Acabo de leer esta noticia: Las últimas investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro han revelado que las personas que están realmente enamoradas pierden la capacidad de criticar a sus parejas, es decir, se vuelven incapaces de ver sus defectos, lo que viene a confirmar aquel popular refrán que asegura que “el amor es ciego”. Pues vaya, yo pensaba que era pura tontuna y resulta que es química o biología o vaya usted a saber. Química por aquí y por allá. A mí de esa ciencia lo único que me interesa es la atracción irracional que se crea entre dos personas y que te lleva a tirarse a tus brazos con que te digan cualquier cosa. Y digo bien: cualquier cosa: “¡melocotón!” Y allá estás tú comiéndote lo que haga falta, con piel o sin piel, a bocado limpio o con cuchillo y tenedor. Cuando alguien te pregunta tienes que contestar que “hay química”. Pos claro, pensará el otro…
El diccionario de la Real Academia Española define el amor como “un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. Somos insuficientes. Yo añadiría que somos también estúpidos.
El artículo llega a su punto más fuerte diciendo… “Se ha descubierto que existen diferencias entre géneros, de manera que el hombre es más sexual, tiene un apetito sexual más constante, mientras que la mujer es más sensitiva”. Eso me ha encantado, ahora sé por qué soy bisexual. ¿O no tiene que ver? Qué frío hace…
Definitivamente necesitamos una secretaria. O una enfermera. Crees que la ciudadanía entenderá que debemos desestresarnos o pensarán que siempre estamos con lo mismo! La gente normal se estresa y no lo dice. Bueno, yo creo que la gente normal no se estresa.
Esta mañana busqué tu crónica sobre el debate de anoche en alguno de tus miles de espacios hipercambiantes para intentar contestarte y salvo que esté escondida en un lugar perdido no la he visto, me interesaba más que cualquier encuesta, comentario de periódico o de radio; así que me preocupé, porque sé que te apasiona. Al buen muchacho le ha dado el caprichito de desmayarse. Bueno, aceptamos barco. Pero ponte bien, que la Regencia es dura, ya pasé una, todo triste y solo.
Has de dar vida por segunda vez al mejor Tratado de la Historia!
Amigo Joey, me vas a permitir que deje aquí este pequeño comentario que pensaba enviarte por correo-e tras nuestra conversación de anoche. Y es que, éso de consultar con la almohada funciona. Me he levantado pensando (suelo pensar mientras me ducho) que no, que éso de lamentarse de lo difícil que es estudiar una carrera no me cuadra, o al menos no me gusta. No, no quiero poner ejemplos de súpermanes, yo no lo soy aunque me guste decirlo y que me lo digan. No es difícil estudiar una carrera, es muy bonito, es apasionante y divertido. Y más aún compaginarlo con cientos de hobbies.
Es más difícil querer hacerlo y no poder, como le pasa a Ceci. Es más difícil seguir estudiando, cuando ya has terminado y no tienes salida e intentarlo de nuevo. Es mucho más difícil estudiar una maldita oposición, o cinco a la vez, mientras trabajas, a los treinta o a los cuarenta y llegas a casa al borde de un ataque de nervios y has de ponerte a las doce de la noche con libros de letra del país de las letras pequeñas que no ves ni abriéndote los ojos con pinzas de la ropa. Es más jodido que te pregunten… que no aprobaste ya la oposición? Sí, sí la aprobaste, hace cien mil años aprobaste decenas de ellas con buenísima nota, nadie lo sabe, sólo que no alcanzaste puesto. A mi lado tengo compañeros que se dedican a cuidar a su familia enferma y vienen a trabajar de mejor humor que el resto, éso sí es difícil. Y ni siquiera saben si al día siguiente han de venir aquí o a la oficina del paro. Yo estuve hace poco a un tiempo trabajando, estudiando y pensando entretando si mi madre tenía suficiente oxígeno para respirar. No, no soy súpernada, y ésto no es un concurso de a ver quién cuenta la más gorda.
Sólo quiero decirte que… la vida es dura, déjate de chorradas, coge la bici, vete por ahí, dúchate y estudia. O trabaja. O no hagas nada. Pero no te lamentes tanto como lo hago yo. No programes tu vida, ella lo hará por ti, así que nada contra corriente. Estudiar es un placer, eres un privilegiado por poder dedicarte a ello. Hazlo feliz.
No, no soy uno de ellos, los del SEP (Servicio de Espionaje Paterno). O sí? No sé bien quién soy. Descúbrelo tú.
En esta ocasión soy yo quien necesita ayuda del SSACD. Veamos: al tomar una decisión, ¿hay que hacer una escala de prioridades sentimentaloide-razonables? ¿Están unas y otras a la misma altura? ¿Se puede tener miedo a equivocarse? Si se sabe que el error supondría la ausencia de una segunda oportunidad, ¿salir corriendo es una opción? ¿Si no se puede con una cosa, se podrá con dos? ¿Cuenta la fuerza de voluntad? ¿Es necesario creer en uno mismo para conseguir objetivos? ¿Es más importante ganar o haber participado? Lo que opinen los demás ¿es importante, o sólo uno conoce realmente su situación?
Pues sí amigos, hace tiempo creé el SSACD (Servicio Suqua de Atención al Ciudadano Descarriado), aunque era sólo para mi amigo Iesu.
Él me manda un mensaje, o un correo electrónico, o hace vibrar mi móvil, o envía duendes que me tiran piedras a la cabeza (Kelthi las devuelve), o crea riadas, truenos y tempestades; y en ese momento yo sé que él necesita ayuda y allí me presento, para hacer lo que sea por su vida.
No es que yo no la necesite nunca. En realidad a todas horas, pero nunca la pido. Prefiero atender los problemas ajenos, los propios me dan mucha pereza.
Así que, llegado este momento, hago extensivo este servicio al conjunto de la humanidad. Si me necesitas, haz algo: mueve un cuadro, tírame de la silla, haz señales de humo o (léase lo que sigue rápido y sin respirar) crea una brisa que mueva la hierba del prado imaginario en el que ahora mismo estoy tumbado para que las gotas que la noche ha regalado a la mañana mojen este papel en el que escribo y sea… (relaja el ritmo) imposible continuar.
¡Has abierto una agenda! Una agenda que es posible cumplir, aunque a veces no se tengan demasiadas intenciones de hacerlo.
Esta agenda es de dos ciudadanos. En ella escribimos lo que deseamos, lo que pensamos, lo que razonamos, lo que imaginamos y, por supuesto, también lo que nunca haremos.
Aquí están nuestras humildes moradas, pasa sin llamar
Los ciudadanos Iesu y Jorge, o al revés, te escuchan. Si quieres contarnos un secretito sin que nadie se entere, hacer una queja o tal vez una propuesta, puedes hacerlo al oido en la dirección...
Y con nosotros están... ¡Por la República! ¡Por la Revolución de los Duendes y Gaviotas Perdidas!
Ministerio de la Música y los Sueños que Suenan, adjunto a la Naturaleza y Asuntos Felinos (Äfrica) /
Ministerio de la Confusión (Ana la de Narnia) /
Ministerio para la Diplomacia y el Buen Rollo (Lumons)
Y junto a ellos, por aquí han pasado ya...
12,634 ciudadanos desde el 30 de agosto de 2007. (Actualización automática).