Grandeza y miseria del hombre

24 ago

Uno de los trabajos (composiciones, los llamaba) que me pidió -siendo yo adolescente- mi primer profesor de filosofía y que me fascinaba elaborar llevaba ese conocido título: Grandeza y miseria del hombre. Desde ese momento, siempre que surge en mí, por los hechos o las reflexiones, la inquietud que genera el peculiar comportamiento de la naturaleza humana, revivo aquellos días, aquellos en que intentaba (como ahora) atrapar y comprender un mundo raro e inaprehensible.

Hoy llaman noches tropicales a lo que siempre ha sido calor estival. En verano, por la noche, cuando todos parecen haberse dormido me gusta tumbarme al lado de la piscina, sentir el fresquito de la tierra en mi espalda y mirar las estrellas mucho rato. O escudriñar por la oscuridad de la playa si estoy cerca del mar, guiándome sólo por el murmullo de las olas, que entonces parece inmenso, infinito. Como si una de ellas te fuera a envolver y pudiera llevarte a un lugar remoto, un lugar feliz.

En esos ratos el mundo, ese mundo raro e inaprehenmsible se detiene; o al menos yo le ordeno detenerse en mi mente, por sobrevivir sin sufrir demasiado. No hay noticias, porque deseas que no las haya. Sólo algunas se cuelan inmiseriocordemente y traspasan el umbral protector que has creado para olvidar las cosas, las buenas y las menos buenas, pero siguen estando ahí. Noticias, hechos, cosas que pasan mientras estás tumbado en la hierba, como la relatada en el post anterior o como la que ahora dejo aquí enlazada.

Me pregunto cómo vamos a cambiar el mundo si la propia naturaleza humana parece impedirlo. Cómo vamos a defender nuestros derechos ciudadanos frente al acoso de los poderes fácticos si apenas sabemos comportarnos, apenas sabemos vivir. La miseria a la que puede llegar el hombre es tan acojonante, tan despiadada, que deja en la más absoluta oscuridad cualquier intento de iluminarla con su supuesta grandeza.

Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba. Aunque ya nada pueda devolverme las horas de esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos, pues siempre, la belleza subsiste en el recuerdo.

El niño hallado en el vertedero de Dos Aguas murió de un golpe

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5 comentarios to “Grandeza y miseria del hombre”

  1. Asistente Virtual 24 agosto, 2012 at 1:06 pm #

    Bitacoras.com

  2. Mónica Frau 24 agosto, 2012 at 2:27 pm #

    No sé si estamos en condiciones de cambiar el mundo, así, como si se tratara de una gran revolución. Creo que nuestras aspiraciones deberán ser mucho más modestas -o al menos más graduales y menos contundentes- si de veras queremos no perder las esperanzas. Gran parte de los hechos que nos sacuden por la impiedad y el espanto resultan ser consecuencias directas de la falta de educación y condiciones dignas de vida. si esa madre no hubiera tenido que alejarse para conseguir trabajo lejos de su hijo…si esas abusadoras hubiesen tenido a su vez (me atrevo a darlo por hecho) una infancia feliz y sin abusos, otro hubiese sido el destino de ese pobre niño.

    Nuestras sociedades suelen mensurarse según diversos índices que -supuestamente- determinan la calidad de vida de la gente: producto bruto, inflación, desempleo, etc etc y sobre ellos -en teoría al menos- se actúa. Pero ¿cómo medir los aspectos anímicos, las esperanzas, la falta de sueños, las frustraciones, los abusos recibidos, los miedos, los complejos, la violencia latente, la falta de compromiso, el desinterés social? se trata de aspectos que no resultan mensurables a nivel de estadística y entonces los dejamos de lado, circunscritos al ámbito familiar…hasta que estallan y entonces sí, surgen nuevos índices que le otorgan identidad a los problemas: índice delictivos, abandono escolar, embarazos no deseados, etc etc. En ese punto, las medidas a las que podríamos aspirar son meros paliativos, porque las circunstancias que dieron origen a esas crisis ya actuaron. Falta entonces considerar como sociedad esos aspectos determinantes en la vida de las personas que a la larga resultan ser destructivas para la convivencia de todos. Falta actuar con criterio solidario y previsor a largo plazo -como también a distancia, ya que los hechos que ocurren en otros países también después llegarán a afectarnos, no podemos mirar para otro lado como si fuésemos ajenos-.

    Si construimos sociedades más justas y solidarias, creo que avanzaremos sustancialmente hacia esas metas que soñamos. No podemos dejar que los gobiernos se desentiendan de su papel determinante como constructores de solidaridad y equidad y se limiten a un papel policial y represor posterior, cuando las desigualdades se manifiestan con violencia y criminalidad (tampoco caer en el extremo demagógico que se está viendo por aquí, en el que los derechos de los victimarios se elevan a privilegios anteponiéndose al justo derecho de las víctimas!).
    Lamentablemente, Jesús, creo que estamos en un momento de baja dentro del flujo de legitimas aspiraciones de superación humana. La crisis económica, las potencialidades alcanzadas por los extremistas xenófogos de distinto origen, la banalización de la educación, la individualidad manifiesta, han hecho, entre otras cosas, que perdamos el entusiasmo y la esperanza puestas en algún objetivo colectivo de gran escala, y simplemente nos resignemos a bajar los brazos y esperar mejores oportunidades para salir del ombliguismo consumista, insensible y competitivo en el que estamos.

    A no decaer…obviamente no somos los únicos que sentimos que el camino es otro y resulta imperioso construirlo…ya llegará el momento en que sabremos cómo sumar fuerzas para materializarlo.

    Un abrazo fuerte (que no nos gane el desánimo!)

  3. Mónica Frau 24 agosto, 2012 at 2:28 pm #

    …por ahí se me fue un xenófoGos que no vi! jajaja…quise poner xenófobos , obvio

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  1. Bitacoras.com - 24 agosto, 2012

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Uno de los trabajos (composiciones, los llamaba) que me pidió -siendo yo adolescente- mi primer profesor de filosofía y que me fascinaba elaborar llevaba ese conocido título: Grandeza y miseria del hombre. Desde ese momento, …..

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