Las cosas por su nombre
No sé si se me esperaba, pero dijo una vez un hermano mío que me gusta aparecer y desaparecer; y su hermano -hermano de mi hermano pero sin ser mi hermano- me definió por ello como “el bohemio”. Atendiendo a lo que dice el Diccionario de los señores mayores y serios de la RAE, un bohemio es -además de un habitante de Bohemia- aquel que se aparta de las normas y convenciones sociales. Visto así, me gusta la definición.
El 30 de junio de 2005 se aprobó en España la modificación del Código Civil que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, equiparando todos sus derechos al de cualquier pareja heterosexual, incluyendo la adopción -en este caso sólo de menores españoles, para no entrar en conflicto con otras legislaciones nacionales-.
La Ley fue votada tras un viaje del Congreso de los Diputados al Senado, y una vuelta a la cámara baja para, como está previsto en nuestras normas, ser definitivamente aprobada o rechazada, teniendo en este caso que levantarse el veto a la iniciativa que impusieron los senadores de centro-derecha -y más allá-. En ese último paso legislativo, la encargada de defender el cambio legislativo fue la Diputada del Grupo Parlamentario Socialista Carmen Montón, que en aquellos días tenía -y si las cuentas no me fallan- 29 años. En ocasiones, la juventud sí es un valor, si atendemos al nivel dialéctico y de ilusión que se percibe hoy por hoy en el Parlamento -que es ninguno, desde el Presidente hasta el que cierra la puerta al salir-. Me gusta que queden personas que no sigan la moda de hablar con la mirada en el infinito y a suspiros, sino con energía y brillantez, que es como se suben a la tribuna quienes dicen aquello en lo que creen, lo que realmente sienten.
Los vídeos que acompañan a este texto son los de la última intervención íntegra de Carmen Montón ante el pleno de la Cámara, en los instantes previos a la votación definitiva que convertiría a España, por primera vez en siglos de existencia, en un referente internacional de los valores cívicos, humanos y de progreso social. A mi juicio, uno de los mejores alegatos en favor del colectivo LGTB de la historia política; y seguramente un buen acompañamiento o añadido al debate que previamente ha abierto una ciudadana en esta Agenda.
Unos días después del cuarto día del Orgullo y la Dignidad Homosexual que vivimos en libertad los españoles, y cuarenta años después de que unos neoyorkinos se levantasen por primera vez a decir basta, estas palabras deben seguir emocionando, e instantes como éstos deben seguir siendo peleados hasta que todos los parlamentos democráticos del mundo se hayan teñido con los colores de la bandera multicolor. La del arco iris. La de la libertad.
Hecha esta aportación, que pudo parecer imprescindible, se despide y os saluda
Jorge, un ciudadano que pasaba por aquí.
Hasta la próxima.

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Por qué jode tanto que la gente se ame????
Es amor!
No es un pene con otro pene, no es vagina + vagina, es amor!!!
Y hay algo más hermoso que amarse????
Ojala todas las personas se amaran!
Un discurso sin desperdicio!
Besos
Lala
Creo que ha sido un discurso muy claro que deja en claro la defensa de los derechos de todos…sin distinciones.
Me alegra que haya sido una mujer la que haya cerrado, con tanta fuerza, semejante discusión.
Gracias Jorge por traerla hasta aquí.
Saludos!
Siento no poder pronunciarme acerca de este tema, es muy delicado. No puedo emitir una opinión (la mía) sin desarrollar todo un discurso que podría ser muy controvertido.
Así que me reservo lo que pienso.
Pero buen tema a debatir
Me encantó, y me pareció genial que hiciera hincapié en la actitud que la sociedad debe tener respecto a la libertad de todos sus integrantes. En cuanto al discurso en sí, creo que pocas veces una siente que un político está pensando -en serio- en el bien común, y creo que este es el caso, muy bueno!! …
El mundo esta tan acostumbrado a citar criterios formalistas para los demas,sin tomar en cuenta somos seres libres y ninguna ley terrena o divina si quiere llamarsele asi puede impedir la relacion sentimental amorosa o placentera entre si.nosotros desidimos por nosotros mismos,por nuestra propia felicidad.