Estados intervenidos, crisis política y lucha de clases

13 jul

Por Ángeles Maestro

El capitalismo enfrenta la crisis, una crisis sin precedentes, sin que sean previsibles, por ahora, enfrentamientos militares entre Estados que cumplan la función histórica de eliminar seres humanos excedentes y capital no competitivo. Los estados periféricos de la UE seremos estados intervenidos y pagaremos el abismo que separa la productividad y competitividad de nuestro capitalismo con el de Francia, Alemania o Inglaterra, con una guerra social de alcance aún difícil de imaginar. Si no lo remediamos, ese es el destino que nos reservan. La tarea debe ser cumplida sin vacilaciones y a ello se aprestan los gobiernos sin distinción de color político. ¿Es posible esperar, en este escenario, con un desempleo que rondará el 30%, que se mantenga por mucho tiempo el gasto público para servicios universales como la sanidad o la educación o el sistema público de pensiones? [...]

Los pueblos, lentamente, estamos empezando a despertar; pero la clase obrera, excepto la griega, está todavía lejos de haber comprendido que no se trata sólo de hacer una huelga general para negociar una u otra medida. Estamos ante un ataque en todos los frentes, sin fin previsible. El objetivo estratégico de la burguesía y de sus gobiernos es destruir el movimiento obrero, única garantía de que su agenda se impone sin grandes resistencias. Por ello, ningún gobierno europeo se moverá un ápice, a no ser que; como estuvo a punto de ocurrir en Francia; el órdago vaya en serio. Cada lucha parcial, cada huelga general, debe situarse en el camino de la acumulación de fuerzas, del fortalecimiento y la coordinación europea de las luchas, con la mirada puesta en la construcción, frente al poder de la burguesía y sus gobiernos, de un poder alternativo de los trabajadores y trabajadoras y de los pueblos.

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4 comentarios to “Estados intervenidos, crisis política y lucha de clases”

  1. Mónica Frau 14 julio, 2012 at 11:15 pm #

    Siempre he descreído de los postulados que parten de plantear una lucha de clases como alternativa a las crisis económicas. Es cierto que cada sector sufre con distintas consecuencias los procesos -tanto de bajas como de alzas- y también es cierto que existen fuertes intereses enfrentados entre sí y que no parecieran poder conciliarse. Es ahí cuando el rol del Estado debe aparecer estableciendo el eje sobre el cual girarán las políticas generales, apuntalando las bases que se haya fijado como meta. Pero no creo que el enfrentamiento de clases sea viable en una sociedad que busque preservarse sin violencia. Creo que la conviviencia entre los distintos sectores sociales es posible, siempre y cuando exista un Estado que equilibre los intereses de la mayoría en función del bien común. ¿Suena utópico?… puede que sí.

    • Jesús V. Ferrer 16 julio, 2012 at 2:38 pm #

      El concepto lucha de clases me ha parecido a menudo algo del pasado, superado por la realidad y -como bien dices- evitable si los gobiernos equlibran las diferencias con políticas de integración. Siempre pensé en la idea evolucionista del socialismo o, si prefieres, del propio progreso humano, que creí avanzaba hacia sociedades más justas. Hoy no lo veo así, y no sólo por la enorme injusticia generada con el desmantelamiento de estructuras democráticas progresdistas con la excusa de una crisis generada por los poderosos, sino porque ese mismo hecho, por vivirlo in situ, me hace cercano cada sufrimiento que conozco en cualquier lugar del planeta. Damos un paso adelante y veinte hacia atrás.

      Anoche tuve la oportunidad de ver en el cine Elefante blanco, la última de Ricardo Darín. Quedé impresionado. Me entraron ganas de cruzar la pantalla y liarme a tiros, o a abrazos, o a lo que sea, …a hacer algo, algo antes que quedarnos quietos presenciando cómo al poder económico y político, más bien a quienes manejan éstos, les importa una puta mierda el sufrimiento humano.

      No, hoy no creo que la humanidad avance sola e inexorablemente hacia posiciones más justas, las diferencias sociales son cada vez mayores, nos sentimos orgullosos hablando pretenciosamente de términos y concpetos como Europa, democracia, Amértica Latina, y en realidad qué hay, qué hay a nuestro lado, debajo de todo eso sino miseria y destrucción que nadie ve porque nadie quiere ver.

      Me da lo mismo llamarle lucha de clases, que lucha de jilgueros, lucha terrenal, ideológica o extraterrestre. Sólo sé que hemos de acabar con la injusticia, la miseria, la pobreza, el hambre, el miedo, la ignorancia, la enfermedad, la tristeza, la discriminación, el olvido social, la soledad, la indignación de quienes no pueden más o el silencio de los que no pueden siquiera indignarse.

      Todo eso, hemos de hacerlo. Antes, si puede ser, de que la especie humana se extinga.

      No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido | Pedro Arrupe

      ¡Escribámoslo mil veces en las pizarras de todo el mundo!

      • Mónica Frau 16 julio, 2012 at 4:15 pm #

        Jesús, mi reticencia a utilizar ese concepto no surge por no entender que hay suficientes injusticias que contribuyan a la diferenciación de clases sociales. Eso es innegable. De lo que estoy en contra es en el planteo del enfrentamiento ente estratos de la sociedad, porque esa idea reivindica a la violencia como herramienta válida y única para erradicar la injusticia, y basándome en la experiencia que vivimos por aquí, me animo a sostener que es una falacia. No vi la película a la que hacés referencia porque desde los avances me pareció oler un claro tufillo panfletario con el que no comulgo. Puede que me equivoque en pre juzgarla pero es la impresión que me causó. Además, considerando de dónde vendría la propaganda, me indigna ver que aún siguen esgrimiendo las banderas que dicen defender cuando la realidad muestra otra cosa, y esa reivindicación de las clases postergadas sólo se materializa en dádivas digitadas que contribuyen al sostenimiento estructural de la pobreza en lugar de apostar a su superación. Además al quedarnos atados a los discursos de enfrentamiento entre clases -materializando aún en los sectores medios al “enemigo” a enfrentar- se deja sin desnudar el entramado cómplice que existe y sostiene tanto a los especuladores, los corruptos y los que se enquistan en el poder asumiéndose como banderas de los sectores a los que nunca pertenecieron.

        Yo creo que es posible la superación conjunta de las injusticias de la sociedad, tendiendo a definir objetivos comunes que aglutinen a las mayorías a través del diálogo y la negociación legítima. Si bien son distintos los puntos de partida desde los cuales cada sector de la sociedad debe comenzar y también son distintos los intereses y objetivos particulares, existen otras metas comunes que la sociedad toda debe irse construyendo sin preponderancia de un grupo sobre otro, partiendo del equilibrio funcional y del consenso. Que la indignación no nos enceguezca.

        Repito: puede sonar a utopía, pero yo apuesto a ese camino.

        Que el enfrentamiento contraproducente no surja como alternativa, es una falacia muy destructiva.

        Un abrazo.

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  1. Bitacoras.com - 13 julio, 2012

    Información Bitacoras.com…

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