Ristos, Jesuses y otras cosas…
¡¡ NO PUEDE SER !! (encuesta para rellenar hueco)
- Y yo me pregunto: ¿qué pasa con la televisión?
- No, no… la pregunta es: ¿qué pasa con la sociedad?
1 comment 21 Mayo, 2008
¡¡ NO PUEDE SER !! (encuesta para rellenar hueco)
- Y yo me pregunto: ¿qué pasa con la televisión?
- No, no… la pregunta es: ¿qué pasa con la sociedad?
1 comment 21 Mayo, 2008
No puedo. Es que no puedo. No soporto ir a la frutería.
Yo no entiendo por qué las madres se empeñan en que la fruta hay que comprarla en esos establecimientos malditos. ¿Realmente es tanta la diferencia de precios entre un centro comercial y la frutería del barrio? A mí es que me da la impresión de que es todo psicológico.
Las fruterías son lugares donde el estrés está a flor de piel.
Primero hay que preguntar que quién da la vez -porque, desde luego, en la frutería de al lado de mi casa eso de los números (¿cómo se llaman esas máquinas?) no se estila-. He de admitir que el descubrimiento de esta pregunta constituyó un gran paso para la humanidad -para mí humanidad, sí-. Porque yo antes preguntaba: “¿quién es la última?” y contestaba un señor de, por lo menos, 120 kilos que él era el último. Y, claro, pues como que no queda bien. La pregunta inversa (”¿quién es el último?”) tenía también consecuencias similares.
Después de saber quién va delante de ti tienes que ser consciente que va a dar igual. Te pongas como te pongas. Y va a dar igual porque, en el último momento, siempre va a llegar Benedicta o Caridad o Pepita -clientas habituales del establecimiento- y se van a colar delante de tus narices. Y ya puedes intentar evitarlo o decir que “vaya morro, señora”, que ellas, y sólo a veces por favor, siempre van a tener más prisa que tú, siempre van a tener más cosas que hacer que tú y siempre, siempre, siempre van estar mejor educadas que tú. Ay, la juventud. Además, hay que tener en cuenta un factor importantísimo -y aquí me desvío un poco del tema-: nunca dejéis pasar por delante de vosotros en la cola a una abuelilla en un supermercado si utiliza la excusa de que “sólo traigo esto” mientras te enseña una triste lata de bonito. Es mentira. Cuando ya te haya adelantado procederá a llamar a su marido que vendrá con un carro lleno a cascoporro. Se han dado casos en los que el marido llevaba dos carros.
Pero sigamos con lo que estábamos. Cuando uno consigue que le atiendan en la frutería tiene que tener muy muy claro la cantidad que quiere de cada cosa (gracias, mamá, por no ponerlo en la nota). ¿Y por qué? Muy sencillo, porque el/la frutero/a tiene unos reflejos -y una experiencia- tremendos y va a proceder del siguiente modo:
Cliente: “me pones patatas”.
Frutero/a: (atención porque esto lo dirá antes de que tu hayas acabado de decir ‘patatas’ y en un tiempo estimado de un microsegundo): “¿cinco kilos?”.
Y, claro, yo supongo que Benedicta estará acostumbrada a ello, pero yo no sé, así a bote pronto, cuánto son cinco kilos de patatas. Pero, a la vez, el/la frutero/a va tan rápido que te ves obligado a decir: “psi…”. Y, mientras, piensas: “joder, a ver cuánto son cinco kilos de patatas”. Pero es que no has acabado de pensar en lo zoquete que eres con las cantidades cuando, el sujeto que atiende, ya te ha preguntado: “¿algo más?”. Y tú dices: “sí, tomates”. Y te dice: “¿tres kilos?”. Y tú (dubitativo): “bueno…”. Pero, acto seguido añade: “aunque tengo de oferta estos para ensalada que están estupendos y son sólo cuatro kilos no-sé-cuántos euros”. “Ah, pues de esos mismos”. Y, mientras te los pone, te das cuentas de que ya puedes ponerte hasta el culo de tomates esta semana porque cuatro kilos son una barbaridad.
- “¿Algo más?”
- “Sí, puerros.”
- “¿Un manojito?”
- (Esto lo tienes claro) “Sí.”
- “¿Te quito un poco de lo verde?”
A tomar por culo.
Y yo qué sé. En ese momento se te aparece la cara de tu madre. Tanto si vas con lo verde de los puerros como si no, lo vas a haber hecho mal. Así que dices: “vale, sí, quítamelo”. Y entonces, una señora bajita con aire de superioridad y chaqueta de entretiempo así como de ante marrón te dirá: “No, hombre, no. Que eso luego le da más sustancia al caldo”. Miras al frutero, ves que ya te lo ha quitado y decides callarte.
El resto de la compra transcurre con relativa normalidad. Eso sí, cuando coges las bolsas y ves que casi no puedes con ellas es cuando realmente te das cuenta de que eres un verdadero cenutrio. Y el frutero, un listo.
Sabe Dios que a mí esto no me vuelve a pasar.
Yo no vuelvo a una frutería.
18 comments 18 Mayo, 2008
Perdiendo el tiempo en internet -mi hobby por excelencia- me he topado con una curiosa ‘lista de los lectores’ del diario 20minutos.es: ¿Qué nación/territorio merece la independencia de inmediato? En un principio no es algo que llame mucho (o sobremanera, que diría Jorge ;)) la atención pero, como uno es curioso por naturaleza, decide olisquear. Y olisqueando, olisqueando se topa con algo llamado Tribu Tajua.
Uno piensa que será algún pueblo machacado por un dictador tirano del África Subsahariana pero, cuando llega a los comentarios, encuentra una sorpresa: “La Tribu Tajua es una micronación hermanada con la ciudad Tahoua, de Niger. Tiene bandera, himno, ha organizado 6 Olimpiadas entre 1985 y 1992 y compuesto 62 canciones acerca de su historia y folclore. Se ha registrado un libro titulado “La Tribu Tajua” en el Registro de la propiedad intelectual de la Comunidad de Madrid. [...] Reclama el reconocimiento diplomático para todas las micronaciones (ver micronación en wikipedia), no reclama territorio alguno”.
Haciendo caso de las instrucciones -uno, que es obediente- surfeo hasta la Wikipedia y me encuentro con que: “Una micronación – también llamada cibernación, país de fantasía, o proyecto de nuevo país – es una entidad que tiene apariencia de nación o estado independiente, pero que en realidad su actividad suele ser reducida meramente a Internet, o no va más allá de las mentes de sus creadores“.
Y me voy a la cama preguntándome si realmente no habré empezado a formar parte de una micronación…
12 comments 14 Mayo, 2008
Hoy es el día de mi tierra, el día de Madrid. ¡Ah sí!, que los madrileños existimos. En ocasiones, cuando salgo de mi ciudad -y lo hago mucho- y viajo a otras provincias me da la sensación de que todos los españoles tienen derecho a sentirse orgullosos de su tierra, menos nosotros. ¿Por qué? De entrada, porque si estamos orgullosos y queremos o sentimos el lugar en que hemos nacido, como hacen todos; no se nos representa como ciudadanos con cariño a su región, no, nosotros somos centralistas.
Como estoy cansado (dicho sin ningún respeto, porque no puedo respetar a quien me insulta) de tanta estupidez, voy a explicar un par de cosas a los que tanto odian lo que somos. La primera es que Madrid, esa tierra soberbia, chulesca, autoritaria y con ánimos y actitudes centralistas está formada por más de seis millones de habitantes. ¡Seis! Es la tercera Comunidad con mayor población del país -por detrás de Andalucía y Cataluña- y sin embargo una de las más pequeñas territorialmente.
Y la pregunta… ¿de dónde salen seis millones de personas en un espacio tan pequeño? En la década de los 50 del pasado siglo Madrid tenía una población de en torno a un millón y medio de habitantes, y en 1981 casi alcanzaba los 4.800.000 tras el ‘boom’ migratorio de otras regiones, en menos de treinta años. Tras esa primera explosión migratoria la Comunidad ha seguido aumentando, con una segunda década alcista en los 90 apoyada por el nuevo flujo migratorio, en este caso exterior. Así configuramos la Comunidad de los seis millones de personas actuales.
Traducción: en Madrid, lo que menos hay, son madrileños.
Cuando salgo por las mañanas de casa lo primero que me encuentro en el portal es a la limpiadora, a la que recibo dando saltitos para no pisotear su trabajo. Es rumana. Seguidamente saludo al portero de la urbanización que está barriendo el patio. Es un hombre mayor muy simpático, creo que de Ávila o Segovia, aunque no estoy seguro, al que en ocasiones sustituye un chico peruano. A veces me encuentro de camino con una mujer que viene a ayudarnos con las tareas domésticas, porque estamos todo el día fuera trabajando o estudiando de la mañana a la noche y ninguno podemos hacernos cargo. Es sevillana. Antes venía otra mujer, extremeña, pero se marchó por problemas de salud. También me gusta encontrarme con una vecina catalana, muy del Barça, que suele estar regañando a Miquel, su hijo pequeño (es un trasto, la verdad). Las tardes de verano se junta con dos vecinos del Real Madrid, que van con sus hijos al parque que hay bajo mi ventana, para discutir acaloradamente de ‘galácticos’ y ‘fantásticos’.
Los días que me toca coger el Metro, con un libro y el mp3 de compañía, me siento en la mismísima torre de Babel. Los que hablan castellano lo hacen con acentos de lo más variado, desde Andalucía, hasta Aragón pasando por el País Vasco y terminando en Canarias; cuando no es puertorriqueño, ecuatoriano, cubano o mexicano. Pero también se habla polaco, rumano, ruso, marroquí, francés, inglés y lenguas y dialectos que sería incapaz de reconocer. Benetton podría hacer un anuncio diario en cualquier línea del suburbano de Madrid, con su colorido y su variedad.
Cuando trabajaba, mi encargada era de Perú, y tenía compañeros de Leganés, de Alcorcón… y de Budapest. Había un técnico de Argentina, que no paraba de hablar de su Buenos Aires querido. En clase hice un buen amigo colombiano, y otro de Etiopia.
Cuando llegan los puentes, como este del dos de mayo, la gente está contentísima: “¡¡me voy a mi tierra!!”, dicen. Su tierra. Y las carreteras se colapsan después de que te hayan explicado que en su pueblo van a hacer una romería en el monte y unas rosquillas que están para rechupetearse los dedos. Algunos, más mayores, te hablan con lágrimas en los ojos de como correteaban por su aldea de Ciudad Real antes de tener que coger la maleta para buscarse un futuro. Todas las A, la uno, la dos, la tres y así hasta la seis se convierten en caravanas del recuerdo: reminiscencias de una emigración que existió y que añora todavía hacer el camino inverso, repitiéndolo en cada ocasión. Y Madrid vuelve a tener sus dos millones de habitantes.
Y por la noche llegan mis padres a casa, un cordobés y una lucense, me saludan, ponemos las noticias… y aparece un ignorante (en el estricto sentido de la palabra) diciendo “esto es responsabilidad de los centralistas de Madrid”. ¿Quién, yo? Centralista tú, nacionalista que quiere que sólo se hable de tu tierra y que el Congreso que representa a 45 millones de personas legisle solo para ti con tu minoría de imposición, bloqueo y amenaza. Centralista tú, no yo. Habría que ver si es más centralista algún diputado de mi circunscripción o uno de Badajoz.
Me siento orgulloso, orgullosísimo de haber nacido y crecido en una tierra que ha abierto las puertas a millones de personas del mundo para convertirse en su lugar de vivienda y trabajo, que ha vendido sus tradiciones para adoptar aquellas que vienen de fuera. El Madrid de sus casas regionales donde cada cual representa sus añoranzas, el Madrid donde en San Isidro se escuchan chotis, sevillanas, jotas y muiñeiras. El Madrid en que dos chicos van de la mano, el Madrid que respeta al diferente, el Madrid que ha conseguido ser lo que es sin estridencias ni sentimientos nacionalistas. El Madrid de la tienda tradicional y castiza, el de los chinos vendiendo tallarines en las esquinas de Gran Vía un viernes noche, y el de la tienda árabe. El Madrid donde de hecho no existe un sentimiento madrileño porque ser de aquí significa ser ciudadano del mundo. El Madrid que también tiene sus acentos: si tú puedes decir ‘asúcar’… ¿por qué yo no puedo decir ‘ej que’, y te ríes de mí? Me siento muy orgulloso de ser madrileño y de todo lo que ello representa. ¿Queréis la capitalidad? Lleváosla; y aguantad vosotros las manifestaciones de todo el Estado, los cortes de calles cuando viene un señor muy importante que a mí ni me va ni me viene, los controles policiales insoportables, las amenazas especiales y los insultos constantes. Aguantad vosotros a la marea de apolillados y casposos que tenemos aquí. Aguantad vosotros que os coloquen candidatos paracaidistas porque algunos entienden que Madrid no es una tierra con identidad, ciudadanos y problemas, sino un pequeño corral para el juego de los partidos, de unos y otros. Aguantad vosotros que vuestro alcalde y vuestra Presidenta pasen de su gente, a la que ya no representan, porque sólo pretenden utilizar su posición para saltar a la política nacional. Llevaos también a vuestra tierra a todos los que salieron de ella buscando un futuro, o decidle a vuestros gobiernos que hagan algo para que aún hoy en el año 2008 sigan huyendo: sí, en mi otra tierra, a la que más quiero, la gallega, los jóvenes no se quedan, siguen escapando del abandono miserable de sus instituciones.
Sí, me siento orgulloso de ser de Madrid. Qué pasa, ¿no puedo? Tú puedes decir Viva Galiza Ceibe o Visca Catalunya Lliure y ¿yo no puedo decir Viva Madrid? Pues sí, viva, sin estereotipos ni topicazos rancios. Viva con sus ventajas y sus inconvenientes. Con sus alegrías y sus desgracias. Con su pueblo solidario, humano y abierto que debería destacar por encima de la casta y la caspa que lo gobierna y quiere gobernar. Y con la mejor de sus cualidades, que es precisamente la humildad. Humildad reflejada en esa frase que da la bienvenida a mi municipio y que pronunció Iker Casillas en respuesta a un periodista: “yo no soy galáctico, soy de Móstoles”.
Y viva no como algo que imponer, sino como una parte más de un conjunto de pueblos integrados desde la diversidad. Una parte más que puede ser sensible a un pensamiento, a una nostalgia o a mi memoria personal. Nación, patria: todo eso es un sentimiento. Yo siento Madrid. ¿Puedo? La siento desde el respeto y cariño a todos los demás territorios del mundo, a los que extiendo mi mano. Ciudadano soy de Madrid, como dice mi DNI, pero ciudadano soy del mundo, porque ni tú ni yo somos mejores, ni tu bandera más bonita ni ninguna lengua peor. Las fronteras, ridículas barreras de incomprensión e intolerancia, son un objetivo a derribar, como hicieron esos seis millones de personas venidas desde el último rincón y con las que me encanta convivir. Para respetarnos debemos entendernos: ¿entiendes ahora Madrid? Si entiendes Madrid entenderás mejor el mundo en que vives: variado, plural, con necesidad de respetar al diferente y con sentimientos patrióticos y grandes orgullos internos; pero también con un objetivo mayor mucho mejor y común a todos: las personas. Los nacionalismos -todos- no las respetan, colocando como hacen los palos de los estandartes por encima de las cabezas. Es curioso que pidan respeto y gloria para sí, sin respetar las demás sensibilidades, y en definitiva a las demás personas.
Porque sí, en Madrid, además de políticos de alcurnia y lejanía, aviones, desfiles e historias adulteradas por el interés… hay personas. Y sentimientos que también pueden necesitar respeto, porque también forman parte de una diversidad plural que engrandece España y hace de este planeta un mundo apasionante por descubrir, y que descubrirán los que levanten la cabeza de sus prepotentes ombligos, los de aquí y de allí.
4 comments 2 Mayo, 2008
Camilo Mejía fue a combatir a Irak. Volvió, con un permiso, a su casa en Florida. Y decidió desertar. Se entregó al ejército estadounidense a mediados de marzo del 2004, al tiempo que demandó ser considerado “objetor de conciencia”. Fue enjuiciado, encarcelado y liberado antes de cumplir un año de prisión. Se ha convertido en una de las principales voces contra la guerra de Irak.
“RECUPERAR MI HUMANIDAD”. Carta del Sargento Camilo Mejía. Militar del ejército USA condenado a prisión por no querer participar en la guerra de Iraq. “Fui enviado a Irak en abril de 2003 y en octubre regresé a Estados Unidos con licencia por dos semanas. Retornar a casa me dio la oportunidad de poner mis pensamientos en orden y escuchar lo que mi conciencia me decía. La gente me preguntaba por mis experiencias de la guerra y al responder volvía a vivir todos los horrores: los tiroteos, las emboscadas, la vez que vi cómo arrastraban por los hombros a un joven iraquí sobre un charco de su propia sangre o cuando el fuego de nuestras ametralladoras le arrancó la cabeza a un inocente. La vez que presencié el derrumbe emocional de un soldado porque había matado a un niño, o cuando un anciano cayó de rodillas y gritaba levantando los brazos al cielo, como preguntando a Dios por qué nos habíamos llevado el cuerpo sin vida de su hijo. Pensé en el sufrimiento de un pueblo cuya patria estaba en ruinas y encima era sometido a nuevas humillaciones por los allanamientos, las patrullas y los toques de queda de un ejército de ocupación. Y caí en cuenta de que ninguna de las razones que nos dieron para estar en Irak era cierta. No había armas de destrucción masiva. No había vínculo entre Saddam Hussein y Al Qaeda. No ayudábamos al pueblo iraquí y ese pueblo no nos quiere tener allá. No prevenimos el terrorismo ni hacemos más seguro a nuestro país. No pude encontrar una sola razón para haber estado allá, disparando contra personas y siendo blanco de disparos. Venir a casa me dio claridad para ver la línea entre el deber militar y la obligación moral. Me di cuenta de que formaba parte de una guerra que me parecía inmoral y criminal, una guerra de agresión, una guerra de dominación imperial. Me di cuenta de que actuar según mis principios resultaba incompatible con mi función en el ejército, y concluí que no podía volver a Irak. Al deponer mi arma escogí reafirmarme como ser humano. No he desertado del ejército ni he sido desleal a los hombres y mujeres del ejército. No he sido desleal a una patria. Solamente he sido leal a mis principios. Cuando me entregué, con todos mis temores y dudas, no lo hice únicamente por mí. Lo hice por el pueblo de Irak, incluso por los iraquíes que me dispararon: ellos sólo estaban del otro lado de un campo de batalla en el que la guerra misma es el único enemigo. Lo hice por los niños de Irak, que son víctimas de las minas y del uranio empobrecido*. Lo hice por los millares de civiles desconocidos que han muerto en la guerra. El tiempo que dure en prisión es un precio pequeño comparado con el que iraquíes y estadounidenses han pagado con su vida. Un precio pequeño comparado con el que la humanidad ha pagado por la guerra. Muchos me han llamado cobarde, otros me dicen héroe. Creo que se me puede encontrar en algún punto medio. A quienes me han dicho héroe les digo que no creo en los héroes, pero sí creo que personas ordinarias pueden hacer cosas extraordinarias. A quienes me llaman cobarde les digo que se equivocan y que, sin saberlo, también tienen razón. Se equivocan en creer que dejé la guerra por miedo de que me mataran. Reconozco que había miedo, pero también estaba el temor de matar inocentes, de colocarme en posición de tener que matar para sobrevivir, de perder mi alma en el proceso de salvar mi cuerpo, de perderme para mi hija, para la gente que me ama, para el hombre que antes fui, el hombre que quiero ser. Tenía miedo de despertar una mañana y darme cuenta de que mi humanidad me había abandonado. Digo sin ningún orgullo que desempeñé mi cometido como soldado. Mandé un batallón de infantería en combate y nunca dejamos de cumplir nuestra misión. Pero quienes me llaman cobarde, sin saberlo, también tienen razón. Fui cobarde no por dejar la guerra, sino por haber sido parte de ella en un principio. Oponerme a la guerra y resistirla era mi deber moral, un deber que me llamaba a realizar una acción basada en principios. En vez de mi deber moral como ser humano opté por cumplir mi deber de soldado. Todo porque tuve miedo. Estaba aterrado: no quería enfrentar al gobierno y al ejército, temía el castigo y la humillación. Fui a la guerra porque en ese momento era un cobarde, y por eso pido perdón a mis soldados, por no ser líder en lo que debí serlo. También pido perdón al pueblo iraquí. A él le digo que lamento los toques de queda, los allanamientos, las matanzas. Ojalá encuentren en sus corazones ese perdón para mí. Una de las razones por las que no me opuse a la guerra en un principio fue porque tenía miedo de perder mi libertad. Hoy, sentado tras barrotes, me doy cuenta de que existen distintos tipos de libertad, y que pese a mi confinamiento sigo libre en muchas formas importantes. ¿De qué sirve la libertad si tenemos miedo de seguir los dictados de nuestra conciencia? ¿De qué sirve si no somos capaces de vivir con nuestros actos? Estoy confinado a una prisión, pero me siento más conectado que nunca con toda la humanidad. Detrás de estos barrotes soy un hombre libre porque escuché a un poder superior, la voz de mi conciencia. Mientras estaba confinado en aislamiento total, me encontré un poema de un hombre que rechazó y se resistió al gobierno de la Alemania nazi. Por ello fue ejecutado. Se llamaba Alfred Hanshofer y escribió este poema mientras aguardaba la ejecución. Culpa La carga de mi culpa ante la ley es ligera sobre mis hombros; conspirar era mi deber para con el pueblo: de no ser así habría sido un criminal. Soy culpable, pero no en la forma que creen. Debí haber cumplido mi deber antes, hice mal; debí llamar al mal por su nombre, vacilé demasiado tiempo en condenarlo. Ahora me acuso con el corazón: he traicionado mi conciencia demasiado tiempo, me engañé a mí mismo y a mi prójimo. Desde el principio supe el camino que seguía el mal”.
fuente original acontratiempo.net
1 comment 19 Abril, 2008
Ojalá fuera más sencillo entendernos!
A veces sí es posible.
El Tribunal de las Aguas es un Tribunal consuetudinario con más de mil años de antigüedad y de existencia ininterrumpida.
Parle vosté, calle vosté… Con ese escueto guión, se da la palabra a cada uno de los argumentos de quienes intervienen en su propia defensa. Ningún escrito, ninguna firma. Sólo la fuerza de la palabra, simple, clara y llanamente.
Sus acuerdos, resoluciones o sentencias tienen plena vigencia y autoridad legal, inapelables y no cuestionados por nadie, aceptados por todos. Y lo principal, la credibilidad moral que se logra sólo a través del respeto y el interés por cada opinión.
A día de hoy sobrevive y es por algo. Un buen ejemplo. Tomemos nota y aprendamos.
2 comments 16 Abril, 2008
Zapatero aprobará por decreto un trasvase del Ebro a Barcelona mientras se lo niega a Valencia

68 comments 14 Abril, 2008
hoy mujer/amor y sexo/14/04/2008
EFE
Una forma de hablar, oír, pensar y representar el universo por parte del animal simbólico que es el ser humano desaparece para siempre cada quince días: ése es el ritmo de extinción de las más de 6.700 lenguas que existen en el mundo.
2 comments 14 Abril, 2008
El blog ‘86400′ (que se llama así porque son los segundos que tiene un día) ha atraído mi atención con un artículo en que se propone un nuevo reparto de tiempo: semanas de seis días, con días de 28 horas.
Si quieres saber por qué, puedes leerlo aquí.
Add comment 9 Abril, 2008
El Diario ‘La voz de Galicia ha puesto en marcha una iniciativa para encontrar la “mejor definición de Galicia”. Supongo que será dificil encontrar una, porque… DEPENDE de muchas cosas, ¿no?
Para votar, entra aquí.
1 comment 7 Abril, 2008
Fíjate, ¡si además de usar pistolas por la espalda, las ratas cobardes saben escribir! Pues sí. Dicen los terroristas asesinos en un comunicado enviado hoy a Gara y dirigiéndose a los militantes del PSOE: “¿No creerán que ETA se va a quedar de brazos cruzados mientras ve cómo se tortura, se detiene, se condena de por vida o se ilegalizan partidos con total impunidad?”
¿Qué esperabas? He dicho que saben escribir, no que sean capaces de crear un pensamiento ordenado, o expresar unas ideas y defenderlas con la palabra. Más allá de la amenaza, se pierden. De hecho, lo que acabas de leer es comparable con la típica actitud de los chulitos del bar o del cole, que usan aquella manida expresión de “a la salida te espero” cuando se les bloquea una neurona contra la pared del cerebro. Lo mismo, pero en finolis.
En fin, no voy a perder ni un sólo minuto en responder, me da pereza discutir con quien no tiene la más mínima capacidad intelectual. Es demasiado fácil, y yo desde luego si que no quiero ser abusón. Pero que quede claro que aquí os espero, sentado en mi silla… ¡valientes!
Y ahora, a otra cosa.
Ciudadano Jorge… Barraza Fernández. Móstoles (Madrid).
4 comments 1 Abril, 2008
Primera actuación:
Segunda actuación:
Hubo humoristas, cantantes, bailaores, magos, gente de variados frikismos y hasta perros que hablaban. Pero por fin… ¡por fin! gana un concurso de televisión en España votado por la audiencia alguien original, creativo y con ¡VERDADERO TALENTO!
¡¡GRACIAS ESPAÑA!! Existe la esperanza para un mundo normal.
Y enhorabuena a estos dos chicos, me ha parecido divertidísimo. (Y el chiki-chiki a Eurovisión… tiene cojones…).
2 comments 30 Marzo, 2008
No, no es una broma el titular. En efecto, fue esta la frase pronunciada por el escritor, presentador de televisión o vaya usted a saber qué Fernando Sánchez Dragó. La pregunta es… ¿lleva razón?
Yo sí me siento orgulloso de ser español (me sentiría igual de orgulloso de ser de cualquier parte del mundo), pero tal vez alguna de estas críticas tenga sentido… ¿no? (Y mira que me molesta coincidir con este tipo).
2 comments 28 Marzo, 2008
De una agenda a un diario, el de Patricia en Antena 3. Me ha pasado mi hermana este vídeo, y quería compartir mi incredulidad con todos vosotros. ¿Realmente pensáis que las historias que se muestran en este tipo de programas de “confesiones personales” son reales?
Pues si lo son, la última chica es mala con ganas (o superficial). ¡Que triunfe el amor!
1 comment 28 Marzo, 2008
Ayer me sobrecogió ver en la tele la cogida del diestro Julio Aparicio en La Monumental de Las Ventas, de Madrid. Cómo se lo llevaban herido, chorreando sangre tras el burladero ante la mirada expectante del público. Fue intervenido quirúrgicamente y espero, deseo, que se encuentre mejor. Con todos mis respetos, siempre pienso… éso no ocurriría si no se metiera en ese fregao. Hay tantas cosas que no podemos evitar en la vida que, al menos las que estén en nuestra mano, luchemos por que no existan.
Desearía que pudiéramos opinar los ciudadanos para ver si queremos o no queremos mantener esta mal llamada fiesta nacional (y que lo es solamente de un grupo minoritario). Yo defiendo que no haya ningún caso de maltrato sobre la faz de la tierra, ni físico ni psicológico, ni humano -por supuesto-, ni medioambiental ni de de ningún tipo, ni tampoco ninguna actividad que suponga maltrato, vejación o muerte gratuita a cualquier animalito o animalote que nos rodea. Tiene esta fiesta un halo cultural que parece protegerla de cualquier crítica y darle un cobijo legal que resulta insostenible para la razón. Es curiosísimo ver o escuchar cómo personalidades de la cultura se muestran favorables, como asunto excepcional. Me viene siempre a la mente el caso de mi admirado Fernando Sabater, si no me equivoco. Yo siempre digo que es la prueba irrefutable de que la filosofía no sirve para nada, jaja. El ser humano sabe hacer cábalas para demostrar que es cierto o lícito todo aquéllo que quiere defender.
Un rato antes estuve viendo una peli de romanos de las de Semana Santa entornando los ojos porque no soporto a los tigres o leones embravecidos -como dije más abajo- ni a gladiadores batiéndose en duelo, pero era muy buena la película. Realmente pensé… qué nos separa de ellos, apenas nada. Estamos en 2008, nos comunicamos por Internet y un hombre se juega la vida ante un toro casi igual que en un Circo Romano.
Dicen que la historia de la flosofía son notas a pie de página a la obra de Platón. Apenas un suspiro de algo más de dos mil años! Nos queda una eternidad finita para mejorar el mundo.
Ciudadano Iesu
Add comment 24 Marzo, 2008
Estoy dándole vueltas a la frase de ayer del PNV (Íñigo Urkullu)… “¡ETA, nos estorbáis!”
Creo que es maquiavélica, como todo lo que hacen o dicen, unos y otros. ¿Estorba? ¿Estorba mucho o poco? ¿Estorba ahora o antes? ¿O a ratos? ¿Estorba a quién, por qué? ¿Porque interfiere en los proyectos del PNV?
Ibarretxe puntualiza “ETA sobra, estorba y, además, mata”.
Vaya, además mata, se dan cuenta y todo!
Ciudadano Iesu
3 comments 23 Marzo, 2008
Los Telediarios de TVE llevan todo el día recordando -en sus resúmenes retrospectivos- la época en que Semana Santa era una semana casi sin tele, tres o cuatro días de un blanco y negro negrísimo y unos presentadores entristecidos que anunciaban interminables maratones de espiritualidad hasta que el domingo o a veces el sábado a las 12 de la noche de pronto el planeta volvía a la normalidad al escuchar las notas de alguna tímida canción en el programa estelar nocturno, con la voz bajita por si acaso y mirando de reojo.
Puede que sea una barbaridad lo que voy a decir -últimamente me siento proclive a soltar barbaridades y me reprimo, no es bueno reprimirse, salen granos- pero es que… salvando las distancias democráticas, no me parace que haya cambiado tanto la cosa. Están una semana ya todos los canales con las dichosas películas de romanos, menos mal que me las he perdido este año por estar en Fallas porque me dan un miedo atroz los leones. Los documentales sobre la Sábana Santa y similares cada vez son más extensos, científicos y soporíferos. Y las procesiones… que no se moleste nadie, por favor -yo soy el primer amante de las tradiciones- pero convertir las procesiones en espectáculo o escaparate de famosos no me parece lo más adecuado, deben vivirse, para quien las sienta, de una manera sencilla e íntima. Nos trasladan minuto a minuto los espacios informativos cada movimiento de los pasos y sus entresijos ocupan el lugar que ha dejado vacante la prensa rosa.
Como decía un comentarista en un blog amigo que estuve leyendo hoy, tal vez las fiestas en general tienden a uniformizarse en torno a dos alternativas: o te largas o te emborrachas. El caso es que hay que estar al tanto, porque pasan cosas muy raras cuando el mundo se despista. Y el hombre de hoy no puede estar en las nubes como yo. Suárez esperó con paciencia un Viernes Santo para legalizar al Partido Comunista. No pasó nada por dos razones, una porque era su obligación. Y otra porque la tele cumplió su función de atontamiento a la perfección. Lo que me preocupa -y soy un fan de la tele- es pensar que nos tienen igual de atontados.
No, no es ése mi cantar. Me quedo con mi Semana Santa Marinera (estoy yo de un autonomista algo pesado, más que pesado, porque me pinchan, eh!) que es más tranquila, al ladito del mar y no sale en la tele ni en ningún sitio. Me quedo sobre todo con las meriendas bajo los pinos mientras rememoro con mis ‘pequeñajos’ el lugar secreto donde se ocultan enterradas las piedras con nuestros nombres -la fuerza nos acompaña-, la escalada al Panquemao en La Cañada, mis filmaciones de los mejores momentos de las caídas y resbalones de mi familia por la peligrosísima cuesta, los huevos de mona estampados en la frente (lo mejor), el chocolate caliente y puestos a empinar, empinar el cachirulo, cachirulo sí, por si algún paisano cutre me corrige no me he olvidado la tx, porque es sin tx, y tampoco me apetece decir milotxa, y mucho menos cometa, yo digo cachirulo, como mi padre, como mi madre, como mi abuelo, como mi abuela, como mis hermanas, como mis primos, como mis amigos y como todo el mundo que sabe lo que es un cachirulo.
Que lo empinéis bien, éso y muchas cosas más.
(Qué me ha pasado, Joey! Tú has visto la luz y yo estoy peleón, echo de menos a mi amiguito con sus petardos y a mis amiguitas y… ya me callo, quiero un Malibú)
Ciudadano Iesu
2 comments 21 Marzo, 2008
Hace unos días, coincidiendo con la finalización del programa de Telecinco ‘Aquí hay Tomate’, mi compañero Jesús hizo una reflexión sobre la telebasura.
Hoy hemos podido saber a través del diario electrónico 24siete que también Cuatro ha optado por poner punto final a uno de sus buques insignia, Channel nº4, que permanecía en antena desde que el canal arrancó sus emisiones con la concucción de Ana García Siñeriz y el popular Boris Izaguirre (el mismo que se bajaba los pantalones en Crónicas Marcianas y que compartía tiempo con peculiares personajes poco sospechosos de educativos).
También Telecinco ha cesado las emisiones de otro cásico: ‘Caiga quien Caiga’, famoso por poner en aprietos a más de uno.
En la entrada de Jesús he dejado mi opinión, ampliando el debate a dos asuntos que a mí me parecen fundamentales. Por si no queréis desplazaros hasta allí, podéis pulsar en “leer el resto de esta entrada”.
1 comment 7 Febrero, 2008
Jumbo | Fotografía ~ Regalo de Ceci
Al abrigo mútuo vivimos todos
(proverbio irlandés)
Ciudadano Iesu
2 comments 2 Febrero, 2008
Los fruitis.
¡Eran mis dibujos favoritos! Multicolores
Ciudadano Jorge.
2 comments 31 Enero, 2008