Archivo | agosto, 2011

Neurociencias

31 ago

Consideraciones y técnicas estratégicas para incentivar el aprendizaje

Dr. Roberto Rosler

Tómense un tiempo y vean los tres vídeos. El primero es para tener idea de qué trata el encuentro y la charla; el segundo y el tercero –fundamentalmente- son, además de didácticos, divertidísimos!

El fin del sistema

30 ago

Por Leonardo Boff

(Teólogo, filósofo y escritor. Uno de los fundadores de la Teología de la Liberación) para Revista Fusión.

La cultura del consumismo

Considerando los muchos análisis hechos acerca del conjunto de crisis que nos asolan, llegamos a algo que nos parece central y sobre lo que toca reflexionar seriamente. Las sociedades, la globalización, el proceso productivo, el sistema económico-financiero, los sueños predominantes y el objeto explícito del deseo de las grandes mayorías es consumir y consumir sin límites. Se ha creado una cultura del consumismo propalada por todos los medios. Hay que consumir el último modelo de celular, de zapatillas deportivas, de ordenador.

El 66% del PIB norteamericano no viene de la producción sino del consumo generalizado. Las autoridades inglesas se sorprendieron al constatar que, entre quienes promovían los disturbios en varias ciudades, no solamente estaban los habituales extranjeros en conflicto entre sí, sino muchos universitarios, ingleses desempleados, profesores y hasta reclutas. Era gente enfurecida porque no tenía acceso al tan propalado consumo. No cuestionaban el paradigma de consumo sino las formas de exclusión del mismo.

En el Reino Unido, después de M. Thatcher, y en USA después de R. Reagan, así como en el mundo en general, va creciendo una gran desigualdad social. En aquel país, los ingresos de los más ricos se incrementaron en los últimos años 273 veces más que las de los pobres, según informa Carta Maior el 12/08/2011. Por eso, no es de extrañar la decepción de los frustrados ante un «software social» que les niega el acceso al consumo y ante los recortes en el presupuesto social, del orden del 70%, que los castiga duramente. El 70% de los centros recreativos para jóvenes fueron simplemente cerrados.

Lo alarmante es que ni el primer ministro David Cameron ni los miembros de la Cámara de los Comunes se tomaron el trabajo de preguntar el por qué de los saqueos en las distintas ciudades. Respondieron con el peor remedio: más violencia institucional. El conservador Cameron dijo con todas las letras: «Vamos a detener a los sospechosos y publicaremos sus caras en los medios de comunicación sin importarnos las preocupaciones ficticias con respecto a los derechos humanos». He aquí una solución del despiadado capitalismo neo-liberal: si la orden que es desigual e injusta lo exige, se anula la democracia y se pasa por encima de los derechos humanos. Y esto sucede en el país donde nacieron las primeras declaraciones de los derechos de los ciudadanos.

(más…)

Ya nada me asombra

28 ago

Esta canción se está extendiendo por todo el mundo. El vídeo ha sido editado por un chico de la Asociación de Ecologistas Ben Magec de Canarias.

La canción es de Doumbia Moussa Fakoly, un cantante de reggae de Costa de Marfil, bastante conocido, sobre todo por las numerosas críticas que hace en sus canciones y por sus tendencias rastafaris, motivos por los que ha sufrido varios intentos de asesinato.

Ya nada nos asombra… y eso es lo que preocupa.

¡Difunde este vídeo!

Gracias, María Mercedes, por facilitárnoslo.

La obediencia ciega

24 ago

El presidente soltó la bomba a mitad de su discurso en el pleno extraordinario al que habían sido convocados los grupos para otra cosa (aprobar un nuevo paquete de medidas anticrisis). Tras felicitarse por haber iniciado “antes que el resto de países europeos” un duro plan de recortes contra el déficit, Zapatero anunció: “Como entiendo que esta es una decisión estructural y no coyuntural, muy mayoritariamente asumida por la sociedad española y por sus representantes, deberíamos estar en condiciones de trasladarla a nuestra Constitución, como otras grandes economías europeas. (ELPAÍS.com | 24.08.2011)

Me avergüenza que el presidente del Gobierno obedezca sumisamente las órdenes que recibe de no se sabe bien quién, ni cómo, ni por qué cauce; si habla por las noches con los interlocutores que le abducen o deciden estas cosas tomando copas. Me da pena asistir a los inicios de esta transición involucionista que desmonta un Estado magistralmente diseñado. Que se reformen Constituciones como quien modifica ordenanzas municipales para aplicar normas ideológicamente definidas con la excusa de defender determinadas coyunturas económicas. Que se hable alegremente de suprimir Diputaciones como el que cierra el bar de la esquina. Que se cuestione todo sin motivo. O peor: que se haga todo sin cuestionar nada. Cuando yo era pequeñito, al gasto público no se le llamaba así, ni a la deuda, ni al déficit. Se hablaba en cambio de inversión pública, tesoro público. Se incentivaba la participación ciudadana en el Tesoro. Invierta en el Tesoro Público. Con la garantía del Estado. Hoy ya no gobiernan los gobiernos democráticos, sino el poder del dinero. La inversión del Estado es un gasto inútil para ellos. Papá Estado debe reducirse a su mínima expresión. La mansa muchedumbre que asiente ante cuantas medidas se adoptan pensando estar cumpliendo un deber ineludible, casi sagrado, intelectualmente acorazados, convencidos de mostrarnos el buen camino, jamas cuestionará nada. Que reformen todo, pues. Que supriman las Diputaciones y después las Comunidades Autónomas. Y los Ayuntamientos. Los municipios, las comarcas. Que se autodestruyan. Que se establezca por ley quién debe gobernar. Que la reforma exprés indique un listado de presidentes idóneos al nuevo régimen mundial. Que la Carta Magna establezca en algún artículo que debemos ser de derechas y que si alguna vez y por error democrático formal llega al poder alguien que dice ser progresista, que se le obligue a no serlo, por obediencia ciega e inútil.

Esta España blanca, esta España negra. Esta España en dudas, esta España cierta. Esta España viva, esta España muerta. Esta España mía, esta España nuestra.

Vuestra será, que mía no la siento.

“Si se reforma la Constitución, #yoquierovotar”

Estamos en guerra

23 ago

La década cero de este siglo ha marcado la historia nacional como un período en el que se ha enfrentado una de las luchas más crueles en la historia de México. Una lucha sangrienta, de actos inhumanos contra la vida, de una ambición desmesurada por el poder y el dinero, de inseguridad social, de muertes.

Algunas cifras aseguran que más 40.000 vidas han sido concluidas como consecuencia de esta lucha. Vidas de civiles, de militares, gente del gobierno, de los mismos grupos delictivos. Entre los civiles: algunos reporteros, algunos otros empresarios, estudiantes, inmigrantes de Centroamérica, gente de la farándula. Entre los políticos: presidentes municipales, jefes policiales, secretarios de gobierno, candidatos a cargos públicos. Y las organizaciones criminales han visto reducidas sus filas que se nutren día a día con los anhelos de jóvenes en busca de ambiciones económicas maliciosas.

Esta década ha sido el pretexto de algunos políticos para salvaguardar sus intereses de carrera justificando las armas como medio de paz y estabilidad social. Políticos que viendo una crisis social por la denunciada ilegitimidad de los procesos electorales que les dieron cargos públicos, buscaron legitimidad a través de una guerra contra las organizaciones delictivas, principalmente las relacionadas al mercado de las drogas.

Del otro lado, los delincuentes, han visto la oportunidad para operar sin miedo a la muerte y sin el mínimo respeto por la vida con tal de adjudicarse el control de mercados, el aumento de ganancias económicas ilícitas y la confrontación a las estructuras del Estado.

Una lucha no iniciada desde la sociedad hacia el gobierno en turno como sucedió con los movimientos de hace cien y doscientos años, sino del gobierno en turno hacia grupos criminales que gobiernos anteriores auspiciaron por décadas. Hace doscientos años golpeábamos la monarquía española con la búsqueda de emancipación no sólo de los territorios actuales que hoy conocemos como México, sino de algunos otros que ahora conforman naciones. Hace cien años enfrentamos la lucha del sufragio efectivo y la no reelección y la estructuración de una democracia real. Cien años después, en esta década ¿cuál es nuestra lucha?

La situación actual de nuestro país -específicamente el control político, social y económico de las organizaciones de las drogas- ha sido el resultado de años de acuerdos y la corrupción de los servidores públicos pasados y algunos actuales con esas organizaciones. Por años, la estabilidad era lograda a través de negociar la libertad de sus operaciones ilícitas con el propósito de no ocasionar disturbios sociales a cambio de beneficios económicos para los servidores públicos. Era un acuerdo consciente y malvado que como sociedad veíamos y permitíamos por temor a represalias.  Era un mal que creíamos podía ser controlado siempre.

Por años, grupos de jóvenes eran llevados, algunos conscientes y otros obligados, a participar como miembros de estas organizaciones a cambio del sustento económico para una vida opulenta. Por años, el mercado de las drogas se extendió del país del norte a nuestras escuelas y espacios públicos. Por años, la edad de consumo de drogas llegó a los niveles infantiles. Por años, el consumo de las drogas era algo común: conocíamos gente adicta en nuestras familias, amigos, o vecinos; hacíamos bromas, la veíamos normal mientras no tocará nuestra casa.

Sí, tenemos una lucha que se ha convertido en guerra. Y no sólo es una guerra en contra de las organizaciones delictivas, sino de la corrupción misma, de la enfermedad misma de la que sufre México. Si perdemos esta guerra, si nos permitimos ceder contra esta guerra, estaríamos siendo sometidos, como país,  por grupos cuyo objetivo está centrado en el dinero y el poder por encima de las leyes y el bienestar social.

Más que cuestionar si esta lucha debe continuar o no, debemos trabajar en formas para que esta lucha sea menos con armas y más con el desarrollo de inteligencia que permita identificar los miembros de estas organizaciones y desarticular todo su aparato armamentista y estructural.

No sólo estamos obligados a deshacer la estructura de los grupos delictivos que en ocasiones funcionan mejor que la policía misma, sino que también estamos obligados a reducir el mercado de las drogas y de otros males como el secuestro, la esclavitud sexual y laboral, y los que se desprenden de estos. Estamos obligados a reformar el funcionamiento de nuestras instituciones que procuran justicia y del Poder Judicial, de nuestras organizaciones policiales, de los sistemas de readaptación social, del gobierno mismo. Estamos obligados a erradicar de nuestra cultura mexicana la corrupción como forma de vida, como forma de pensamiento, como algo normal con lo que podemos convivir, porque como toda enfermedad que no es atendida, termina por matar el cuerpo.

Concluiré con el siguiente texto escrito hace 6 años y con el cual me inicié en el mundo de los blogs. Texto que hace referencia a una de las ciudades mexicanas más dañadas, ciudad ubicada al norte, ubicada en la frontera.

Ciudad Juárez no es una mancha en el mapa de nuestro país, sino un síntoma. Es como ese pequeño lunar negro que aparece en la piel, el melanoma, que con frecuencia anuncia un cáncer que ya ha comenzado a invadir todo el cuerpo. Es México el que está enfermo.

Fernando del Paso

<Texto publicado: Gaceta Universitaria Año V, No. 394, 13 de junio de 2005>

 

Y hay sanidad para México.

Morir de hambre

22 ago

En el mundo se produce comida para 12.000 millones de personas (somos 7.000)

La sequía se predijo científicamente con diez meses de antelación

Paliar la emergencia humanitaria (211 millones) cuesta diez veces menos que el rescate de cualquier entidad bancaria

Crisis humanitaria en el cuerno de África

20 ago

Cinco claves

para entender la crisis humanitaria que se vive en la región

Cinco ideas

para pasar a la acción

‘Atroz, pero necesario’

18 ago

Vía Crónica de Sociales

La crisis de la intimidad

16 ago

Últimamente parecen haberse desdibujado los límites entre esos espacios y pareciera emerger cierto modelo hegemónico de subjetividad: un ‘modo de ser’ que se autojustifica porque es perfectamente compatible con las exigencias y necesidades del mundo contemporáneo. En la sociedad del espectáculo, la soledad y el silencio se han vuelto inaguantables.

Paula Sibilia (“Mutaciones de la subjetividad” en La intimidad. Un problema actual del psicoanálisis, ed. Psicolibro, Buenos Aires, 2010)

La autora propone que la subjetividad actual produce extimidad allí donde había intimidad. La interioridad ha dejado de ser el núcleo de lo verdaderamente humano; lo que ayer se escribía en un diario íntimo se expone hoy, en la web, a la mirada obscena del conjunto. El modelo de la vida interior está en crisis: la supuesta verdad del ser se cifraba en ese contacto con la propia interioridad, donde el pudor y el secreto dominaban la escena, pero hoy el escenario es la pantalla donde se ofrece la vida a lo público, como espectáculo: resta entonces saber qué sucede con el que observa, consume y goza de esa exposición pública del otro, tanto a nivel social, individual y a nivel de parejas.

La parte de adelante

14 ago

 

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