Con la llegada de la democracia, el presidente de Chile decreta una amnistía general para todos los presos sin delitos de sangre.
Entre ellos se encuentran el joven Ángel Santiago (Abel Ayala) y el veterano Vergara Grey (Ricardo Darín), un famoso ladrón de cajas fuertes.
Sus planes no pueden ser más opuestos. Mientras Vergara Grey sólo quiere recuperar a su familia y cambiar de vida, Ángel sueña con vengarse del alcaide de la prisión y dar un gran golpe.
Pero en su camino se cruza la joven Victoria (Miranda Bodenhöfer); las vidas de los tres sufren un cambio total que les llevará a enfrentarse con un nuevo destino.
Y me fui a verla para animarme. Y casi acabo llorando. Genial la película de Fernando Trueba, seleccionada para los Oscar. Os la recomiendo si no estáis depres. Y si lo estáis, aún más. Que lo verdadero, lo verdadero de verdad -no lo de Rouco- mueve las montañas y las entrañas.
Pensé anoche dos cosas, que en el globo terráqueo hay dos grupos de personas: Quienes lo tienen todo. Y quienes lo tienen todo para ser desdichados. El otro pensamiento fue de vergüenza ajena. De quienes, subidos a la noria de un estatus superior, consumimos el tiempo hablando de nimiedades mientras la gente está ahí, con una mano tendida, esperando que le ayudes a ser feliz.
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Joer, qué buena pinta tiene eso. Tengo ganas de verla, la verdad, jaja. Casi deberías de ser fichado por Tarantino no es una marca de moda… un abrazo!!
Sí, ya vi que tenéis nuevo colaborador en Tarantino, tu hermanoide. Le echaba de menos. Escribe muy bien, siempre se lo digo, aunque no sabe ni quién soy.
Ve a ver la película, te gustará, es muy potente. Y de paso ve a ver también El secreto de sus ojos, me fascinó la historia que cuenta, una historia simple elevada al cielo.
Un abrazo, Carlos!
Ni idea tenía de esta peli, veremos cuándo nos llega. Me quedo pensando en “tus” pensamientos. No creo que haya gente que esté esperando ayuda para ser feliz…y si es así, están en un error. La felicidad depende (digamos en un 98 %) exclusivamente de nosotros.
un abrazo!
Los personajes de esta historia, por su fragilidad, se quiebran con un suspiro. Son de ésos que están pidiendo ayuda a gritos, aún sin saberlo. En especial, por su situación social. En el fondo, a todos nos pasa lo mismo, necesitamos de los demás. Si bien la felicidad más profunda es la que guardamos en nuestro interior y sólo en ocasiones vemos.
Buen tema. Otro abrazo, compañera!
Estamos cinéfilos!
Pues nada, otra que me apunto.
Yo creo que todos, sin querer, sin darnos cuenta, siempre tenemos la mano
tendida para recibir algo. Quizás una caricia.
Un besito
Lala