismos. Pensaron que lo podían todo sin reparar en la brevedad de aquellas primaveras y el tiempo que dura uno de esos inviernos. Crearon conceptos como eterno, inmutable. Otros muchos que evocaban y creaban avaricia, poder, sumisión, esclavitud, orden, burla, miedo, imposición, represión, censura, rivalidad. Los dotaron de consistencia. A la vez que estos, algunos pronunciaban con fuerza letras enlazadas que significaban libertad, amor, igualdad, amistad, principios, optimismo, respeto, entendimiento, diálogo, opinión, pensamiento. Evolución y progreso. Ante tal variedad de ideas con forma decidieron reunirlas en unos libros llamados diccionarios. En ellos se encuentra el término ‘utopía’, que explican como “plan o proyecto ideales que aparecen como irrealizables”.

¿Resulta pues que sí creen las personas en lo irrealizable? Parece también algo interesada esta palabra, que debe transformar su razón de ser.

La historia de la humanidad está compuesta de otras de mayor o menor tamaño. Historias que pueden llamarse así aunque también de otra manera en función de su realismo, de su intencionalidad o de sus formas. Como muestra quedará aquí escrita una cualquiera, que comienza como un cuento con aspiraciones… y que todavía no ha escrito su fin:

Hace tiempo, bastante tiempo, un grupo de chicas y chicos se sentó alrededor de una hoguera, que los protegía del frío que asolaba el mundo que conocían. Esa hoguera era alimentada con letras y palabras.

Uno de ellos, con gran espíritu optimista (que perdía uno de cada dos días) redactó una fría noche el Tratado Multicolor. Un texto revolucionario que pretendía romper barreras y fronteras y acoger dentro de ella a todos los ciudadanos del mundo. Los miembros de un Club secreto que un poeta había creado lo firmaron y acataron, asumiendo a su vez una función que deberían desempeñar para hacer extenderse el Tratado. Un día el fuego se apagó, y el círculo quedó roto para siempre. Por ello, durante mucho tiempo… aquellos papeles se convirtieron en leyenda.

Cuentan que ese chico caminaba y dormía siempre y desde siempre acompañado de un duende, un duende azul de nombre Kelthi. El duende era simpático y atrevido, aunque también con muy buen corazón. Pero cuentan también que sólo podía ser visto por el pequeño Suqua -así es como conocían a su joven portador y a la imaginada República en que vivía-, que lo llevaba y traía en su hombro izquierdo, dándole cama y calor en alguno de sus muchos bolsillos del pantalón.

Entre ellos se narraban historias maravillosas, cuentos ambientados en lejanos parajes que sin embargo recorrían como reales… Los dos tenían grandes secretos, secretos que de ser revelados al mundo lo harían temblar y estremecerse por un largo rato, secretos que aún les quitaban el sueño.

Durante ese camino de ensoñaciones, una tarde el muchacho y su duende se detuvieron al sol del atardecer, para con él comerse una naranja. Bueno, Kelthi prefería las mandarinas. Estando allí sentados y poniendo formas a las nubes apareció un tipo ciertamente curioso que había oído hablar de una República que en otros tiempos alcanzó cierta fama. Y para sorpresa del pequeño suquense le propuso crear una gran alianza republicana, una alianza de ideas. En el mundo de la acción, no solo son necesarias las personas con ganas, también lo son aquellas que dan el empujón positivo y necesario, que animan, escuchan y sobre todo contribuyen a la creación de espacios comunes.

Se lo pensó, vaya si se lo pensó… pero al final él mismo tomó la iniciativa tras descubrir las buenas intenciones que allí se albergaban. Intenciones que ahora intentan transformar realidades.

Parecía haber una condición necesaria para formar aquella unión: recuperar el viejo Tratado, el espíritu revolucionario de duendes, hogueras, poetas, bosques y palabras de amor. Por éso ahora ha quedado grabado para siempre con letra azul, azul como el duende, azul como el cielo, como el sentimiento pacífico, como la tranquilidad de un recuerdo infantil…

 

DECLARACIÓN FUNDACIONAL DE LA REPÚBLICA DE UTOPÍA

 

Preámbulo

 

Considerando que esta unión fue creada en favor de la libertad, la expresión; la defensa de la palabra, la verdad, la justicia, la igualdad, la cooperación, la solidaridad, el respeto universal y la lucha contra todo medio de opresión o desgarro de la condición humana, sin distinción de raza, sexo, condición sexual, ideológica, religiosa o de cualquier otra índole;

Considerando que no es necesario nombrar a la palabra PAZ puesto que no creemos en un contrario que la defina o le dé sentido de existencia;

Considerando que no sólo lo material y terrenal ocupa espacio entre nosotros sino que también lo hacen el mundo de los sueños, los pensamientos, los deseos y las profundidades más ocultas entre reflejos de luz y hastío de sombras;

Considerando que la Naturaleza es la fuente de todo nuestro producto, de la que manan nuestras más inciertas y reales creaciones y que por ello le prometeremos lealtad y protección;

Considerando que la palabra es nuestro principal medio de transmisión de todo aquello que queremos y defendemos, que a ella debemos nuestras mejores consideraciones, que la respetaremos y cuidaremos convirtiéndola en nuestro más fiel aliado y nunca como arma arrojadiza a cualquier sentimiento cercano;

Considerando que el amor y la amistad fundamentan esta unión;

Considerando que esta unión tiene una única ambición (todo lo demás son buenos deseos) que es conquistar todos los rincones del mundo;

Y considerando que todos los aquí presentes entendemos y asumimos todos esos objetivos como propios, con la ilusión y dedicación que siempre caracteriza a quienes saben entrelazar sus manos ante el fuego de la eternidad; y si no, los respetaremos omitiendo nuestra presencia en ella;

 

Declaramos

 

Artículo 1 - Sobre el ser

A imagen exterior: un grupo raro de locos con ganas de hacer cosas diferentes como pensar, razonar y actuar en consecuencia a dichos razonamientos; y conscientes de que dejaremos de ser locos cuando una mayoría cualificada de ésta sociedad nos acepte como somos o creemos que somos, momento en que este pacto dejará de ser necesario puesto que ya no habrá necesidad de luchar por él. A imagen interior: una unión de personas soñadoras y capaces de crear realidades de sus sueños, nubes del humo, y lluvia de esperanza de lágrimas de desesperación; que estamos además dispuestos a unir nuestras manos y no separarlas ante ningún tipo de marea o ataque, puesto que la única ola que nos puede separar es el olvido y ella nos presentamos como inmunes.

Artículo 2 - Sobre el dónde

Nuestra unión no se fundamenta en un espacio definido. Nuestro trabajo es derribar fronteras y no crearlas; abrir camino y no cerrar puertas. Entendiendo ésto, estamos donde pueda llegar a posarse la huella del ser humano, donde un pájaro sea capaz de volar, donde una estrella sea capaz de brillar, donde alguien necesite nuestra ayuda. Donde reine el bien, y donde el bien deba reinar. Donde después ya no haya reinos.

Artículo 3 - Sobre las razones y los porqués

Somos porque necesitamos ser. Existe una magia dentro de nosotros que nos impulsa a llevar adelante proyectos maravillosos, que nos impulsa a volar, a ascender y a descender, a fundir todos nuestros gritos con el viento para que él sea el transmisor de la fuerza que creará un destino de amor para nuestros descendientes sobre la Tierra y sobre el Cielo, sobre el agua, el aire y el fuego. Sobre todas las fuerzas. Sobre toda la fuerza.

Artículo 4 - Sobre el cómo

Nos definimos de acuerdo a lo adoptado en el preámbulo de este texto -que aquí no es relleno-, pero además añadimos nuestro inconformismo y rebeldía, ganas de actuar sin complejos, furia, resistencia, ilusión, fuerza luchadora y energía de ganadores de un objetivo común. Nos reconocemos además no en la búsqueda de un destino final, sino andando un camino que será construido atravesando cada alma errante que encuentre a su paso, clavando en lo más hondo de su ser la flecha de la esperanza.

Nos declaramos personas amistosas y enamoradas. Nos declaramos una gran familia. Nos declaramos la atmósfera que envolverá en un futuro la orografía de la vida y el color.

Artículo 5 - Sobre el quiénes

¡Somos todos y todas! Todos aquellos que queramos participar de lo que aquí se firma, distribuyendo a lo largo y ancho del mundo conocido y de aquellos que vendrán nuestros deseos y peticiones. Todos los que hablamos una lengua porque las hablamos todas gracias a la gran herramienta de traducción: el deseo de entender y descubrir. Aquellos que seamos capaces de hacer de este texto no algo cerrado sino una gran obra colectiva firmada con la sangre de aquellos que lucharon por nosotros y con la tinta de los que firmaremos cada papel transportando poemas de luz y estallidos de pasión.

Artículo 6 - Disposición final

Cualquier persona, con entera libertad, puede unirse a esta Declaración. Cualquier persona, en aplicación de su pensamiento y energía puede proponer su ampliación o modificación para mejorarlo. Cualquier persona, si así lo desea, puede convertirse en firmante del texto, con el mismo valor que tendría haber sido su redactor original.

La presente Declaración persigue ser fundadora de un sentimiento de ensoñación positiva, que desde un sentimiento infantil, o tal vez adulto, o tal vez mágico, acabe convirtiéndose en una República: de ideas, de valores, de luchas, de amistades, de realidades inmortales verticales. Una República que tendrá, a partir de estas ideas, una Constitución redactada por sus ciudadanos, duendes y hadas. Una Constitución en la que creeremos como en ellos y como ellos en nosotros: la Constitución Revolucionaria de la República de Utopía.

Lunes, 14 de abril de 2008.

 


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

1 Comment Add your own

  • 1. Äfrica  |  17 Abril, 2008 at 7:25 pm

    Hola!
    La iniciativa es muy bonita, lo reconozco, y muy atractiva, pero (siempre hay pero que lo jode todo) en estos momentos no podría ocuparme.
    Apenas puedo ocuparme de mi propio yo…

    Os deseo suerte!
    Ojala muchos dejeis aquí palabras de libertad, de amor, de amistad, de paz….
    A mi también me gustaría dejarlas, pero ahora debo hacer otras cosas difíciles…

    Un besito para todo el mundo!

    Äfrica

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