Desde hace un tiempo que siento que la mujer ha pasado a ser dentro de este mundo capitalista y consumista el objeto que mejor vende en la sociedad globalizada de hoy. Si bien el concepto machista hacia el género al que pertenezco desde siempre ha marcado entre hombres y mujeres grandes diferencias, creo que, lejos de lo que sería deseable pensar, en pleno siglo XIX la mujer resulta ser un burdo objeto de consumo para el hombre.
Desvirtuada en su propia naturalidad el cuerpo de la mujer se ofrece desde las pantallas televisivas y demás medios de comunicación como hueco contenedor de la frivolidad y la banalización que la sociedad impone a sus integrantes, quizás como manera efectiva de dominación y control. No quisiera sonar como feminista extrema, pero creo que la imagen femenina está siendo denigrada como nunca antes se había visto, a tal punto que hasta llegan a ser las propias mujeres quienes asumen ese rol al que se las encasilla para ser aceptadas y valoradas (?).
Curiosamente, no se interpreta que el modelo voluptuoso y hueco de actrices y vedettes iguala a la “mujer famosa-exitosa” con “prostituta de lujo”.
Como se verá, este tema da para mucho más que un comentario y deberíamos abordarlo en entradas posteriores.
¡Saludos humanistas! Me gusta la expresión. Sí, da para mucho el tema, por eso me llamó la atención el enlace de nuestros compañeros de Crónicas de Sociales.
Y no te preocupes por los errores. Por dos razones, porque el tiempo no existe; qué nos importan los siglos. Y porque aquí está @superjesu para arreglar todo, todo, todo (mientras pueda).
Las ideas progresistas no plasmadas en hechos generan el resurgimiento de actitudes reaccionarias.
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Desde hace un tiempo que siento que la mujer ha pasado a ser dentro de este mundo capitalista y consumista el objeto que mejor vende en la sociedad globalizada de hoy. Si bien el concepto machista hacia el género al que pertenezco desde siempre ha marcado entre hombres y mujeres grandes diferencias, creo que, lejos de lo que sería deseable pensar, en pleno siglo XIX la mujer resulta ser un burdo objeto de consumo para el hombre.
Desvirtuada en su propia naturalidad el cuerpo de la mujer se ofrece desde las pantallas televisivas y demás medios de comunicación como hueco contenedor de la frivolidad y la banalización que la sociedad impone a sus integrantes, quizás como manera efectiva de dominación y control. No quisiera sonar como feminista extrema, pero creo que la imagen femenina está siendo denigrada como nunca antes se había visto, a tal punto que hasta llegan a ser las propias mujeres quienes asumen ese rol al que se las encasilla para ser aceptadas y valoradas (?).
Curiosamente, no se interpreta que el modelo voluptuoso y hueco de actrices y vedettes iguala a la “mujer famosa-exitosa” con “prostituta de lujo”.
Como se verá, este tema da para mucho más que un comentario y deberíamos abordarlo en entradas posteriores.
Saludos NO feministas, más bien humanistas.
Corrijo! Donde escribí siglo XIX, debería decir -por supuesto- siglo XXI! Es que a estas horas ya me mareo frente al teclado, jejejeje.
¡Saludos humanistas! Me gusta la expresión. Sí, da para mucho el tema, por eso me llamó la atención el enlace de nuestros compañeros de Crónicas de Sociales.
Y no te preocupes por los errores. Por dos razones, porque el tiempo no existe; qué nos importan los siglos. Y porque aquí está @superjesu para arreglar todo, todo, todo (mientras pueda).
Las ideas progresistas no plasmadas en hechos generan el resurgimiento de actitudes reaccionarias.