Por primera vez desde que fuera legalizado por Adolfo Suárez en 1977, el PCE no celebrará su multitudinaria fiesta (a la que muchos acudimos cada año y desde hace años) de inicio de curso en la Casa de Campo. Es obvio que carece de sentido la realización de una fiesta para obtener financiación si esta genera pérdidas. La mala situación económica de la formación ha hecho el resto.
Esperemos que la fiesta pueda retomarse cuanto antes. Mientras, quedémonos con esa consigna rehecha (puesto que la original no es así) de Gramsci que -por lo menos desde que yo tengo uso de razón- preside el frontal del escenario principal: “Organícense, instrúyanse, conmuévanse. Necesitaremos toda vuestra fuerza, inteligencia y entusiasmo”.

