Cuaderno de Filosofía (3) | Antígona
2 Mayo, 2008
Hola de Nuevo, sigamos con Filosofía pero hagámosla de una manera distinta, en esta ocasión enfocaremos nuestros pensamientos en Antígona, una mujer que hace lo que siente y cree que es justo, Creonte el Rey y tio de Antígona no permite que ésta le dé sepultura a su hermano, decisión que lleva a la muerte a Antígona, Hemón hijo de Creonte y prometido de Antígona y a Eurídice, reina, esposa de Creonte.
ANTÍGONA, LINAJE DE HEMBRAS (Fragmento)
INSULTOS AL BANDONEÓN
CORO de hembras
!Decí, hablá, Gritá! Rompe el silencio.
¿No ves que la Patria está muriendo?
Soltá el asma y el rezongo, mirón de espejos y roperos,
punga ruin de la miseria humana. Habla, gritá, gusano flojo
que la noche está en silencio y está en calma.
Salí a la luz de esta luna negra,
llorón de una sola lágrima de nácar.
Hay desayunos de trabajo
sobre el altar sagrado de otros tiempos
los cuchillos trabajan a destajo
y se le van encima a las gargantas.
Despertá del miedo.
Escupen al bandoneón, con rabia, con desprecio.
Buscá el violín de Gobbi, de Troilo
todos los fraseos menos uno.
A Discepolín pedile las alas y el aliento
a un dios Polaco, azul y pichicatero.
¿No te importa la lluvia de rubíes
ni la leche agria de los niños guachos?
No llorés más amarguras extraviadas
que en la cuidad corre sangre
derramada entre hermanos.
Y mientras tanto a vos te acongojan
las percantas amuradas, los inútiles taitas.
No me hables del artista y de su ilusión de humo.
Hoy tenés que tocar un tango enorme
que despierte la paz del cementerio.
Mirá como calla la ciudad entera
serví para algo, maricón.
¡Hablá, gritá, rompe el silencio!
¿No ves que la Patria está muriendo?
Se despereza el bandoneón.
EL RIO
CORO
Yo, que fui adorado por los hombres y las plantas.
Yo, que soy la tierra, y mismo tiempo, el padre de la tierra.
Yo, que conocí el mundo sin que existiera gente.
Yo, que herví de lava y cataclismos.
Yo, el río
estoy hecho de tiempo.
Yo, que dejé beber de mi a todas las criaturas.
Yo, que conocí el día antes de que tuviera nombre.
Yo, que vi a Dios hacer flotar la escandalosa luna.
Yo, que jamás morí y no recuerdo haber nacido.
Yo, el río
estoy hecho de tiempo.
Yo, que escuché la primera palabra como un rayo misterioso.
Yo, que sentí en mi cuerpo como limpiaban las armas.
Yo, que hice el bien sin preguntar a quién.
Yo, que me comí a todos los ahogados.
Yo, el río
estoy hecho de tiempo.
Antígona siguiendo el llamado de la sangre, hace lo que el corazón le pide pese a las leyes de estado, pese a que puede morir en el intento, el deseo por levantar el cuerpo de su hermano la lleva a desobedecer aquello en lo que la han obligado a creer, ella sólo hace lo que siente que es su deber sin mirar o escuchar a los demás.
Se guía por el sentimiento de su verdad, olvida lo que de niña le fue aprendido, Antígona, sólo desea darle sepultura al cuerpo de su hermano.
La Verdad de Antígona no era la verdad de Creonte porque ambos no podían sentir lo mismo, y la falta de dialogo y razonamiento lleva a la muerte a quien menos la merecía, lleva a la muerte a los vivos por alguien que ya había muerto.
Si quieres bajarte la historia…
Un beso…
Éxito…
Entry Filed under: Cuaderno Filosófico. Etiquetas: Antígona, Bandoneón, Creonte, Eurídice, Hemón, moral, Sófocles, verdad.
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